El cambio climático contra las cuerdas

El margen de error siempre envuelve las hipótesis científicas y las discusiones son muchas

 ¿Es la actividad humana la causa del calentamiento global?

 

David Rabadà_editedDavid Rabadà i Vives

Durante abril de 2016 la diputada del PPC Marisa Xandri utilizó en el Parlamento de Cataluña un artículo mío publicado en 2013 para negar el cambio climático. Tengo que decir al respeto que mi artículo, rehecho en este mismo, no niega en absoluto el calentamiento global, sólo critica la exageración que algunos medios y científicos han hecho al respeto. Encuentro muy poco adecuado hacer un uso partidista por parte de una miembro del Parlamento de Cataluña de una discusión entre científicos.

Por desgracia, hablar de cambio climático se ha convertido en un galimatías entre política y ciencia

En ciencia valoramos los hechos para verlos claros, los contrastamos para saber si son reales y finalmente proponemos la interpretación más lógica, que no siempre acaba siendo la más veraz. Es decir, que el margen de error siempre envuelve las hipótesis científicas y las discusiones son muchas. Por desgracia, hablar de cambio climático se ha convertido en un galimatías entre política y ciencia.

Hay equipos que aseguran que el cambio climático está siendo acelerado por la polución humana y otros que argumentan que faltan datos para tal afirmación. Entre la primera opción, los defensores de la aceleración climática, se encuentran muchos grupos de investigación estatales, la mayoría de la prensa mediática y algunos partidos de izquierda. En la segunda, los agnósticos al calentamiento antropogénico, se encuentran científicos incrédulos, algunos partidos conservadores como el PP, y los defensores de los intereses petroleros. Ante este juego entre política e investigación se abre una pregunta capital: ¿Qué explicamos a los medios? ¿Comunicamos el holocausto térmico que defiende una mayoría? ¿O escuchamos a los incrédulos para ver qué nos aportan? Decía Galileo que en cuestiones de ciencia la autoridad de mil no vale tanto como el libre razonamiento de uno sólo, ¿qué explicar pues? Muy simple, los hechos. Las opiniones se las dejamos para los demagogos partidistas.

Hay equipos que aseguran que el cambio climático está siendo acelerado por la polución humana y otros que argumentan que faltan datos para tal afirmación
Hay equipos que aseguran que el cambio climático está siendo acelerado por la polución humana y otros que argumentan que faltan datos para tal afirmación

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Paradojas y contradicciones sobre el cambio climático en la Tierra

El cambio climático global ha experimentado un incremento generalizado de las temperaturas de la Tierra antes de que nosotros, los humanos, contamináramos su atmósfera. Este hecho se inició por causas astronómicas, y por lo tanto naturales, hace ahora más de 13.000 años. Desde entonces, y con altibajos, la temperatura global terrestre ha ido haciéndose más benigna abandonando definitivamente la época glacial precedente. De hecho, nuestro planeta lleva oscilando entre periodos glaciales y templados unos dos millones y medio de años. Es decir, siempre han sucedido cambios climáticos en la Tierra y lo que hoy realmente se discute es si la polución humana puede acelerar, o no, esta tendencia al calentamiento global. Si se acelera tendrán razón los defensores del cambio climático antrópico; en caso contrario, los agnósticos.

James Hansen, decía en un informe de la NASA que, a pesar de que el dióxido de carbono sí había aumentado, el calentamiento se había parado temporalmente

Paradójicamente los partidarios del cambio climático se han encontrado con multitud de contradicciones. La primera fueron los pronósticos de desaparición de los escollos coralinos sobre 1999. Hoy en día, diecisiete años más tarde, todavía no se han observado aquellas predicciones asociadas al cambio climático. La segunda la encontramos en el glaciar del Perito Moreno en Argentina. Esta acumulación de nieve, icono del cambio climático, es cada año emitida por los medios en pleno deshielo primaveral como si cada estación retrocediera más y más. Los datos actuales indican que el glaciar se mantiene bastante estable en contradicción con la aceleración del calentamiento inducido por los humanos.

