Don Juan Tenorio

La obra representa a la actriz española María Guerrero (1867-1928) en el papel de Doña Inés, que es la protagonista femenina de la obra de Don Juan Tenorio, de José de Zorrilla. / Wikimedia

Tal día como hoy… 28 de febrero de 1844 se estrenaba ‘Don Juan Tenorio’, de José Zorrilla

 

El 28 de febrero de 1844 se estrenaba en el Teatro de la Cruz, en Madrid, la obra teatral ‘Don Juan Tenorio‘, de José Zorrilla. Su autor, que tenía entonces solo 27 años de edad, alcanzó la fama con esta obra, cuya representación la noche de la festividad de Todos los Santos devino toda una costumbre a lo largo del siglo XIX, hasta mediados del XX.

 

CV / Zorrilla se había dado a conocer con solo 20 años en los círculos literarios madrileños al irrumpir entonando unas estrofas durante el funeral de Mariano José de Larra. En realidad, su relación literaria con Larra fue más bien de desprecio y desdén por haberse suicidado, entendiendo que así, denostando al suicida y reprochándole serlo, lo iba a tener más fácil para ser admitido en el Parnaso madrileño. Años después se lamentó de su propia actitud, ciertamente más motivada por oportunismo que por convicciones.

Zorrilla se había dado a conocer con solo 20 años en los círculos literarios madrileños al irrumpir entonando unas estrofas durante el funeral de Mariano José de Larra

Su ‘Don Juan Tenorio’ es una aproximación más a la figura de Don Juan -que no es la mejor, ni mucho menos-, realizada desde una perspectiva falsamente romántica, o quizás deberíamos decir romántico-timorata, que acaso precisamente por esto tuvo tanto éxito entre el gran público. En realidad, el personaje de Don Juan como figura romántica se parecería mucho más al Félix de Montemar, de Espronceda en ‘El Estudiante de Salamanca’ (1840) -el calavera por excelencia- que al fatuo Don Juan que nos describe Zorrilla, de cuyas fanfarronadas ha de verse al final salvado por el objeto de ellas, ni más ni menos que la burlada Doña Inés. En la más pura tradición, Don Juan es carne de infierno por definición. Lo de Zorrilla es en cierto modo una traición a la tradición y al mito que no encaja ni en la tradición barroca ni en la romántica.

Pero este Romanticismo almibarado cuajó por delante de otros Tenorios de mucha más calidad literaria, como por ejemplo el barroco y teológico ‘El Burlador de Sevilla y convidado de piedra’ (1620), de Tirso de Molina. Un mito literario, el de Don Juan, que desde luego ha dado para mucho.

La primera obra en que aparece Don Juan Tenorio como tal es ‘El Burlador de Sevilla y Convidado de piedra’, generalmente considerada la obra fundacional del mito de Don Juan

La primera obra en que aparece Don Juan Tenorio como tal, es precisamente la citada ‘El Burlador de Sevilla y Convidado de piedra’, generalmente considerada la obra fundacional del mito de Don Juan. Se conserva una publicación de dicha obra que data de 1630, aunque es posible que se hubiera representado antes. Un posible antecedente sería ‘Tan largo me lo fiáis’, que consta haberse representado en Córdoba en 1617, y cuya autoría ha sido discutida, aunque muchos expertos la atribuyen al mismo Tirso. Posteriormente, el mito de Don Juan ha sido abordado literariamente por múltiple autores y desde distintas perspectivas, en unos casos directamente, como Molière, Antonio de Zamora, Carlo Goldoni, Alexandr Pushkin, Lorenzo da Ponte -libretista del ‘Don Giovanni’ de Mozart-, Lord Byron, Zorrilla… y en otros indirectamente, como sería el caso de Choderlos de Laclos, Espronceda o Rostand. Incluso en el ‘Fausto’ de Goethe hay algunos elementos donjuanescos…

Como todo mito, literario o no, que forma parte de una tradición que, en este caso pertenece por derecho propio a la tradición occidental, la leyenda de Don Juan, el burlador de Sevilla y el convidado de piedra, debe proceder de algo concreto, aunque nebulosamene histórico. Lo más probable, como en la mayoría de este tipo de casos, es que se trate de un refrito de distintas leyendas populares formadas en el imaginario popular a partir de hechos reales debidamente distorsionados por la transmisión.

Parece haber existido un Don Juan Tenorio real en la Sevilla del siglo XIV. Se trataría del hijo del almirante Antonio Jofre Tenorio

Parece haber existido un Don Juan Tenorio real en la Sevilla del siglo XIV. Se trataría del hijo del almirante Antonio Jofre Tenorio. Don Juan habría seducido y abandonado luego a la hija del comendador Ulloa, matándole después cuando éste intentaba vengar el ultraje. Siguiendo con el relato, este Don Juan habría sido asesinado -acaso envenenado- por las monjas del convento donde el comendador fue enterrado, y habrían hecho desaparecer su cadáver, aduciendo que fue llevado al infierno directamente en castigo por sus pecados. Es muy posible que el Don Juan de Tirso se base en esta leyenda. Los personajes, en cualquier caso, figuran con nombres y apellidos en la Crónica de Sevilla. Lo que ocurriera luego realmente, ya es otra cosa.

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