Se hace hincapié en la necesidad de mejorar la atención cardíaca en las supervivientes al cáncer de mama, muchas de las cuales reciben quimioterapia que debilita el músculo cardíaco

Estudio de los efectos cardiacos de la radioterapia contra el cáncer de mama

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El cáncer de mama es el más frecuente en las mujeres de todo el mundo. La mayor tasa de incidencia se produce en América del Norte, pero Europa le va a la zaga.

La mayoría de las mujeres diagnosticadas reciben radiación para evitar una recaída, pero un estudio reciente sugiere que este tipo de tratamiento podría aumentar el riesgo de padecer infarto de miocardio y de fallecimiento por cardiopatía hasta veinte años después del tratamiento.

Este aumento del riesgo es especialmente acusado en mujeres que, en el momento de recibir la radioterapia, presentan otros factores de riesgo de cardiopatías como el consumo de tabaco, un elevado índice de masa corporal (IMC) o diabetes.

Que la radioterapia aumenta el riesgo de cardiopatía a la larga no es una información nueva, pero hasta ahora no se conocía en profundidad la naturaleza de este riesgo y ni si algunas pacientes son más vulnerables a sufrir efectos secundarios ante la radiación ionizante. Científicos suecos, británicos y daneses emprendieron un estudio para despejar esta incógnita.

En dicho estudio participaron cerca de dos mil doscientas danesas y suecas que recibieron radioterapia contra el cáncer de mama entre 1958 y 2001. Con la información extraída de los expedientes médicos y registros de radioterapias se calculó la dosis media de radiación que recibieron en el corazón. El equipo obtuvo así información sobre el historial médico y los factores de riesgo de cardiopatía para cada mujer.

De esta información se extrapoló una relación clara entre la dosis de radiación y el riesgo de cardiopatía isquémica, especialmente pronunciado en mujeres con diabetes, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, angina de pecho, un IMC elevado o que fumaban durante el tratamiento. El riesgo mayor se apreció durante los diez años posteriores al tratamiento, tras los cuales el riesgo descendió sin dejar de ser elevado durante diez años más.

Se observó que en el riesgo de padecer una cardiopatía influye la edad en el momento de recibir tratamiento, otras afecciones anteriores y la dosis de radiación recibida en el corazón.

Al comparar a una paciente de cáncer de mama de cincuenta años de edad sin otros factores de riesgo previos de cardiopatía y que no hubiera recibido radioterapia con otra mujer de edad similar con hipertensión y dosis elevadas de radiación en el corazón (10Gy), salió a relucir un riesgo casi tres veces superior de padecer cardiopatía isquémica en la segunda paciente.

«Los resultados confirman lo que se sospechaba desde hace tiempo, que la radiación aumenta el riesgo de infarto de miocardio y que las mujeres con otros factores de riesgo de cardiopatía isquémica conocidos son más vulnerables que otras», indicó Per Hall, coordinador del estudio y profesor de epidemiología de la radiación en el Departamento de Epidemiología Médica y Bioestadística del Instituto Karolinska. «Estos datos nos aportan una base sólida sobre la que sopesar las ventajas de la radiación y sus efectos perniciosos en el corazón de cada paciente.»

En el estudio participaron investigadores de la Universidad de Oxford, el Hospital Real del Condado de Surrey y la Universidad de Surrey (Reino Unido); el Hospital Universitario de Odense, la Universidad del Sur de Dinamarca, el Hospital Universitario de Aalborg y el Hospital Universitario de Copenhague – Rigshospitalet (Dinamarca); la Universidad del Sur de California (Estados Unidos) y el Instituto Karolinska y el Hospital Universitario Karolinska (Suecia). Éste fue posible gracias a la financiación aportada por el Sexto Programa Marco de la Unión Europea al proyecto «Radiation Associated Cardiovascular Events» (RACE). El equipo científico también recibió subvenciones del Departamento de Salud del Reino Unido, la Fundación Británica del Corazón y «Cancer Research UK».

Los resultados se publicaron el miércoles 13 de marzo de 2013 en New England Journal of Medicine en un artículo en el que se hace hincapié en la necesidad de mejorar la atención cardíaca en las supervivientes al cáncer de mama, muchas de las cuales reciben quimioterapia que debilita el músculo cardíaco.