El aprendizaje y la cognición infantil

Los niños seleccionan objetivos en los que fijarse que generan resultados sensoriales específicos.

El movimiento ocular infantil y la cognición

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Las interacciones entre los niños y su entorno están limitadas por sus capacidades motoras, lo que dificulta la investigación de los procesos de cognición a estas edades. ¿Cómo es posible distinguir qué reacción sensorial es fruto de la acción motora del niño?

Investigadores del Instituto de Estudios Avanzados de Fráncfort del Meno y de la Universidad Goethe de la misma ciudad (Alemania) podrían haber dado con una solución. Su estudio recibió fondos del proyecto IM-CLEVER («Robots versátiles de aprendizaje acumulativo motivados de forma intrínseca»), financiado mediante el área temática «Tecnologías de la información y la comunicación (TIC)» del Séptimo Programa Marco (7PM) de la UE por valor de 5,9 millones de euros.

Las limitaciones a las que se enfrentan los estudios de la cognición infantil son muchas, pero se pueden utilizar los movimientos oculares pues la precisión de éstos se alcanza muy pronto. En este último estudio, publicado en PLoS ONE, los investigadores utilizaron un sistema de seguimiento de la mirada en tiempo real en niños de entre seis y ocho años mientras éstos observaban su entorno. Esto permitió al equipo evaluar el problema en términos de «descubrimiento de la agencia», definido como la capacidad para deducir que ciertos estímulos sensoriales están provocados por las propias acciones.

Sus resultados muestran que los niños aprenden con rapidez a realizar movimientos oculares para producir la aparición de nuevos estímulos y por lo tanto se puede inferir que poseen la capacidad de descubrir nuevas formas de controlar su entorno.

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Paradigmas dependientes de la mirada

«A diferencia de paradigmas anteriores destinados al estudio de la cognición infantil basados en la mirada, el nuestro atribuye a los niños un control directo sobre el entorno físico que les permite cambiar sus componentes con el movimiento de sus ojos», indicaron los autores.

«Estos paradigmas dependientes de la mirada, basados en el seguimiento de los ojos, ya se habían explorado en adultos, pero no ha sido posible aplicarlo en niños hasta hace poco. La capacidad de éstos, demostrada en el estudio, para descubrir con rapidez nuevas maneras de controlar su entorno allana el camino para dar con paradigmas nuevos verdaderamente interactivos con que estudiar el aprendizaje y la cognición infantil y podría servir de base para lograr nuevos métodos de aprendizaje y estrategias médicas.»

Según el equipo, los niños son capaces de descubrir nuevas formas de agencia. Los bebés aprenden a manipular su entorno con sus ojos conforme a un paradigma dependiente de la mirada. Los niños seleccionan objetivos en los que fijarse que generan resultados sensoriales específicos. También poseen la capacidad de anticiparse con rapidez a los resultados de sus acciones.

«Los métodos anteriores para el estudio del condicionamiento instrumental en niños estaban limitados por el hecho de considerar capacidades motoras relativamente básicas y estereotípicas, como por ejemplo las acciones de chupar y dar patadas», apuntaron los autores.

«La ventaja principal del paradigma dependiente de la mirada es que abarca un amplio repertorio de acciones discernibles (movimientos oculares hacia los distintos objetos y ubicaciones o incluso el parpadeo) que realizan los niños.»

El equipo afirmó que los paradigmas dependientes de la mirada basados en tecnología de seguimiento de los ojos podrían resultar más positivos para la investigación del aprendizaje y la cognición infantil que los paradigmas clásicos, que no tienen en cuenta el movimiento ocular.

El equipo explicó que: «En primer lugar, se extrae de ellos datos conductuales muy extensos y detallados. En segundo lugar, permiten el estudio de varios aspectos de la cognición infantil de forma interactiva, permitiendo a los niños, restringidos por sus capacidades lingüísticas y motoras, la posibilidad de comunicarse e interactuar con el entorno. En tercer lugar, es probable que los paradigmas dependientes de la mirada, al dar a los niños el control de su entorno, resulten más interesantes y satisfactorios para el niño.»

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