EEUU: Declaración de independencia del 4 de julio

Introducción del documento original de la Declaración, impresa el 4 de julio de 1776 con la supervisión de Jefferson. La copia manuscrita se imprimió después (como se observa en la ficha al principio de este artículo). Téngase en cuenta que los tipos de letra de la introducción difieren entre las dos versiones. / Wikimedia

El 4 de julio de 1776, reunidos en el congreso continental convocado a este efecto, los delegados de las trece colonias atlánticas británicas en Norteamérica –dos por cada territorio-, aprobaban la declaración de independencia de Inglaterra que creaba los Estados Unidos de América.

 

CV / La colonización inglesa de América había seguido desde un buen principio unas pautas muy diferentes a la española o a la francesa. En el Caribe se habían hecho con pequeñas islas y enclaves que utilizaban como plataformas para el contrabando desde las posesiones españolas y como bases para sus corsarios.

A su vez, en los territorios continentales atlánticos al norte de Florida, no se trató en principio tanto de un proyecto de colonización gubernamental, real o de estado, sino del establecimiento de factorías a iniciativa de empresas comerciales o de grupos de migrantes que, en ocasiones, como en el caso de los cuáqueros o los puritanos, estaban mal vistos en Inglaterra por sus creencias religiosas y zarpaban en busca de su particular tierra prometida.

En lo que hoy es la costa atlántica de los Estados Unidos se fueron estableciendo a lo largo del siglo XVII factorías y colonias de distintas potencias europeas

En lo que hoy es la costa atlántica de los Estados Unidos se fueron estableciendo a lo largo del siglo XVII factorías y colonias de distintas potencias europeas: holandeses, suecos, daneses, escoceses, además de, obviamente, ingleses. Al norte estaba el Canadá francés, al sur Florida y la América española, y al oeste los inmensos territorios de la Luisiana, bajo soberanía francesa, en lo que Luis XIV había concebido como la gran América del Norte francesa, desde el Caribe hasta el Canadá a través de la arteria del Mississippi hasta los grandes lagos. Pero el dominio francés era más testimonial que efectivo, limitándose al Canadá occidental –la península de San Lorenzo- y la costa de Luisiana, con Nueva Orleans como capital, hasta San Luis.

Con el progresivo desalojo del resto de ocupantes europeos, y tras quedar los ingleses como dueños del lugar, la zona se convirtió en centro de atención preferente de la emigración británica a América. Hacia 1776, la población total de las trece colonias esparcidas a lo largo de la costa atlántica era de unos tres millones de habitantes, la mayoría de ellos ingleses o de ascendencia británica. Precisamente por esto, y por la forma cómo se había producido la ocupación del territorio, se consideraban súbditos del rey, pero de ningún modo habitantes de una colonia o ciudadanos de segunda, sino plenamente ciudadanos británicos. Además, su participación activa en las milicias durante la Guerra de los Siete Años (1756-1763) había resultado decisiva para derrotar a los franceses y arrebatarles Canadá. Se sentían pues plenamente iguales en derechos a sus conciudadanos del otro lado del Atlántico.

Esta representación idealizada fue reimpresa muchas veces; en ella aparecen (de izquierda a derecha) Franklin, Adams y Jefferson trabajando en la Declaración (Jean Leon Gerome Ferris, 1900) / Wikimedia

Mientras la cosa funcionó así, no hubo problema. El problema surgió precisamente cuando la Administración del rey Jorge III decidió empezar a tratar a las colonias como tales, subordinándolas a los intereses comerciales y estratégicos de la Corona británica. El precio del algodón y la llamada guerra del té empezaron a convencer a los colonos ingleses habitantes de América que se les estaba tratando como a súbditos de segunda clase. El descontento reinante provocó que los ciudadanos se dotaran de sus propios representantes según un modelo confederal, y en el congreso continental de 1776 de Filadelfia, decidieron separarse de Inglaterra, declarando la independencia.

Francia y España, derrotadas trece años antes, estaban de nuevo en guerra con Inglaterra y prestaron ayuda a los insurgentes. El gobierno británico reaccionó enviando tropas y reprimiendo a los colonos, pero tuvo que enfrentarse a dos problemas no previstos, además de la guerra con Francia y España. Por un lado, en el Parlamento había una poderosa corriente que consideraba conciudadanos a los insurrectos y defendían sus reivindicaciones. Por el otro, dicho apoyo no solo se situaba en la esfera política parlamentaria. Una buena parte de la población inglesa se sentía solidaria con los norteamericanos, a los que consideraba compatriotas víctimas de un trato injusto.

Tras la derrota británica y el Tratado de París, los Estados Unidos alcanzaron la independencia e iniciaron su propia singladura como nación

Hubo deserciones en el ejército enviado a reprimir a los sublevados y los propios soldados ingleses empezaron a no ser fiables si se les enfrentaba a otros ingleses. El gobierno recurrió entonces a la masiva contratación de mercenarios alemanes para combatir a los norteamericanos de George Washington, Benjamin Franklin, Thomas Jefferson, Thomas Paine, John Adams… en definitiva, los que serán considerados como las Foundation Fathers, los padres fundadores de los Estados Unidos.

La guerra de la independencia norteamericana se prolongó hasta 1783. Tras la derrota británica y el Tratado de París, los Estados Unidos alcanzaron la independencia e iniciaron su propia singladura como nación. La fecha del 4 de julio, en conmemoración de la declaración, se instituyó como el día de la fiesta nacional de los EEUU.

 

TAMBIÉN ESTA SEMANA:

Lunes, 28 de junio de 1412

El infante castellano Fernando de Trastámara, conocido también como Fernando de Antequera (1380-1416), era reconocido como rey de Aragón por el Compromiso de Caspe. La dinastía de los Trastámara pasó a reinar también en la Corona de Aragón.

Martes, 29 de junio de 1776

El sacerdote mallorquín Francisco de Palou fundaba en California la misión de San Francisco de Asís, embrión de la futura ciudad de San Francisco.

Miércoles, 30 de junio de 1520

En Tenochtitlan (actual Ciudad de México) los aztecas, liderados por Cuitláhuac, expulsan a los españoles de Hernán Cortés en lo que se conocerá como «La Noche Triste».

Jueves, 1 de julio de 1898

En las inmediaciones de la ciudad de Santiago de Cuba, tenía lugar la batalla de las Colinas de San Juan, la más sangrienta de la guerra, que enfrentó a 8.500 norteamericanos y 4.000 guerrilleros cubanos, contra 800 soldados españoles.

Viernes, 2 de julio de 1934

En Alemania, Adolf Hitler desencadenaba la Noche de los Cuchillos Largos contra sus opositores en el partido nazi, las SA o secciones de asalto. Su líder, Ernst Röhm, uno de los primeros que se había unido a Hitler, fue detenido y ejecutado.

Sábado, 3 de julio de 1976

Tras la dimisión de Carlos Arias Navarro, todavía había sido nombrado por Franco, el rey Juan Carlos I nombraba a Adolfo Suárez presidente del gobierno.

Domingo, 4 de julio de 1776

En Filadelfia (Pensilvania), los representantes de las trece colonias aprobaban la declaración de independencia que dio lugar a los Estados Unidos.

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