Ejecución de Nicolás II y su familia

La familia imperial rusa. De izquierda a derecha: Olga, María, Nicolás II, Alejandra, Anastasia, Alekséi y Tatiana. / Wikimedia

Tal día como hoy… 17 de julio de 1918 la familia imperial rusa era asesinada

 

El 17 de julio de 1918 la familia imperial rusa, con el depuesto zar Nicolás II a la cabeza, era asesinada en Ekaterimburgo por orden de los dirigentes bolcheviques locales, que habían recibido a su vez la correspondiente instrucción de Moscú.

 

CV / Nicolás II había sido obligado a abdicar tras la revolución de febrero, que instauró un gobierno provisional liderado por Alexander Kerensky. Durante este tiempo, la familia real fue instalada en el palacio de Tsárskoye Seló, una de sus residencias, situada en las afueras de Petrogrado. Para el gobierno provisional, la permanencia en Rusia del zar era un problema muy incómodo, ya que a la vez que podía conspirar para recuperar el poder, como parece ser que intentó, también su mera presencia era motivo de exaltación por parte de los sectores más radicalizados. Se imponía el exilio, a la manera tradicional, pero Europa estaba sumida en plena I Guerra Mundial y ningún país estuvo dispuesto a acogerle.

Nicolás II había sido obligado a abdicar tras la revolución de febrero, que instauró un gobierno provisional liderado por Alexander Kerensky

El rey de Inglaterra Jorge V, a la sazón primo de Nicolás II, manifestó en principio su disposición a acogerle, pero la alta política británica frustró el proyecto. Para Gran Bretaña era vital que el nuevo gobierno liberal ruso, dirigido además por un probritánico como Kerensky, mantuviera a Rusia en la guerra para que así Alemania tuviera que seguir luchando en dos frentes. Y si Gran Bretaña acogía a Nicolás «el sanguinario» -como lo apodaban sus enemigos- la permanencia rusa en la guerra peligraba. Francia, por su parte, para la cual el zar era un simple aliado táctico sin la menor relación familiar o sentimental, eludió en todo momento el tema.

La creciente inestabilidad en Rusia decidió a Kerensky a trasladar a la familia real, por su seguridad, a Tobolsk. Al estallar la revolución bolchevique de octubre de 1917 e instaurarse el gobierno de los soviets, Trotsky planteó trasladar al zar a Moscú para realizar un juicio público, pero en Rusia había estallado la guerra civil, y durante el traslado, temiendo una emboscada blanca, la comitiva se refugió en Ekaterimburgo, ciudad situada al este de los Urales. Allí, la familia real quedó en manos del comité local bolchevique, alojada en la residencia de un comerciante que había sido requisada.

Lenin decidió que, ante la imposibilidad de trasladar al zar a Moscú para ser juzgado, debería ser ejecutado, pero sin precisar fecha

La situación en Rusia era complicada, con el gobierno bolchevique controlando cada vez menos territorio ante la invasión de las tropas blancas, y con las bandas locales bolcheviques funcionando en muchas ocasiones por cuenta propia. Los bolcheviques desplazaron desde Moscú a un comisario político fiel para asegurar que las bandas locales no actuaran por su cuenta. Sin embargo, todo indica que durante el Quinto Congreso de los Soviets, el 5 de junio de 1918, Lenin decidió que, ante la imposibilidad de trasladar al zar a Moscú para ser juzgado, debería ser ejecutado, pero sin precisar fecha.

Fuerzas cosacas durante la Gran Guerra. / Wikimedia

A mediados de julio, la situación militar había empeorado ostensiblemente para los bolcheviques, y Ekaterimburgo estaba en peligro real de caer en manos de las tropas contrarrevolucionarias de la Legión Checoslovaca. El comisario Yurovski envió el 16 de julio un telegrama a Moscú solicitando instrucciones sobre qué hacer con la familia real. Ciertamente, si el zar era liberado por sus partidarios, las consecuencias eran del todo imprevisibles para los bolcheviques.  La respuesta, acaso proveniente del propio Lenin, llegó aquel mismo día con instrucciones muy precisas: para evitar la eventualidad de que la familia real rusa fuera liberada por las tropas blancas, debía ser ejecutada al completo.

El zar, la zarina, su hijo, las cuatro hijas, los sirvientes y los médicos fueron ejecutados en el sótano de la residencia por un pelotón de 12 hombres

El propio Yurovski se encargó de planificar la ejecución. El zar, la zarina, su hijo, las cuatro hijas, los sirvientes y los médicos –que se habían quedado con el zar por decisión propia- fueron ejecutados en el sótano de la residencia por un pelotón de 12 hombres. Los cuerpos fueron trasladados en un camión y depositados en una mina abandonada. Al día siguiente, el propio Yurovski ordenó el traslado y destrucción de los cadáveres mediante fuego y ácido para que no fueran reconocibles, y arrojados en unas excavaciones a 12km de la ciudad, en un lugar mantenido en secreto.

Aspecto del semisótano de la casa Ipátiev, donde fueron fusilados los Románov. El muro se encuentra destrozado por la búsqueda realizada por los investigadores de balas y otras pruebas tras el fusilamiento. / Wikimedia

Durante mucho tiempo corrió la leyenda según la cual una de las hijas del zar, Anastasia, había conseguido escapar con vida. Muchos años después, en 1979, dos historiadores rusos hallaron la posible tumba de la familia imperial en un bosque cercano a Ekaterimburgo. En 1991 los nueve cuerpos hallados fueron exhumados y las pruebas de ADN determinaron que se trataba ciertamente de los Romanov, pero que faltaban la gran duquesa Anastasia y el zarévich Alexis, abonando la leyenda. Sus cadáveres fueron hallados en 2007 en un lugar cercano, también pasados por la prueba del ADN. Definitivamente, el 17 de julio de 1918 la dinastía Romanov se había extinguido.

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