La tercera proviene de la red de estaciones meteorológicas de Suiza, Pirineo, Australia y la Antártida donde muchos de sus registros indican una bajada de las temperaturas medias, y no ascenso, durante los últimos años. Una cuarta aparecida en las revistas Nature y Science, ha sido el aumento del espesor de los glaciares en la Antártida. La quinta paradoja que citaremos es el aumento de dos metros de nieve en el pico del Mont Blanc en los Alpes. La sexta contradicción es que la correlación entre dióxido de carbono y tasa de calentamiento global no parece taxativamente probada, de hecho el aumento de la temperatura se podría relacionar con el IPC o con cualquier variable que aumente con el tiempo.

Y la última paradoja y la más flagrante, durante mayo de 2013 uno de los principales climatólogos mundiales, James Hansen, decía en un informe de la NASA que, a pesar de que el dióxido de carbono sí había aumentado, el calentamiento se había parado temporalmente. Con todo esto no se está negando el papel de la contaminación como posible acelerador del calentamiento global sino que se está mostrando un hecho, que muchos humanos tendemos a la exageración de las interpretaciones. En cierta forma las personas somos más emocionales que racionales y el miedo nos hace creer más en catástrofes inminentes que no en fluctuaciones con tendencias. Sin embargo, el cambio climático contiene muchas paradojas y si una teoría acaba acumulando demasiadas contradicciones querrá decir que hay que mejorarla.

las personas somos más emocionales que racionales y el miedo nos hace creer más en catástrofes inminentes
Las personas somos más emocionales que racionales y el miedo nos hace creer más en catástrofes inminentes

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Oscar Wilde decía que el camino de las paradojas es el camino de la verdad. Por lo tanto, mostrando las paradojas permitimos que los interesados piensen y que no se traguen la simple opinión de un experto. La razón por la cual el cambio climático contiene tantas contradicciones es obvia, muchos expertos, como humanos, no son observadores objetivos y en este caso se han cometido tres lacras hablando del calentamiento antropogénico: muchas omisiones, más errores y demasiadas exageraciones. Veamos el primero: las omisiones.

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La omisiones 

Muy a menudo se menciona sólo el calentamiento planetario pero no si la contaminación es el principal responsable

Muy a menudo se menciona sólo el calentamiento planetario pero no si la contaminación es el principal responsable. Por ejemplo, durante agosto de 2013, Serge Planton, responsable del grupo de investigación sobre el clima de Méteo France, afirmó que los glaciares alpinos estaban retrocediendo debido al efecto invernadero pero sin especificar qué peso tenía la contaminación humana en este cambio climático. Hay que saber qué porcentaje exacto ostenta la polución por el simple hecho que si es muy pequeño querrá decir que el calentamiento acontece un proceso astronómico al cual no podemos doblegar, ¿o pensamos cambiar las órbitas planetarias? En cambio si la contaminación acontece el principal factor entonces hará falta todo el esfuerzo mundial para valorar consecuencias y soluciones.

Otro grupo de omisiones las tenemos en muchos reportajes y documentales. Citamos por caso “Una Verdad Incómoda” del exsenador de los USA, A. Gore. Las omisiones en todo el documental son claramente intencionadas puesto que no hay ninguna referencia a las desigualdades en las tasas de emisión entre el primer y el tercer mundo y ni mucho menos al derroche del petróleo que hace Estados Unidos. En este sentido no hay ninguna crítica a la industria norteamericana, ni a su política capitalista, ni a las guerras por los recursos energéticos. Parece por lo tanto sospechoso que A. Gore no resulte un político convertido al ecologismo sino al alarmismo para cobrar mucho por la poca calidad de sus conferencias.

