Don Quijote de la Mancha

Portada de la primera edición de la primera parte de El ingenioso hidalgo don Quixote de la Mancha. / Wikimedia - Juan de la Cuesta (impresor)

Tal día como hoy… 16 de enero de 1605 se publicaba la primera parte de El Quijote

 

El 16 de enero de 1605 se publicaba en Madrid la primera edición de (la primera parte de) ‘El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha’, de Miguel de Cervantes Saavedra. La primera novela moderna y una de las obras cumbre de la literatura universal.

 

CV / El Quijote es también la primera novela polifónica, un concepto acuñado por el crítico literario Mikhaíl Bakhtín, que define el tipo de novela en que se enfrentan dialécticamente distintas cosmovisiones o ideas del mundo representadas por varios personajes, de cuyo entrelazamiento surge, ni más ni menos, el realismo moderno.

La obra se presenta en principio como una sátira burlesca y desmitificadora de la tradición cortés y caballeresca, en la persona de un hidalgo rural de medio pelo

La obra se presenta en principio como una sátira burlesca y desmitificadora de la tradición cortés y caballeresca, en la persona de un hidalgo rural de medio pelo, que de tanto matar el tiempo atiborrándose con lecturas de novelas de caballería, acaba creyéndose uno de los personajes que aparecen en ellas, o, más concretamente, decide convertirse en uno de ellos, tomando como modelo de su existencia al Amadís de Gaula, el caballero protagonista de la novela homónima que causó furor en su época… En unos tiempos que ya no estaban para valores caballerescos, siendo mucho más próximos a la decadencia que ya se anunciaba en su otro modelo, Tirante el Blanco –Tirant lo Blanc-, y que en realidad eran un constructo anacrónico que jamás había existido.

Pero Don Quijote no está tan loco como parece, porque en su locura es cuerdo. Más allá de la ficción caballeresca en que cree vivir, razona por lo demás con tino y buen juicio… Y tiene su contrapunto en Sancho Panza, un lugareño al que convence para que le siga como escudero en sus andanzas por el mundo «desfaciendo» entuertos, a cambio de convertirlo en gobernador de una ínsula cuando llegue el momento. Ambos, Don Quijote y Sancho, montados en sus respectivos Rocinante y Rucio –un jamelgo y un jumento, respectivamente-, acabarán constituyendo la pareja literaria más famosa de todos los tiempos, acaso compartiendo tal honor con los también inmortales Romeo y Julieta.

Don Quijote y Sancho, montados en sus respectivos Rocinante y Rucio acabarán constituyendo la pareja literaria más famosa de todos los tiempos

Lo que hoy conocemos como la primera parte de Don Quijote se componía en realidad de cuatro partes separadas –siendo al final de la primera donde se produce la famosa quema de libros-. Fue tras la publicación en 1615 de la ‘Segunda parte del ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha’ que se pasó a la clasificación tradicional del Quijote en primera y segunda parte.

Es también en esta primera parte -en el capítulo 22 de la edición prínceps– que se produjo el olvido más famoso de la historia de la literatura. Tras liberar a los galeotes y ser apaleado por ellos, Don Quijote decide, en una arrebato de lucidez, desaparecer durante un tiempo para evitar las posibles represalias de la Santa Hermandad –la policía rural de la época-, adentrándose en Sierra Morena. Y resulta que a Sancho le habían robado su Rucio sin que nos enteráramos, reapareciendo como si nada en el capítulo 43. Parece ser que Cervantes no revisó demasiado detenidamente el texto antes de entregarlo a la imprenta.

Intentó corregir este error en la segunda edición, recurriendo a la narrativa homodiegética propia del Quijote, atribuyendo esta omisión al supuesto autor del Quijote dentro del Quijote: Cide Amete Benegeli. El problema es que introduce una interpolación explicando el robo del rucio por el galeote Ginés de Pasamonte –Ginesillo de Parapilla- en el lugar equivocado. La anécdota fue objeto de chanza por parte de Lope de Vega.

Algunos expertos han atribuido al tal Ginés de Pasamonte –un militar que habría sido compañero de armas de Cervantes- la autoría del ‘Quijote de Avellaneda’

A su vez, algunos expertos han atribuido al tal Ginés de Pasamonte –un militar que habría sido compañero de armas de Cervantes- la autoría del ‘Quijote de Avellaneda’, en venganza por el papel que le había adjudicado, una segunda parte apócrifa del Quijote, publicada con falso membrete en Tarragona en 1614. Retirado Don Quijote en su lugar de la Mancha, llega a sus oídos la noticia de que se han publicado sus falsas aventuras, y decide retomar la caballería para desmentirlas. Y si el falso Quijote asistía a unas justas en Zaragoza, el verdadero se dirigirá a Barcelona… Será la segunda parte de Quijote. Igualmente genial, desmintiendo de paso aquello de que nunca segundas partes fueron buenas…

En el año 2002, el Club Noruego del Libro encargó a 100 escritores consagrados –de 54 nacionalidades distintas- la elaboración de una lista de los 100 mejores libros de la historia. Se acordó que los títulos aparecerían en la lista por orden alfabético según el nombre del autor, con una excepción unánimemente aceptada: la encabezaría el Quijote.

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