El alzheimer afecta de manera distinta a los pacientes bilingües

Paciente con alzheimer. / Dicyt

Lo primero que se ve afectado en la capacidad lingüística de las personas con Alzheimer son los conocimientos relacionados con la memoria declarativa, que es donde se almacena la información que se aprende de manera explícita, como la ortografía.

 

UN/DICYT – Esta es una de las tesis halladas por Alexandra Villafañe Martínez, magíster en Lingüística de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien también encontró que la regresión o el deterioro lingüístico se da en el orden inverso a como se han aprendido las lenguas, aunque ello depende de la historia del hablante.

La regresión o el deterioro lingüístico se da en el orden inverso a como se han aprendido las lenguas, aunque ello depende de la historia del hablante

Esto significa que si, por ejemplo, la lengua materna es el español, la segunda el inglés y la tercera el italiano, primero se afectaría el italiano, después el inglés y por último el español.

La magíster se adentró en este estudio, al encontrar que aunque la investigación acerca del Alzheimer y del bilingüismo como áreas del conocimiento completamente separadas ha sido abundante y exitosa, los estudios sobre los dos temas en conjunto no han sido tan prolíferos hasta el momento.

Ante este panorama, la investigadora se dio a la tarea de documentar la información disponible en este campo, que hasta el momento de su trabajo no había sido abordado con población colombiana.

De esta manera, encontró que el deterioro de los distintos aspectos del lenguaje varía según la historia lingüística de cada individuo.

La edad en que se adquieren las lenguas es un factor que puede alterar los patrones de regresión

Al respecto, detalla que los conocimientos guardados en la memoria procedimental, como formar una oración en la lengua nativa –actividad que solo se realiza de manera espontánea– se deterioran en estados más avanzados de la enfermedad. “Es por eso que, hasta cierto punto, el orden de aprendizaje más o menos se respeta en su forma inversa en la pérdida de las lenguas, pero esto no ocurre siempre”, comenta la investigadora.

Por ejemplo, la edad en que se adquieren las lenguas es un factor que puede alterar los patrones de regresión, de modo que si la segunda lengua se aprende a una edad temprana y se usan al mismo nivel que la primera, ambas estarán distribuidas en la corteza cerebral de igual manera, más conectadas con la memoria procedimental que con la declarativa, y se deteriorarían al mismo ritmo.

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que afecta el cerebro provocando cambios en las facultades cognitivas y motoras en adultos mayores. El deterioro se manifiesta paulatinamente en aspectos como el lenguaje y la capacidad de comunicar, cambios que al parecer se producen en un orden diferente si se es monolingüe o bilingüe.

 

No hay un patrón definido

Para su estudio la investigadora empleó un gestor bibliográfico conocido como Zotero, el cual le permitió identificar datos comunes entre los artículos recopilados, mientras que en una segunda fase creó una matriz para establecer las semejanzas y diferencias en el objeto de estudio de las investigaciones, sus objetivos, las ramas lingüísticas con las que se relacionaban y la etapa de la enfermedad en la que estaban los pacientes.

Al aumentar el número de lenguas dominadas, y según la distancia lingüística entre ellas, se ve afectada la secuencia de los aspectos de la regresión

Con esta exploración y contraste, la lingüista encontró en una primera instancia que al aumentar el número de lenguas dominadas, y según la distancia lingüística entre ellas, se ve afectada la secuencia de los aspectos de la regresión.

Dicha distancia lingüística, según explica, se refiere al parecido entre las estructuras y raíces de los idiomas que domina el paciente, factores que tendrán influencia en las velocidades del deterioro de esta capacidad lingüística, pero sobre lo que no se tiene un patrón definido de cómo sucede, porque depende de la historia del hablante.

Con esta investigación, la lingüista Villafañe también se proponía dejar una guía para las personas que sufren esta enfermedad o tienen familiares que la padecen y son bilingües, como una forma de comprender esos cambios por los que atraviesan en sus habilidades comunicativas.

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