Un cráter lunar y un asteroide llevan su nombre, en homenaje al hombre del que se dijo que salvó más vidas que cualquier otro hombre

Tal día como hoy… 26 de enero de 1823, fallecía Edward Jenner

.

Conocido como el padre de la inmunología y descubridor de la vacuna contra la viruela, la primera vacuna de la historia, Edward Jenner fallecía en Berkeley, Inglaterra, el 26 de enero de 1823. Tenía 73 años.

.

CV / Jenner había nacido en 1749, en el mismo Berkeley. Inició su actividad médica a los 13 años como ayudante de un cirujano local, trasladándose posteriormente a Londres para completar su formación como médico. A su regreso, abrió una consulta en Berkeley que mantuvo prácticamente a lo largo de toda su vida.

Inició su actividad médica a los 13 años como ayudante de un cirujano local, trasladándose posteriormente a Londres para completar su formación como médico

Como médico rural, topó desde los inicios de su ejercicio como médico con la viruela, una enfermedad infecciosa y contagiosa -que hoy sabemos causada por un virus, el Variola maior o el Variola minorque era por entonces una de las plagas que causaba más mortalidad y contra la cual no existía ningún tratamiento concluyente. Provocaba fiebres y pústulas de pus en la piel, produciendo con frecuencia la muerte. Voltaire había estimado que el 60% de la población contraía la viruela, y que el 20% moría a consecuencia de ella.

El único tratamiento preventivo que hasta entonces se había aplicado consistía en la inoculación a un individuo sano de materia infectada de un aquejado leve, con  el objetivo de que el individuo sano contrajera también una viruela leve y quedase inmunizado. Una práctica que, con demasiada frecuencia, producía la muerte del individuo sano.

Jenner detectó que las lecheras padecían con frecuencia unas pústulas en las manos de carácter benigno, y que éstas se producían por el contacto de las manos al ordeñar las ubres de vacas afectadas de una enfermedad denominada variola vaccina. Y lo importante del caso: las lecheras no contraían la viruela; estaban inmunizadas.

A partir de estas constataciones, y como él mismo describe en su tratado ‘Investigación sobre las causas y los efectos de la viruela vacuna’ (1798), llevó sus ideas a la práctica inoculando la viruela de las vacas en un niño sano. El experimento tuvo éxito y el niño quedó inmunizado. Se había practicado la primera vacuna de la historia.

Jenner detectó que las lecheras padecían con frecuencia unas pústulas en las manos de carácter benigno y que no contraían la viruela; estaban inmunizadas

Jenner trasladó su descubrimiento a la Royal Society de Londres, entre cuyos miembros obtuvo una acogida displicente, cuando no claramente despectiva, en gran medida por el prejuicio de provenir de un médico rural conocido entre sus convecinos como el «sabio poeta», por sus veleidades literarias y su afición a la música, al estudio y a la naturaleza.

Pese al desdén oficial, prosiguió con su vacuna aplicándola exitosamente a otras personas. Los primeros reconocimientos le llegaron de fuera de su país. En el año 1803, la Corona Española emprendió la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, conocida como la «Expedición Balmis» – por el médico español Fco. Javier Balmis (1753-1819)-, considerada la primera expedición sanitaria de la historia, con la finalidad de vacunar contra la viruela a la población de todos los rincones del Imperio español. Por su parte, en 1805, Napoleón Bonaparte daba a orden de vacunar a toda su tropa.

Fue entonces cuando se le reconoció en su propio país, siendo invitado a trasladarse a Londres, invitación que declinó aduciendo que “”si en la aurora de mis días busqué los senderos apartados y llanos de la vida, el valle y no la montaña, ahora que camino hacia el ocaso, no es un regalo para mí prestarme como objeto de fortuna y de fama“. Aun así, fue recompensado económicamente por la Corona británica y nombrado miembro de distintas sociedades científicas y filantrópicas.

Edward Jenner destacó también como ornitólogo. Su descripción de una cría de cuco, aun ciega, empujando el huevo de la especie anfitriona afuera del nido, indujo a Charles Darwin a revisar sus siguientes ediciones de ‘El origen de las especies’.

Un cráter lunar y un asteroide llevan su nombre, en homenaje al hombre del que se dijo que salvó más vidas que cualquier otro hombre.

En el año 1980, la OMS declaró oficialmente erradicada la viruela.

.