Glaciar Perito Moreno, Argentina
Glaciar Perito Moreno, Argentina

Un tercer grupo de omisiones es la trilogía dióxido de carbono, petróleo y dólares. Si hablamos de cambio climático, estamos hablando de carbono y éste proviene mayoritariamente de la quema del petróleo. Por lo tanto, hablar de carbono atmosférico es hablar de los billones de dólares que mueve el petróleo y de sus gigantescos intereses económicos, incluidos aquí los de quienes viven de investigar el calentamiento planetario. Así se entienden los pactos de Kyoto donde los países ricos pueden comprar los derechos de emisión de dióxido a los estados pobres para que así los países industrializados puedan continuar creciendo energética y económicamente mientras el futuro de la gran mayoría del Tercer Mundo permanecerá estancada.

No vale obviar aquí los miles de proyectos de investigación sobre el calentamiento antropogénico que si se demostraran dudosos enviarían a miles de científicos al paro. Y se insiste, no se está negando el calentamiento global antropogénico, sólo se está indicando que hay que ser más cuidadoso entre los datos reales y las interpretaciones propuestas. Dejemos aquí el apartado de omisiones que explica gran parte de las paradojas del cambio climático para pasar al segundo y núcleo del problema, los errores cometidos.

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Los errores cometidos

La ciencia es humana y como tal llena de equivocaciones. Durante diciembre de 2009, Phil Jones, profesor y director de la Unidad de Investigación sobre el Clima de la Universidad de East Anglia en el Reino Unido dimitió por una supuesta manipulación de los datos que exageraban el cambio climático. Poco después, durante febrero de 2010, el IPCC de la ONU, el organismo más importante sobre la investigación del cambio climático mundial, cayó en quiebra debido a una serie de errores que la prensa del momento destapó.

Por un lado pronosticaron un derretimiento de los glaciares del Himalaya que nunca se ha observado, y por el otro utilizaron las opiniones, y no datos, de guías y alpinistas de los Alpes para evaluar, incorrectamente, el ritmo de retroceso de los glaciares. En fin, la ciencia no se construye con opiniones sino con razones. Al final este clima de errores y omisiones hizo fracasar la Cumbre del Clima en Copenhague puesto que unos no se creían, o no querían creerse, la hipótesis del cambio climático antropogénico. El máximo responsable de aquel encuentro, el holandés Yvo Boer, anunció durante febrero de 2010 que decepcionado dimitiría del cargo.

“Lo notable de la época en que vivimos es la predisposición de la gente a creerse lo peor”, dijo  John Carlin

Ante las omisiones y los errores descritos, algunos defensores del calentamiento antropogénico han contestado con exageraciones en artículos y reportajes, una actitud que regala argumentos a los incrédulos del calentamiento humano. Por ejemplo, los gráficos de aumento de temperatura global terrestre nunca son de grados reales sino sobre el diferencial entre las temperaturas medidas y la norma de décadas anteriores, un truco que exagera las variaciones climáticas. El resultado son gráficos alarmantes donde el calentamiento parece escalar picos de altura infinita. Si simplemente representáramos las temperaturas medias la cosa parecería no cambiar durante años y años. De hecho, el propio organismo de la ONU nunca ha estado exento de cometer estas exageraciones.

El año 2001 las Naciones Unidas publicaron que la temperatura media global terrestre había crecido 0,6 grados durante todo el siglo XX sin saber qué parte de los 0,6 correspondía a la contaminación humana. Como se puede ver, son datos totalmente ínfimos donde seis décimas en cien años es como si te dijeran que tienes fiebre porque tu cuerpo ha pasado de 36 a 36,6 grados. ¿Irías al médico en tal caso?

Vista del Mont Blanc desde Aiguille du Midi / Wikipedia
Vista del Mont Blanc desde Aiguille du Midi / Sanchezn (Wikipedia)

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Durante agosto de 2013, el responsable del grupo de investigación sobre el clima de Méteo France, Serge Platon, afirmaba que durante los últimos cincuenta años la temperatura de los Alpes había subido dos grados, algo exagerado dado que en mayo de 2013 la NASA dijo que el calentamiento se había parado durante la última década.

