El «efecto espectador»

El Dr. Southern opina que esta investigación supone un paso significativo a la hora de saber más acerca de las debilidades de la mente humana.

Aficionados al fútbol colaboran para probar el «efecto espectador»

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Aficionados al fútbol han participado en un experimento para enfrentarse a uno de los desafíos más importantes de la psicología conductual. El denominado «efecto espectador» se basa en la creencia de que cuanto mayor es el número de espectadores en una situación de emergencia, menos probabilidades hay de que alguien intervenga para ayudar a una persona en peligro.

Imagen: UCL

El término se acuñó por primera vez en los años sesenta, pero la investigación en este campo no ha resultado fácil desde entonces. La mayor parte de los experimentos se basa en situaciones de emergencia ficticias o enfrentamientos violentos con actores, lo cual ha demostrado ser poco fiable a la hora de valorar la autenticidad de una reacción.

A pesar de todo, el Dr. Richard Southern y sus colaboradores de la Universidad de Bournemouth (Reino Unido) han avanzado notablemente para superar este obstáculo y han diseñado experimentos que emplean una tecnología de animación por ordenador en tres dimensiones. Los resultados se publicaron recientemente en un artículo de la revista Public Library of Science (PLoS) ONE.

Según el Dr. Southern: «Nos dimos cuenta de que para poder llevar a cabo experimentos teníamos que recrear la realidad de la mejor forma posible. Con la realidad virtual, si puedes convencer a la gente de que se encuentra en un determinado lugar y las reacciones que se producen en el ambiente que les rodea resultan creíbles, estas personas actuarán de forma realista.»

Para crear este mundo virtual, el Dr. Southern y el profesor Jian Jun Zhang utilizaron un sistema denominado «ReaCToR» que se encuentra en el University College de Londres (UCL). Utilizaron imágenes estereoscópicas que después proyectaron en las paredes y el suelo de una sala con proyectores digitales de alta resolución. A continuación, una persona entra en la sala con unas gafas de obturación ligeras, similares a las que se utilizan para los televisores modernos de tres dimensiones, y se crea una escena realista en tres dimensiones que simula un bar deportivo. La tecnología de seguimiento de cabeza permite a los participantes ver la imagen desde la perspectiva adecuada mientras reciben un sonido direccional a través de un sistema de ocho altavoces.

Para los experimentos, que se llevaron a cabo con varios colaboradores de la UCL y la Universidad de Lancaster, el equipo seleccionó a cuarenta seguidores del club de fútbol Arsenal FC a los que pidió que entraran en el ReaCToR y se fijaran en objetos relacionados con el fútbol. Una vez dentro, los participantes presenciaron un enfrentamiento entre dos hombres.

El Dr. Southern explicó lo que ocurrió a continuación: «Utilizamos escenas diferentes con el propósito de identificar los factores que pueden impedir que alguien intervenga cuando comienza el altercado. Alternamos casos en los que la víctima del enfrentamiento era un seguidor del Arsenal que llevaba una camiseta del equipo con otros en los que la víctima apenas mostraba signos de interés por el equipo y simplemente llevaba una camiseta roja. La intervención de los participantes fue notablemente mayor cuando la víctima pertenecía a su mismo grupo.»

Además, se llevaron a cabo otros experimentos en los que los investigadores programaron a la víctima virtual para que mirara directamente al participante suplicándole ayuda durante la pelea. En este caso, los participantes tendieron a preocuparse más por la seguridad de la víctima y su intervención fue más verbal que física, lo que demuestra un nivel mayor de implicación. En otro caso, los investigadores introdujeron en el bar a otros personajes virtuales que reaccionaban de diferente manera ante el enfrentamiento. En uno de los casos un hombre observaba la pelea y simplemente se encogía de hombros cuando el participante lo mira. Hay otros espectadores virtuales que gritan para animar al participante a intervenir o para disuadirlo.

El Dr. Southern opina que esta investigación supone un paso significativo a la hora de saber más acerca de las debilidades de la mente humana. Asimismo, puede resultar útil para entrenar a los efectivos de la policía y el Ministerio de Defensa en el manejo de situaciones de confrontación. También se ha apuntado a que esta tecnología podría ser útil a la hora de evaluar las probabilidades de que un presidiario vuelva a cometer un delito violento. Un estudio piloto ya ha arrojado resultados esperanzadores.

Como conclusión, el Dr. Southern apuntó: «Se trata de una tecnología instrumental que allana el camino al uso de situaciones de inmersión para cualquier propósito».

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