Drake ataca La Coruña con la Contraarmada

El Revenge, buque insignia de Drake en 1589, en el momento de su captura por parte de la Armada Española en aguas de las islas Azores en 1591, dos años después del desastre inglés. / Wikimedia

Tal día como hoy… 4 de mayo de 1589, una escuadra inglesa atacaba la ciudad de La Coruña

 

El 4 de mayo de 1589, una escuadra inglesa al mando del almirante y corsario Francis Drake atacaba la ciudad de La Coruña, siendo derrotada con grandes pérdidas. Empezaba la segunda parte de la guerra entre España e Inglaterra, conocida como la de la Contraarmada, que resultó para Inglaterra tan desastrosa como lo había en la fase anterior la Invencible para España.

 

Francis Drake (hacia 1581). Fue considerado como un pirata por las autoridades españolas, mientras que en Inglaterra se le valoró como corsario y se le honró como héroe. Lo cierto es que unas veces actuó como pirata, y otras como corsario. / Wikimedia

CV / Francis Drake (1540-1596) era un experimentado marino, el típico hombre de mar inglés. Había estado embarcado desde los trece años, practicando el comercio de esclavos y la piratería, luego como corsario con patente inglesa y como oficial de la armada en época de guerra. Había dado la vuelta al mundo, siendo el segundo en hacerlo después de Elcano y al estallar la guerra entre España e Inglaterra en 1585, destacó especialmente por llevar a cabo el saqueo de Cádiz, arrasando la ciudad y hundiendo muchos barcos españoles, lo que obligó a Felipe II a retrasar un año sus planes de invadir Inglaterra. En 1588, cuando la Armada Invencible llegó a las costas inglesas, fue nombrado vicealmirante y destacó por sus acciones contra los españoles, que le valieron honores y fama.

Aunque la expedición de la Grande y Felicísima Armada –nombre oficial de la Armada «Invencible»- concluyó con una derrota sin paliativos, lo cierto es también que posteriormente se magnificaron en mucho las dimensiones del desastre. Una buena parte de la flota consiguió volver a España con sus tripulaciones y los barcos fueron recalando en el Cantábrico para ser reparados. El poder naval español no había sido liquidado ni mucho menos. De modo que la reina Isabel I decidió aprovechar la reciente victoria para asestarle a su mortal enemigo Felipe II el golpe de gracia. Se reunió una flota inglesa aun mayor que la Invencible y se puso al mando al héroe del momento, Francis Drake. Se la conoce como la Contraarmada, porque pretendía darle la réplica a la Invencible.

Los objetivos de la Contraarmada eran ambiciosos. Se trataba de caer sobre Santander y destruir los barcos españoles supervivientes de la Invencible

Los objetivos de la Contraarmada eran ambiciosos. Se trataba de caer sobre Santander y destruir los barcos españoles supervivientes de la Invencible que estaban allí en reparación, proseguir luego saqueando las costas cantábricas y atlánticas españolas y provocar la sublevación de Portugal contra Felipe II. Luego se ocuparía alguna isla de las Azores para disponer en pleno Atlántico de una base permanente desde la cual atacar los convoyes españoles que venían de América.

Cuando la Contraarmada se aproximó a Santander, comprobó que la ciudad estaba mejor defendida de lo que se esperaba, razón por la cual Drake decidió suspender provisionalmente el ataque, y se dirigió contra La Coruña. El 4 de mayo atacó esta ciudad y consiguió al principio tomar un parte de la ciudad, pero pronto fue rechazado tras la llegada de refuerzos portugueses y acabó corriendo el riesgo de quedarse embolsado si los españoles bloqueaban la entrada de la ría. En la defensa de La Coruña destacó la figura de María Pita, con su acción de arrebatarle a un oficial inglés la bandera y alancearlo con ella causándole la muerte.  Drake se retiró tras sufrir más de 1500 muertos y perder entre 5 y 10 barcos. Posteriormente fracasó en sus intentos de sublevar Portugal y de tomar alguna base en las Azores, perdiendo en el empeño unos 12.000 hombres, las dos terceras partes de sus efectivos, más de la mitad de los barcos y tener que afrontar numerosas deserciones.

A su vuelta a Inglaterra con las manos vacías y con su flota mermada, se abrió una investigación, durante la cual fue criticado por muchos de sus compañeros

A su vuelta a Inglaterra con las manos vacías y con su flota mermada, se abrió una investigación, durante la cual fue criticado por muchos de sus compañeros, siendo relegado al oscuro puesto de comandante de las defensas costeras de Plymouth. Seis años después, en 1595, la guerra estaba tomando un mal cariz para Inglaterra, y a Drake se le ocurrió rehabilitarse proponiéndole a la reina Isabel I un audaz plan que consistía en tomar Panamá para, desde allí, amenazar los intereses y las posesiones españolas en el Caribe. Acaso presionada por el mal rumbo que llevaba la guerra, Isabel I aceptó al plan de Drake y le encargó llevarlo a cabo.

Fue su último acto. Con una poderosa escuadra, intentó por dos veces tomar San Juan de Puerto Rico, sufriendo sendas derrotas, tanto por tierra como por mar. Sin apenas efectivos ni oficiales –la mayoría habían muerto-, enfermó de disentería y murió cerca de Portobelo, frente a la costa atlántica de Panamá, el 28 de enero de 1596. Su cadáver, según la costumbre marinera, fue lanzado al mar.  Su mala suerte empezó el día que atacó La Coruña.

La guerra entre España e Inglaterra prosiguió con suerte variable hasta 1604. Tras la muerte de los dos grandes antagonistas, Felipe II en 1598 e Isabel I en 1603, sus respectivos sucesores, Felipe III y Jacobo II firmaron la paz, retornando las cosas al punto de partida.

Dejar comentario

Deja tu comentario
Pon tu nombre aquí