El altruismo, ¿cuestión biológica?

De este modo se demuestra por primera vez un vínculo entre la anatomía cerebral, la actividad del cerebro y el comportamiento altruista.

La conexión entre el altruismo y el tamaño de la materia gris

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¿Qué hace que una persona sea altruista? Filósofos de todas las épocas han reflexionado sobre esta cuestión sin llegar a conclusiones concretas.

La cantidad de esta sustancia muchas veces es vista como directamente proporcional a la inteligencia de un ser vivo. Imagen: Cordis

Ahora una investigación realizada en la Universidad de Zúrich (Suiza) indica que el motivo podría hallarse en el cerebro o, para ser más exactos, que el volumen de una pequeña región cerebral puede influir en la predisposición de un individuo al comportamiento altruista.

Sus resultados, publicados en la revista Neuron, indican que aquellos individuos que se comportan de manera más altruista que otros poseen más cantidad de materia gris en la intersección entre el lóbulo parietal y el temporal. De este modo se demuestra por primera vez un vínculo entre la anatomía cerebral, la actividad del cerebro y el comportamiento altruista.

Estudios anteriores mostraron que categorías sociales como el sexo, el nivel de renta y el nivel educativo no justifican claramente las divergencias en el comportamiento altruista e investigaciones recientes en el campo de las neurociencias han demostrado que las diferencias en la estructura cerebral podrían corresponderse con diferencias en la personalidad y las habilidades.

Ahora este equipo de investigadores, pertenecientes a la Universidad de Zúrich y encabezados por Ernst Fehr, director del Departamento de Económicas, ha sido el primero en demostrar la relación entre la anatomía cerebral y el altruismo.

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Sacrificio monetario

En este nuevo estudio, los científicos pidieron a voluntarios que repartieran dinero entre ellos y otra persona anónima. Los participantes tenían en todo momento la opción de «sacrificar» determinado porcentaje del dinero en beneficio de esa otra persona. Ese sacrificio monetario se consideró altruista puesto que ayudaba a otra persona en detrimento de uno mismo. Los autores observaron diferencias importantes en este sentido: algunos participantes casi nunca estaban dispuestos a sacrificar dinero en beneficio de los demás, mientras que otros se comportaban con un gran altruismo.

“The Crèche” (1890), (La guardería) de Albert Anker. Imagen: Wikipedia

Estudios anteriores habían demostrado que la zona de contacto entre los lóbulos parietal y temporal está relacionada con la capacidad de ponerse en el lugar de los demás para comprender sus pensamientos y sentimientos, capacidad ésta que los investigadores consideraron íntimamente vinculada al altruismo.

Por consiguiente, el equipo formuló la hipótesis de que las diferencias entre individuos en esta parte del cerebro podían corresponderse con diferencias en esta característica humana. Según afirma Yosuke Morishima, investigador postdoctoral del Departamento de Económicas de la Universidad de Zúrich, estaban en lo cierto: «Los individuos que se comportaron de manera más altruista también presentaban una proporción mayor de materia gris en la zona de unión entre los lóbulos parietal y temporal.»

Los científicos descubrieron también que los participantes presentaban diferencias acusadas en su actividad cerebral mientras decidían la manera de repartir el dinero. En el caso de las personas más egoístas, la pequeña región del cerebro situada detrás de la oreja se encuentra activa incluso cuando el coste asociado al altruismo es muy bajo. En cambio, en las personas altruistas, esta región no se activa hasta que el coste es muy elevado. Esta región cerebral se activa de manera especialmente intensa cuando los individuos alcanzan los límites de su disposición a ser altruistas. Los investigadores lo atribuyen a que ése es el punto en el que se da la necesidad más acusada de superar el egocentrismo natural humano, para lo cual se activa esta región cerebral.

En palabras del Dr. Fehr: «Estos resultados nos parecen apasionantes, pero no hay que apresurarse a concluir que el comportamiento altruista viene determinado únicamente por factores biológicos.»

Al parecer, en el volumen de materia gris también pueden influir diversos procesos sociales. En opinión de Fehr, estos hallazgos plantean la cuestión de si es posible promover el desarrollo de regiones cerebrales importantes por lo que al comportamiento altruista se refiere por medio de formación o normas sociales.

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