Educación sin ciencia, una crisis con demencia

Imagen de mohamed Hassan en Pixabay

OPINIÓN

La eliminación de las ciencias en nuestro sistema educativo está aconteciendo un hecho flagrante. Cada reforma educativa intenta reducir más los conocimientos científicos entre nuestros jóvenes. Un país sin ciencia y tecnología es una sociedad abocada a la dependencia y a la ideología.

 

David Rabadà | Catalunya Vanguardista @DAVIDRABADA

Los humanos, mal nos pese, somos más emocionales que racionales, es decir, solemos analizar las situaciones más con el corazón que con la lógica. Solo hay que mirar al público de un Barça-Madrid para darse cuenta de este hecho, o las compras impulsivas que todos perpetramos.

El método científico intenta suplir esta carencia con el análisis de los hechos y la interpretación más adecuada. Así la humanidad ha avanzado con teorías de aplicación universal como la Relatividad que permite el GPS, la Cuántica que prodiga nuestros móviles, la Química que diseña nuevos materiales, la Biología Médica que cura nuestros cánceres, o la Geología que salva vidas al predecir catástrofes. En otro caso, y si cree que todo el anterior no es cierto, queme su móvil, su GPS, la consulta médica, su ropa o los edificios a prueba de seísmos.

La ciencia y la tecnología han sido el estandarte de nuestro progreso histórico

La ciencia y la tecnología han sido el estandarte de nuestro progreso histórico. Todo esto ha sido posible gracias a disciplinas que buscan aproximarse en la realidad bajo el método científico. La Física, la Química, la Biología y la Geología, más las Matemáticas como lenguaje común entre todas ellas, acontecen las ciencias propiamente dichas. Desgraciadamente estas han ido viendo reducir sus contenidos en nuestro sistema educativo. Este hecho está provocando la disminución en la investigación, la creación de patentes y la mediocridad política que atiza el fuego de nuevas crisis y catástrofes evitables. Ejemplos de ello han sido el agujero del Carmel en Barcelona, el terremoto furibundo en Lorca o los derrames de contaminantes en Doñana. Todos ellos hubieran ostentado menos magnitud si la ciencia hubiera formado más parte de nuestra sociedad.

La Física, la Química, la Biología y la Geología, más las Matemáticas como lenguaje común entre todas ellas, acontecen las ciencias propiamente dichas

Pero ahora pongamos el caso la Geología. Esta, siendo la cuarta ciencia de nuestro mundo, ha visto reducir sus contenidos en Primaria, Secundaria y Bachillerato. Ya el anteproyecto de la LOMCE eliminaba casi por completo las enseñanzas de Geología tanto en Secundaria como en Bachillerato. También la LOE de 2006 iba a hacer lo mismo. Resulta paradójico que una disciplina científica de igual categoría que la Biología, la Física y la Química reciba tantos recortes en cada reforma educativa.

La Geología acontece fundamental en asuntos como los recursos energéticos, las obras públicas y el cambio climático, conocimientos que impulsan infinitud de mejoras sociales. Aun así, y cada ley educativa, extermina la Geología asegurando que impulsará la competitividad y la creación de nuevas empresas bajo la investigación y el progreso, vaya, todo un hito de políticos poco diestros o mal asesorados. Se hace obvio que en breve tendremos que cerrar algunas facultades de Geología por carencia de estudiantes conocedores de esta disciplina. Sin embargo tendremos que contratar geólogos formados en el extranjero que procedan de estados que sí tienen clara la realidad. Como decía Unamuno, ¡que inventen ellos! y así vayamos dependiendo de otras naciones que nos pasan la mano por la cara.

El gran grueso de parlamentarios lucen más títulos de economía, derecho o falsos grados que no ingenierías, estudios científicos o tecnología

Pero hay que preguntarse por qué razón nos pasa todo esto. Ya la citada frase de Unamuno, que inventen ellos, ha dejado impronta perpetua en nuestro país. Pero la política, poco científica y demasiado ideológica, está siendo la culpable real. La mayoría de políticos acontecen más humanistas que científicos. El gran grueso de parlamentarios lucen más títulos de economía, derecho o falsos grados que no ingenierías, estudios científicos o tecnología. Esto deja en manos de la ideología, y no de la lógica, las decisiones que hay que aplicar para mejorar nuestro futuro. Ya el consejero Bargalló fue un ejemplo al decir que, “más competencias y menos materia gris en educación”. Es decir, menos conocimientos científicos y más ideologías pedagógicas.

En Primaria, por ejemplo, la carencia de maestros con formación o conocimientos científicos sólidos, acontece un hecho flagrante. En este ciclo educativo hay muchos más docentes procedentes de humanidades que no maestros en ciencias. Esto implica que las ciencias, y bajo el cobijo de las ideologías políticas, son impartidas más por humanistas que no por científicos. Por este hecho, y en gran parte, nuestros jóvenes perciben las ciencias como un camino profesional complicado.

Las ideologías políticas complican más que no solucionan las cosas al rebajar claramente las enseñanzas científicas

Solo hay que remitirse al 18 de abril de 2013 cuando escuché los resultados de una investigación en el Palau Robert de Barcelona. Allí se corrobora un grave desequilibrio entre las ciencias y las letras a nivel de nuestros alumnos. El informe, expuesto por Sergio Marco y Álex Fabra, dice que a pesar de que las carreras científicas ofrecen un mejor y fácil acceso al mercado laboral, los estudiantes prefieren cursar disciplinas humanísticas al creerlas más fáciles. De hecho menos de un tercio de los bachilleres prefiere las ciencias a las humanidades. Esto provoca un exceso de letrados que el mercado laboral no puede asumir. La paradoja es que este mercado, y si los hubiera, sí puede contratar a más técnicos científicos nacionales.

En resumen, las ideologías políticas complican más que no solucionan las cosas al rebajar claramente las enseñanzas científicas. La culpa reposa en mediocres alejados del aula, que sin demostración científica ni docencia en las aulas, pregonan que nuestros hijos aprenderán más y mejor con sus ideologías. ¿Nos hemos vuelto locos en este país?

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