Y añadimos aquí otra exageración en el documental de A. Gore, Una Verdad Incómoda, donde se afirma que la fusión de los glaciares de Groenlandia haría ascender el nivel del mar seis metros en pocos años, algo que el consenso científico calcula como irreal y exagerado. En palabras del periodista John Carlin hablando sobre el cambio climático: lo notable de la época en que vivimos es la predisposición de la gente a creerse lo peor. Es decir, los humanos somos más emocionales que racionales.

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La visión de los agnósticos sobre el cambio climático

Las anteriores omisiones, errores y exageraciones más las contradicciones que se derivan restan credibilidad al calentamiento antrópico, ¿qué hay que explicar ahora a los interesados? Pues una vez más lo mismo, más hechos. La visión de los agnósticos sobre el cambio climático ostenta argumentos sólidos que hay que escuchar. Los agnósticos aquí nos aportan datos e interpretaciones que dan mucho que pensar, algo fundamental en una educación sana, crítica y justa.

Beers y otros autores publicaron en 1990 en la revista Nature que la actividad solar estaba aumentando desde hace 300 años

Por ejemplo, el doctor Beers y otros autores publicaron en 1990 en la revista Nature que la actividad solar estaba aumentando desde hace 300 años, hecho que podía relacionarse con el actual calentamiento climático. Durante agosto de 1998 el doctor Jaume Bordonau, especialista en geología glacial de la Universitat de Barcelona, decía en La Vanguardia que estamos al final de un ciclo climático y que la tendencia natural en los próximos milenios tendría que ser al enfriamiento, y no al calentamiento presente. Hay que mencionar aquí que el doctor Burns más otros autores publicaron en la revista Science en 2003 que ha habido transiciones de fases climáticas cálidas a frías en sólo 25 años, por lo que quizás el calentamiento actual no sea la flor que hace verano, tan sólo un paréntesis estacional.

Decía también Bordonau que no hay unanimidad científica sobre si la fusión de los glaciares del Pirineo se ha acelerado durante las últimas décadas a causa de la contaminación humana. Su impresión es que lo hacen al ritmo de siempre.

El año 1999 la prestigiosa revista Nature publicaba que la fusión de los glaciares y su consecuente ascenso sobre el nivel del mar provocaría la expansión de los océanos y con ella, el aumento del plancton marino que regularía la temperatura global a dos niveles: captando dióxido de carbono con la fotosíntesis y emitiendo azufre a la atmósfera. Ambos fenómenos contrarrestan el calentamiento global al restar dióxido y aumentar la formación de nubes que dispersan el calor solar hacia el espacio exterior. Hay que añadir que las emisiones humanas de carbono sólo significan el uno por ciento de todo el dióxido de carbono atmosférico, excedente asimilable a la larga por el actual plancton creciente.

Rango de variación en la oblicuidad de la Tierra
Rango de variación en la oblicuidad de la Tierra

Durante diciembre de 2000 la cumbre de la Haya no logró ningún acuerdo ante las informaciones de los agnósticos, una minoría de científicos que veían el calentamiento global más un ciclo natural que no como una consecuencia de la contaminación. De hecho, y en el inicio del cambio climático, los agnósticos tenían razón. Mientras no se demuestre lo contrario, el calentamiento global terrestre fue producto de la combinación de diferentes ciclos astronómicos, los conocidos ciclos de Milankovitch que alcanzan miles de años. Cambios en la actividad solar, en el eje de rotación terrestre, en las corrientes termohalinas de los océanos o en otros fenómenos regulan los actuales periodos cálidos o fríos de la Tierra.

Justo es decir que los modelos informáticos que intentan pronosticar el clima de las próximas decenas y lustros dan previsiones totalmente opuestas ante pequeñas modificaciones de las variables. La teoría del caos está tras ello y el aleteo de una mariposa en el hemisferio norte puede provocar un huracán en el del sur. Así pues los datos instrumentales por ahora recogidos no captan variaciones climáticas a largo plazo ofreciendo una perspectiva limitada que hace difícil distinguir entre las causas naturales y las antropogénicas en el cambio climático. Los datos geológicos antiguos y los históricos recientes ya nos dicen que se han producido en otras ocasiones pequeños calentamientos del planeta como el actual.

