Estos resultados podrían ser relevantes en la era de la globalización, en redes como Twitter o Facebook / Unizar

Desvelar el anonimato promueve la cooperación entre individuos y mejora la resolución de conflictos

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La revista Science Advances publica un estudio sobre el comportamiento humano en el que ha participado el profesor Yamir Moreno, del BIFI de la Universidad de Zaragoza, junto a expertos de China, Japón y Alemania. En el experimento basado en el Dilema del Prisionero han participado 154 estudiantes de la Universidad de Economía y Finanzas de Yuannam en China. Estos resultados podrían ser relevantes en la era de la globalización, en redes como Twitter o Facebook, en los que el anonimato o su ausencia es importante.

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Unizar

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Unizar / Desvelar el anonimato promueve la cooperación entre individuos, frena la propagación de noticias falsas en las redes sociales y ayuda a la resolución de conflictos. Estas son las conclusiones que se desprenden del estudio sobre comportamiento humano que ha realizado el investigador Yamir Moreno, responsable del Grupo de Redes y Sistemas Complejos del Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos (BIFI) de la Universidad de Zaragoza, junto a otros investigadores pertenecientes a países como China, Japón y Alemania.

Los resultados de este experimento acaban de ser publicados en el artículo “Onymity promotes cooperation in Social Dilemma Experiments” en la prestigiosa revista Science Advances y “podrían ser relevantes en la era de la globalización como la nuestra, con sistemas sociales en los que el anonimato o su ausencia es importante, por ejemplo, en redes como Twitter o Facebook”, destaca el profesor Yamir Moreno.

El estudio contribuye al intento de la ciencia en las últimas décadas a la hora de describir y entender mejor los verdaderos mecanismos que rigen el comportamiento humano no sólo a nivel individual, sino también cuando interactuamos con nuestros semejantes. No obstante, el comportamiento humano sigue siendo un fascinante misterio aún por desvelar. En los sistemas sociales, por ejemplo, las diferentes formas de interacción entre los individuos, determinan el comportamiento y las propiedades del sistema a escala global. Aunque se han obtenido resultados muy prometedores en la modelización del comportamiento colectivo en estos sistemas, todavía no se ha avanzado lo suficiente en los aspectos teóricos básicos y en la aplicación del conocimiento generado en aras de una caracterización más precisa de los mismos.

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Desvelar y predecir el comportamiento humano

La Teoría Evolutiva de Juegos se basa en una aplicación matemática para analizar la interacción estratégica entre agentes racionales o irracionales que pueden ser individuos, grupos, empresas, grandes corporaciones, etc. El juego consiste en un conjunto de jugadores y estrategias. Cada jugador gana una recompensa que depende no sólo de su propia estrategia, sino también de la estrategia llevada a cabo por sus competidores. Esta teoría es muy útil para intentar desvelar y predecir el comportamiento humano y proporciona un marco y herramientas analíticas indispensables para la comprensión de una amplia gama de fenómenos que ocurren en la vida real.

A pesar de que la cooperación mutua genera mayores beneficios, ambos jugadores estarán siempre tentados a no cooperar

El Dilema del Prisionero es el modelo más estudiado en la Teoría Evolutiva de Juegos y consiste en un juego simétrico, bipersonal, finito, estático y de suma no nula en la que los jugadores deben elegir entre dos estrategias: cooperar o no cooperar. El dilema parte de la base de que desde un punto de vista meramente individual, no cooperar es siempre la mejor estrategia. Ahora, la cooperación mutua ofrece mayores ganancias que el no cooperar unilateralmente (véase al final del texto, clásica matriz de pagos, Enciclopedia Británica*). Esta es la esencia del dilema. A pesar de que la cooperación mutua genera mayores beneficios, ambos jugadores estarán siempre tentados a no cooperar y a sacar rédito de la estrategia de su competidor. Sin ayuda externa, la selección natural favorece a priori la no cooperación entre individuos.

Aunque este planteamiento resulta bastante simple, lleva aparejado una extrema complejidad cuando lo extrapolamos a las interacciones sociales que tienen lugar entre individuos en diferentes contextos. Factores como la edad, el desarrollo cognitivo, los rasgos socio-culturales, las relaciones o vínculos entre individuos y las variantes topológicas (redes) de interacción social influyen de manera decisiva en la conducta de los individuos y en los resultados obtenidos a nivel experimental.

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Un experimento con 154 universitarios

Dicho trabajo expone los resultados de un experimento basado en el Dilema del Prisionero en el que 154 estudiantes de la Universidad de Economía y Finanzas de Yuannam en China, jugaron varias rondas en pareja. La parejas se establecieron sobre la base de dos criterios fundamentales: Entre individuos que NO se conocían entre sí (T1) y entre otros que ya se conocían previamente (T2). En ninguno de los casos, las parejas de jugadores sabían el número de rondas que jugarían, aunque sí conocían que la probabilidad de pasar a la siguiente ronda era de un 75 porciento. Al finalizar una ronda, las parejas se asignaban aleatoriamente hasta conseguir que todos los jugadores de cada grupo, interactuasen entre sí. Los participantes debían elegir siempre entre 3 opciones: Cooperar (C), No Cooperar (D/ Defection) o Castigar al oponente (P/Punishment).

En el experimento se demostró que la ausencia de anonimato aumentó significativamente la frecuencia de la cooperación, así como la recompensa media por ronda

Entre las conclusiones fundamentales del experimento se demostró que la ausencia de anonimato aumentó significativamente la frecuencia de la cooperación, así como la recompensa media por ronda. Por otra parte, la correlación entre los jugadores y las diferentes estrategias utilizadas (cooperar, no cooperar o castigar al adversario) experimentó un cambio importante en el que las acciones más prosociales obtuvieron una mayor recompensa y mejor clasificación en aquellas parejas que ya se conocían (Onymous). De esta forma, quedó demostrado que la eliminación del anonimato es un elemento promotor de la cooperación. Desde otra perspectiva, la respuesta de los jugadores al castigo (P) fue esencialmente antisocial, siendo la NO cooperación (D) la opción preferida por la inmensa mayoría. En el grupo de jugadores que ya se conocían (T2), la relación entre los oponentes se encauzaba con mayor celeridad, aún después de que el castigo fuese la opción elegida por ambos jugadores al iniciar la ronda.

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Enlace al artículo “Onymity promotes cooperation in Social Dilemma Experiments” en la prestigiosa revista Science Advances http://advances.sciencemag.org/content/3/3/e1601444.full

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