El cambio climático en la salud de los suelos áridos del planeta

Los ecosistemas áridos (drylands) comprenden más del 40% de la superficie emergida del planeta Tierra y los servicios que proporcionan son vulnerables ante el cambio climático. | UAM

La Fundación BBVA financiará una ambiciosa investigación para determinar el impacto de la aridez y el cambio climático sobre la disponibilidad de metales esenciales para la vida. El trabajo, que será dirigido desde la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), estudiará la relación de estos micronutrientes con los cambios que hoy se observan en las zonas áridas, el mayor bioma de la Tierra. 

 

UAM / Todos los suelos contienen hierro, zinc, cobre y manganeso, metales que son micronutrientes imprescindibles para la vida. Pero estos pueden volverse deficientes si sus contenidos disponibles para los organismos en los suelos no alcanzan el umbral necesario para la correcta nutrición de la biota asociada a un lugar.

De forma similar, el déficit de hierro y zinc en la dieta humana es una de las principales causas de desnutrición a nivel mundial, especialmente en los países en vías de desarrollo, que habitualmente coinciden con ser lo que tienen suelos más secos.

El objetivo principal del trabajo será determinar el impacto de la aridez y del cambio climático sobre la disponibilidad de metales

Eduardo Moreno Jiménez, investigador de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), ha obtenido una prestigiosa ayuda por parte de la Fundación BBVA para investigar cómo la aridez influye en la disponibilidad de hierro, zinc, cobre y manganeso. La investigación se centrará en el análisis de los suelos de zonas secas, que aglutinan más del 40% de los suelos terrestres.

Junto a otros investigadores punteros –entre los que se encuentran Fernando Maestre (URJC), César Plaza (ICA-CSIC), Maren Flagmeier (UAM) y Raul Ochoa Hueso (UCA)–, Moreno Jiménez estudiará también la relación existente entre dichos metales y la ‘costra biológica del suelo’, que es un componente primordial de los ecosistemas de zonas áridas, constituida por musgos, líquenes, hongos, bacterias y algas.

“El objetivo principal del trabajo será determinar el impacto de la aridez y del cambio climático sobre la disponibilidad de metales, y estudiar su papel como moduladores de los cambios observados y potencialmente observables en las zonas áridas, drylands en inglés, que son el mayor bioma de la Tierra”, afirma Moreno Jiménez.

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