2020 es la fecha estimada para el despliegue comercial del 5G / Imagen: Universidad de Alcalá

5G: un salto de gigantes en la telefonía móvil

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La quinta generación de tecnologías asociadas al teléfono móvil será mucho más que una tecnología para móviles. Pero ¿qué nos traerá el 5G que aún no tengamos? El profesor de la UAH, José Antonio Portilla, trata de explicarnos qué diferencias hay entre el 4G que se está expandiendo y el 5G que está por llegar.

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UAH / ¿Qué está ocurriendo para que ya se hable del 5G, por qué necesitamos dar otro salto, que parece ser de gigantes, por qué se habla de una ruptura con todo lo anterior? El profesor Portilla tiene la respuesta: ‘Lo que ocurre es que en el ‘ecosistema tecnológico’ están ocurriendo muchos avances … Internet de las cosas, teléfonos interconectados, telemedicina, vehículos sin conductor, ciudades inteligentes, nuevos modelos de televisión que surgen de los proveedores de contenidos, plataformas digitales… Todos estos nuevos desarrollos necesitan que las compañías de telecomunicaciones dispongan de redes con altas capacidades de transmisión de datos, bajo retardo, fiabilidad, etc y 4G no está preparada para ellos’, explica.

El profesor de la UAH, José Antonio Portilla

El profesor de la UAH, José Antonio Portilla

2020 es la fecha estimada para el despliegue comercial del 5G. ‘Se trata de una tecnología que englobará la banda ancha móvil en su conjunto, desde la producción de nuevos servicios, hasta los nuevos modelos de negocio que se pueden ‘construir’ en la red. Es la generación de la virtualización, con sistemas de almacenamiento, de cálculo y procesado en la nube. Nuestro smartphone va a ser más potente y se adaptará para poder disponer de una gran cantidad de servicios que ahora solo se pueden imaginar. 5G proporcionará muchísima más velocidad y una mayor capacidad de respuesta’, indica el experto de la UAH.

No solo hablamos del móvil. Vehículos autónomos que conducen solos con información en tiempo real y conscientes de su entorno, ciudades inteligentes en las que la tecnología es un medio para la mejora de la calidad de vida, industria 4.0 donde la información es la clave de la productividad, sanidad ‘mejorada’ con cirugía remota en 3D y realidad virtual.… ‘Para soportar todo esto necesitamos tiempos de respuesta en las comunicaciones no solo rápidos, sino casi instantáneos. Los estándares del 5G van a cubrir esas necesidades, a conectar miles de millones de dispositivos, en muchos casos, sin nuestra propia interacción; a habilitar servicios tecnológicamente innovadores que en el estado actual de las redes no pueden ser desplegados’, agrega Portilla.

No será fácil. Existen dificultades importantes que tienen que ver con el espectro radioeléctrico y también con las gestiones internas de los diferentes estados. Además, todavía se está buscando en 5G la ‘Killer Application’ -es el servicio o aplicación fundamental que supone la implantación definitiva de una tecnología. En 3G, el correo electrónico y la mensajería, en 4G las redes sociales, youtube etc.. -. Pero la UE está haciendo un gran esfuerzo por no quedarse atrás, como ocurrió con el 4G, y hay iniciativas por parte de la Comisión Europea muy interesantes para poder desplegar bien la nueva tecnología. Para 2018 se prevén proyectos pilotos de 5G y en 2020 cada país europeo debe tener una ciudad, al menos, con servicios 5G comercializados.

La 5G implica un cambio social, un cambio de cómo entender la manera de comunicarnos con los demás y con el entorno 

Sin embargo no va a haber una ‘ruptura radical’. Las redes se despliegan de forma paulatina, por lo que habrá un periodo de coexistencia entre 4G y 5G, pero lo que se avecina es espectacular. ‘La revolución del 5G será una revolución integral porque no solo es un cambio de tecnología, sino que implica un cambio social, un cambio de cómo entender la manera de comunicarnos con los demás y con el entorno. Nuestros modelos de negocio cambian, nuestras formas de interactuar cambian’, opina el profesor de la UAH.

A nivel tecnológico supondrá la aplicación masiva de las redes definidas por software, el despliegue de una densa red estaciones base (antenas) más pequeñas, comunicaciones móviles con características similares a la fibra óptica…. ‘A nivel económico el negocio está asegurado. Según la Comisión Europea, para el año 2025 el beneficio ‘directo’ en únicamente cuatro sectores industriales (automóvil, salud, transporte y producción de bienes de consumo) ascenderá en 62 billones de euros y si añadimos los de segundo orden, esta cantidad se elevará hasta los 113.1 billones de euros’, indica el experto.

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Una evolución imparable

La llegada a nuestras vidas del teléfono móvil provocó un gran impacto social. La primera generación, como señala el profesor Portilla, consiguió cambiar nuestra forma de comunicarnos. Gracias a distintas estaciones y al cambio de frecuencia entre estaciones, un número masivo de usuarios podían andar por la calle y hablar por teléfono. Esta primera evolución en la forma de comunicación –todavía analógica- fue impresionante, pero incluso más lo fue la llegada del 2G a comienzos de la década de 1990 y el ‘aterrizaje’ de las comunicaciones móviles digitales, con la que la comunicación móvil se hizo ya casi universal. En ambos casos, el uso principal seguía siendo la voz. Sin embargo, a medida que se fue desplegando el sistema 2G, también comenzó el desarrollo de Internet y, entonces, el intercambio de datos entró en nuestras vidas, modificando nuestros hábitos y creando nuevas vías de contacto interpersonal y laboral. El correo electrónico, los mensajes SMS, los servicios de chats, las aplicaciones, el ADSL y los sistemas de cable… Todo esto impulsó la necesidad de disponer de redes móviles ‘más veloces’ y así evolucionamos hasta el 3G hacia finales de la década de 1990. Los años entre 2000 y 2006 no fueron excesivamente propicios porque a la crisis de las ‘puntocom’ le siguió un periodo de estancamiento, tanto en el despliegue como en la búsqueda de la ‘Killer Application’ para 3G.

Mientras Europa realiza esfuerzos en la 4G en otras zonas del mundo (EEUU, Japón, Corea del Sur) éste se encuentra en una fase mucho más avanzada o completamente terminado

En 2006 se produce otro momento ‘álgido’. Aparecen los smartphones, teléfonos móviles inteligentes con los que tu vida, tu trabajo, tu ocio, tu ‘todo’ va en el bolsillo gracias a su capacidad de conectividad y de suministro de aplicaciones y programas. Debido a las capacidades del smartphone, el usuario sigue pidiendo más y más capacidad a la red para la transmisión de datos. El 3G se ha quedado ‘pequeño’ y a partir de 2012 llega a la telefonía móvil la banda ancha de alta velocidad, el 4G, que ‘olvida’ la conmutación de circuitos -es el término técnico para referirse al modo tradicional de establecimiento de la conexión extremo a extremo en telefonía, es decir, en las llamadas de voz- típica de la telefonía de voz- y se centra en la conmutación de paquetes, donde las comunicaciones de datos se fragmentan en paquetes que navegan por la red Internet siguiendo diferentes rutas y es al llegar al destinatario cuando se reestructuran’ , señala el profesor de la UAH.

A pesar de que Europa tuvo un liderazgo mundial en la 2G y 3G, diferentes circunstancias económicas y políticas han hecho que en estos momentos se estén realizando importantes esfuerzos en el despliegue de nuevas redes 4G, cuando en otras zonas del mundo (EEUU, Japón, Corea del Sur) éste se encuentra en una fase mucho más avanzada o completamente terminado.

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