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Datos geológicos antiguos y actuales

Durante los siglos X y XI existió un periodo cálido como el presente que permitió a los Vikingos explorar Islandia, Groenlandia y Canadá. En aquella época todavía no existía contaminación industrial como la de hoy. Otro ejemplo es la Pequeña Edad del Hielo, una serie de siglos de grandes heladas, icebergs bajando por el Ebro y veranos muy frescos entre el XIV y el XIX. Hay que notar que durante aquel XIX el mundo industrial ya llevaba contaminando más de un siglo y el clima continuaba resultando extremadamente frío. Por lo tanto, la causa directa del calentamiento de los siglos X y XI y de la frialdad del XIX, no fue producida, aparentemente, por polución industrial sino por causas naturales. Además el calentamiento que hoy en día observamos corresponde a unas pocas décadas y no a los milenios que hace que dura.

Los datos geológicos antiguos y los históricos recientes ya nos dicen que se han producido en otras ocasiones pequeños calentamientos del planeta como el actual

Para acabar de adobar todo lo anterior, y durante el mismo año 2000, el Instituto de Astrofísica de Canarias corroboró que la radiación solar había ido aumentando desde el siglo XVII, un hecho que explicaba el fin de la Pequeña Edad del Hielo y la entrada en el calentamiento actual. Pero en 2007  cayó una de más grande con un libro publicado por la Universidad de Cambridge donde sus autores, los físicos Henrik Svensmark y Nigel Caldero, explicaban que habían detectado durante todo el siglo XX un aumento claro de los rayos cósmicos desde el espacio exterior. El mencionado libro, The Chilling Stars. A Cosmis Views of Climate Change, detallaba que el aumento de rayos cósmicos acontecía a causa del aumento de las temperaturas actuales y que por lo tanto había que averiguar qué influía más en el clima, si la contaminación humana o las causas naturales. Todo aquello fue fulminante para los defensores del calentamiento humano.

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Hay que dejar que los hechos y la ciencia hagan su camino

Pasaron seis años hasta que el IPCC de la ONU respondiera claramente ante los agnósticos. De hecho el mismo IPCC permitió filtrar a prensa que a finales de 2013 emitirían un informe. Corría enero de 2013 y el IPCC prometía que saldrían a la luz pruebas del calentamiento humano del planeta añadiendo que era extremadamente probable que la contaminación fuera la responsable real del calentamiento actual de todo el planeta, algo contradictorio con los datos de aquel mismo año donde la NASA había publicado que la temperatura media global terrestre no había aumentado durante la última década. Por lo tanto el IPCC de la ONU no acababa de aportar pruebas fehacientes de la causa humana en el aumento de las temperaturas mundiales por la contaminación. Para los agnósticos aquello significaba que la verdad quiere pocas palabras, la mentira nunca tiene bastante.

Ante todo el anterior sólo queda lograr una opinión crítica y muy fundamentada, una conclusión por parte de los interesados. Según los hechos expuestos el calentamiento antropogénico resulta una tesis llena de paradojas donde habrá que ver si el hombre tiene más fuerza que la naturaleza o al revés. La conclusión pues es obvia, hay que dejar que los hechos y la ciencia, y no las opiniones exageradas, hagan su camino para lograr la verdad bajo tres preceptos esenciales: ser humildes, ser objetivos y sobre todo ser pacientes. Mientras tanto, y como decía Soren Kierkegaard, las paradojas son ideas grandiosas en embrión. Ahora mismo el cambio climático está lleno de políticos que las utilizan.

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David Rabadà i Vives

Professor de Ciències de la Terra i del Medi Ambient

Generalitat de Catalunya – Departament d’Ensenyament

http://drabada.blogspot.com.es/

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