Diferencias con relación  a “fecundidad-bienestar subjetivo” entre las personas que se convierten en padres por primera vez con los que no tienen hijos, y el de las personas que tienen dos hijos con las que sólo se quedan con uno / Foto: bekiapareja

Las expectativas de felicidad de muchas mujeres a la hora de tener hijos no se ven cumplidas

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En las sociedades contemporáneas, la elección de tener hijos viene determinada, en gran medida, por el bienestar subjetivo que este hecho podrá comportar para el individuo (el padre y la madre), tanto en el presente como el futuro.

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En el nacimiento del primer hijo, los padres estaban significativamente más satisfechos que los que no eran padres

En el nacimiento del primer hijo, los padres estaban significativamente más satisfechos que los que no eran padres / UPF

UPF / En este sentido, las personas de una unidad familiar tienen orientaciones diferentes en aspectos como los valores, las actitudes de género, las preferencias en cuanto a la carrera profesional y la dedicación a la familia. Todos estos factores hacen que las expectativas generadas en torno al hecho de tener hijos afecten al bienestar subjetivo de las personas a la hora de devenir padres.

Bruno Arpino, profesor del Departamento de Ciencias Políticas y Sociales y co-director del Research and Expertise Centre for Survey Methodology (RECSM) de la UPF, junto con Nicoletta Balbo, profesora de la Universidad de Bocconi (Italia) son los autores de un artículo publicado en agosto del 2016 en la revista Demography, centrado en cómo estas orientaciones personales influyen en el efecto que tiene la fertilidad en el bienestar subjetivo.

En el artículo, los dos investigadores han estudiado y comparado las diferencias con respecto a esta relación “fecundidad-bienestar subjetivo” entre las personas que se convierten en padres por primera vez con los que no tienen hijos, y el de las personas que tienen dos hijos con las que sólo se quedan con uno.

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División de las personas en tres grupos: tradicionales, modernas y mixtas

El estudio dividió a las personas en tres grupos, en función de sus orientaciones en torno a la familia: tradicional (modelo masculino de sostén de la familia, que espera que la mujer se quede en casa para cuidar a los hijos y hacer las tareas domésticas); moderno (personas con un sistema familiar de doble fuente de ingresos y que siguen un modelo igualitario de género) y mixto (la mujer trabaja pero es la principal responsable de las tareas del hogar y el cuidado de los hijos, y que es muy mayoritario hoy en día).

Los investigadores plantearon como una de las hipótesis que las diferencias entre las tres orientaciones familiares identificadas son más relevantes para las mujeres que para los hombres, ya que los hombres tradicionales, modernos y mixtos pueden tener actitudes muy diferentes, por ejemplo, sobre los roles de género, pero tienen estilos de vida similares, ya que se espera que trabajen de todos modos.

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Más satisfacción de los padres y expectativas no cumplidas en madres mixtas

El estudio demostró que, en el nacimiento del primer hijo, los padres estaban significativamente más satisfechos que los que no eran padres, y que este efecto era más fuerte en los hombres que en las mujeres. Para los hombres, no se encontraron muchas diferencias entre los diferentes grupos de orientación familiar en cuanto al efecto del nacimiento del primer hijo en la satisfacción de la vida.

Los padres pueden no estar bien informados sobre las consecuencias de la maternidad, lo que reduce la probabilidad de tener un segundo hijo

Entre las mujeres, sólo las madres tradicionales parecían estar más satisfechas que sus homólogas sin hijos, mientras que las madres modernas no experimentaron un aumento de la satisfacción. En cuanto a las madres mixtas, el año anterior al nacimiento del primer hijo estaban más satisfechas que las que no eran madres, pero no tenían una ganancia en la satisfacción con la vida después de la maternidad.

Los investigadores atribuyen este hecho a los altos costes que soportan las madres mixtas, con un doble frente de responsabilidades, en el trabajo y en casa. Parece pues que para este grupo de mujeres las expectativas sobre la maternidad no se cumplen, lo que lleva a una disminución en la satisfacción de vida.

Este aspecto debería ayudar a la dirección que toman las políticas familiares destinadas a emprender acciones que mejoraran el bienestar subjetivo de las madres. Asimismo, el desajuste entre expectativas y realidad también presupone que los padres pueden no estar bien informados sobre las consecuencias de la maternidad, lo que reduce la probabilidad de tener un segundo hijo.

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Falta de satisfacción de las mujeres en el nacimiento de un segundo hijo

Los padres modernos, en un caso similar al de las madres mixtas con el primer hijo, experimentaron un aumento de la satisfacción con la vida antes del nacimiento del segundo hijo, pero no después.

Los investigadores atribuyen este hecho a que los padres modernos están más dispuestos a ayudar en las tareas domésticas y de cuidado de los hijos, lo que les lleva a percibir costes mayores y tensiones asociadas con la llegada de un segundo hijo. En cuanto a los hombres tradicionales y mixtos, sí que experimentaron un aumento en la satisfacción de vida.

Por otro lado, las mujeres que tenían un segundo hijo nunca estaban más satisfechas que aquellas que tenían un solo hijo, independientemente de sus orientaciones familiares.

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Metodología empleada

El estudio utilizó la encuesta longitudinal de Hogares Británicos (British Household Panel Survey, BHPS), del Institute for Social and Economic Research. Se trata de una encuesta longitudinal anual con una muestra inicial de unos 5.500 hogares, reclutada en 1991, que contiene unas 10.000 personas entrevistadas.

A los participantes les reentrevistaron sucesivamente cada año durante un periodo de dieciocho años. Estos datos proporcionaron información adecuada para estudiar la relación entre fecundidad y la satisfacción con la vida, ya que daban información mantenida a lo largo del tiempo sobre las características socioeconómicas y las orientaciones de la familia.

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Artículo de referencia:

Bruno Arpino, Nicoletta Balbo ( Volume 53, Issue 4, pp 955–978, 2016). “The Role of Family Orientations in Shaping the Effect of Fertility on Subjective Well-being. A Propensity Score Matching Approach“. Demography. DOI 10.1007/s13524-016-0480-z

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