‘Drácula’

Captura de pantalla de "Internet Archive" del tráiler de Dracula (1931) de Bela Lugosi / Wikimedia

Tal día como hoy… 26 de mayo de 1897 se publicaba la novela ‘Drácula’

 

El 26 de mayo de 1897 se publicaba en Gran Bretaña la novela ‘Drácula’, del escritor irlandés afincado en Londres Bran Stoker (1847-1912). Desde entonces, nunca ha dejado de estar en circulación. Ha sido trasladada al cine, con más o menos rigor, en multitud de ocasiones. En 1983, casi un siglo después, la Universidad de Oxford la incorporó a su lista de «clásicos».

 

CV / ‘Drácula’ no inauguró la literatura vampírica, pero sí fue la que más contribuyó a su popularización debido a su éxito. Con anterioridad, habían tratado sobre vampiros prefigurando el personaje de Drácula autores como Coleridge, Hoffman o Gautier; igualmente, hay insinuaciones vampíricas en algunos relatos de Edgar Allan Poe.

El precedente más claro es ‘Varney el Vampiro o el Banquete Sangriento’, una novela gótica victoriana escrita por un tal James M. Rayner, que apareció por entregas entre 1845 y 1847 en Inglaterra. También podría haberse inspirado en ‘El Extraño misterioso’, un cuento publicado en 1844 por el alemán Karl von Wachsmann, traducido al inglés diez años después en la revista Chambers Repository.

Incluso hubo un Drácula histórico, aunque poco tiene que ver con el moderno vampiro. Se trata de Vlad Draculea -hijo del dragón, o del demonio- un príncipe de Valaquia

Incluso hubo un Drácula histórico, aunque poco tiene que ver con el moderno vampiro. Se trata de Vlad Draculea -hijo del dragón, o del demonio- un príncipe de Valaquia que vivió entre 1431 y 1476, conocido también con el sobrenombre de «el empalador» por la costumbre que tenía de empalar a sus víctimas. Históricamente, combatió a los turcos y murió luchando contra ellos. En Rumanía, Vlad Tepes está considerado un héroe nacional. Pero de ahí al conde vampiro hay un buen trecho, incluso geográfico… En realidad, las historias de vampiros bebedores de sangre y asesinos de niños no proceden tanto de Rumanía, como de Serbia o Hungría.

Supuesto retrato de la condesa Erzsébet Báthory a los 20 años, por Anthonie van Montfoort (1580). / Wikimedia

Un posible Drácula histórico podría haber sido la condesa húngara Erzsebet Báthory (1560-1614), sobre la cual circularon multitud de leyendas según las cuales se bañaba en la sangre de sus víctimas –niñas y jóvenes vírgenes- para conservarse joven. Siempre según crónicas de dudosa credibilidad, cuando fue descubierta se encontraron en las mazmorras de su castillo decenas de cadáveres de mujeres desangradas. Se la condenó a vivir encerrada en su cuarto, con la puerta tapiada y solo un pequeño agujero por el que se le pasaba la comida. Fue encontrada muerta poco después por uno de sus carceleros.

No se sabe si llegó a practicar nunca los crímenes por los que fue acusada, ya que, sin ser inverosímiles ni inéditos, también es posible que sus riquezas despertaran la codicia de sus enemigos. Como no podía ser de otra manera, circuló también que el carcelero no la encontró en realidad muerta, sino que había desaparecido de su habitación tapiada, dando lugar a todo tipo de especulaciones y habladurías…  Erzsebet Báthory, por cierto, aparece en una secuela de ‘Drácula’ escrita por un sobrino de Stoker, Dacre Stoker, ‘Drácula, el no muerto’.

‘Drácula’ se incardina plenamente en el contexto de la novela gótica, y es un refrito sincrético de tradiciones, personajes históricos y mitos populares

‘Drácula’ se incardina plenamente en el contexto de la novela gótica, y es un refrito sincrético de tradiciones, personajes históricos y mitos populares más o menos adulterados. Se supone que es alguien condenado a no morir por algún terrible y sacrílego pecado, o por algún pacto con el diablo. No es en realidad un inmortal, sino un no-muerto que tampoco está vivo en el pleno sentido del término; solo puede salir de noche y únicamente puede alimentarse de sangre humana que, si le falta, entra en estado letárgico… Y no se refleja en los espejos.

La portada de la primera edición. / Wikimedia

Como anécdota, en 1984 se descubrió un manuscrito de la obra con un pasaje suprimido por el autor en la versión publicada. Al parecer por indicaciones de la madre del autor. Pero contra lo que podría pensarse, no fue ningún tipo de censura por cuestiones de pudor victoriano, sino más acaso para evitar acusaciones de plagio. Mrs Charlotte, la culta madre de Stoker, advirtió que el último pasaje se parecía demasiado sospechosamente al del final de ‘La Caída de la Casa Usher’, de Edgar Allan Poe, y debió recomendarle que lo suprimiera…

En cualquier caso, no fue Drácula el primer vampiro, pero sí el que más tiempo ha sobrevivido, literariamente hablando.

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