“Una diferencia destacable es que en las tierras de labor el arado suele llevarse a cabo una o dos veces al año, mientras que en los caladeros del talud continental, el arrastre se puede llegar a producir a diario”

La pesca de arrastre modifica el relieve de los fondos marinos

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Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universidad de Barcelona han concluido que la pesca de arrastre intensiva ha modificado significativamente en solo cuatro décadas el relieve del fondo marino.

Buque de pesca de arrastre. Imagen: Wikipedia

El estudio, publicado en el último número de la revista Nature, se centra en el impacto de esta actividad sobre el lecho marino de los caladeros de pesca del talud continental superior, entre los 200 y los 900 metros de profundidad.

Los resultados demuestran que el “arado” reiterativo de los sedimentos blandos del lecho marino por las artes de arrastre ha alterado la dinámica sedimentaria natural y ha suavizado y simplificado la morfología submarina original.

El estudio se ha llevado a cabo en el noreste de la costa catalana, en concreto, en el cañón submarino de La Fonera, también denominado de Palamós. El equipo de investigadores ha empleado varios instrumentos oceanográficos para medir la puesta en suspensión del sedimento marino debido al efecto de arado que ejerce la pesca de arrastre.

Además, mapas batimétricos de alta resolución les ha permitido demostrar que los principales cambios en el relieve submarino se han producido en las zonas de actividad de la flota arrastrera, lo que contrasta con los sectores no frecuentados por la flota, que conservan su relieve natural, mucho más acentuado e irregular.

Imagen batimétrica del relieve submarino del cañón de La Fonera. Se puede observar el suavizado morfológico de la vertiente norte, frecuentada por la flota de arrastre, en comparación al relieve natural de la vertiente sur, mucho más acentuado e irregular./ GRC Geociencias Marinas, UB.

El arrastre de las puertas y redes sobre el fondo marino remueven y levantan las finas partículas que forman el sedimento superficial. “Los taludes continentales, y en particular los flancos o las vertientes de los cañones submarinos, son regiones del fondo marino con una pendiente relativamente elevada y que tradicionalmente han sido explotadas por las flotas arrastreras. Con el paso de las artes de pesca, los sedimentos superficiales se levantan con facilidad y tienden a desplazarse en suspensión a favor de la pendiente. Se forman así, una y otra vez, avalanchas de fango y nubes turbulentas cargadas de sedimento que se desplazan desde los caladeros hacia sectores situados a mayor profundidad, contribuyendo a la erosión y al remodelado de grandes extensiones de los taludes continentales debido a esta actividad humana”, explica el investigador del CSIC Pere Puig, que trabaja en el Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona.

“De forma natural, las vertientes de muchos cañones submarinos están surcadas por sistemas de barrancos o cárcavas perpendiculares al cauce principal, al que vierten. El arrastre de fondo tiende a provocar el aterrazamiento de las vertientes de los cañones, de modo que se pasa de un relieve en barrancos a un relieve en terrazas o bancales que tienden a seguir las curvas de nivel o isóbatas, todo ello acompañado de una reducción de la rugosidad del fondo. Después del arrastre reiterado, únicamente persisten los barrancos originales de mayores dimensiones, aunque eso sí, apreciablemente suavizados”, comenta el profesor Miquel Canals, catedrático de Geología Marina de la Universidad de Barcelona.

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Un arado en el mar

El artículo profundiza en la transformación morfológica de los taludes continentales por el impacto de la pesca de arrastre, comparándola con los cambios morfológicos causados por las actividades agrícolas en tierra firme.

“Los caladeros de pesca en los taludes continentales serían el equivalente en el mar a un campo de cultivo en una ladera de una montaña que se ha arado de forma continuada hasta modificar su relieve original”, detalla Puig. “Una diferencia destacable es que en las tierras de labor el arado suele llevarse a cabo una o dos veces al año, mientras que en los caladeros del talud continental, el arrastre se puede llegar a producir a diario”, añade Canals.

Los científicos han llevado a cabo una recopilación bibliográfica de las principales zonas de pesca de arrastre intensiva en los taludes continentales de todos los océanos, con el fin de destacar el alcance global potencial de sus hallazgos. El trabajo, fruto de varios proyectos de investigación, indica también que las condiciones naturales de los taludes continentales se han visto afectadas por las alteraciones provocadas por la pesca de arrastre.

“Las consecuencias ecológicas y los efectos sobre la biodiversidad marina de este tipo de pesca son evidentes en algunos lugares del mundo, como los fondos de corales de aguas frías, que resultan arrasados por el paso de las artes sobre el lecho marino. No obstante, en fondos sedimentarios, algunas especies de interés comercial, al menos en nuestras aguas, no parecen verse afectadas de forma crítica, como lo prueba el hecho de que siga pescándose en los mismos caladeros, mediante arrastre de fondo, desde hace décadas”, opina el investigador del CSIC Joan Batista Company, investigador del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona.

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