«El Cardenal Mazarino»

Retrato del Cardenal Jules Mazarin (1602-1661) / Wikimedia

Tal día como hoy… 14 de julio de 1602 nacía «El Cardenal Mazarino»

 

El 14 de julio de 1602 nacía en Pescina, población de los Abruzos italianos, Giulio Mazarini, más conocido como «El Cardenal Mazarino», sucesor de Richeliueu como primer ministro de Francia en el último año del reinado de Luis XIII, y durante la minoría de edad de Luis XIV. Fue el hombre que consolidó la hegemonía francesa en Europa.

 

CV / No fue durante la mayor parte de su mandato una figura popular. Tampoco la posteridad lo ha valorado en exceso, como mínimo en comparación a su antecesor, el también cardenal Richelieu. Ello es en gran parte debido a dos factores. En vida muchos en Francia no le perdonaban su origen italiano. También han hecho mucho daño las novelas de Alejandro Dumas, especialmente la segunda parte de la trilogía de ‘Los Tres Mosqueteros’, es decir, ‘Veinte Años después’.

Hay en el Richelieu literario que nos presenta Dumas una altura de miras que, en Mazarino, se torna más bien mezquindad, y una astucia de menos vuelo que la de Richelieu

Dumas nos presentaba en ‘Los Tres Mosqueteros’ a un Richelieu sin duda alguna malvado, pérfido y conspirador, dispuesto a cualquier intriga, incluso contra el rey, o contra la reina, como era el caso, para mantener su poder y acrecentarlo. En definitiva, un príncipe maquiavélico y maquiaveliano. Pero también nos lo presenta como un hombre extraordinariamente inteligente, que sabe valorar a sus enemigos, y con sentido de estado. Al fin y al cabo, al final de ‘Los Tres Mosqueteros’, Richelieu sabe apreciar el indudable talento y valor de Artagnan y sus compañeros, siendo en todo caso su único lamento no poder tenerlos a su exclusivo servicio. Hay en el Richelieu literario que nos presenta Dumas una altura de miras que, en Mazarino, se torna más bien mezquindad, y una astucia de menos vuelo que la de Richelieu.

Richelieu pretendía ciertamente liquidar a Artagnan, más aún tras el ajusticiamiento de su mejor agente, Milady de Winter –a la sazón, exesposa de Athos-. Pero cuando Artagnan le presenta a Richelieu el salvoconducto que él mismo había firmado, el cardenal saber entender que ha perdido la partida y acepta su derrota. A Mazarino, en cambio, mucho más zafio, los cuatro mosqueteros han de chantajearlo, y hasta amenazarla espada en mano, para que admita su fracaso. Una diferencia que no es baladí. También en un pasaje de ‘Veinte Años Después’, y partiendo de la base de que ambos, tanto Richelieu como Mazarino había intentado cortejar y seducir a la reina Ana de Austria, ésta se lamenta en un momento dado de, en su tiempo, haber rechazado el amor del hombre que siempre decía «he hecho» -Richelieu- en contraste con él que siempre dice «haré» -Mazarino-, todo ello sin que quede del todo esclarecida la relación entre ambos.

Lo cierto es que Mazarino fue un político, como mínimo, de la misma talla de Richelieu, siendo además el que consumó su proyecto

Pero en realidad, más allá de la mayor fama literaria de uno con respecto a otro y de las repercusiones de esto en el imaginario popular, lo cierto es que Mazarino fue un político, como mínimo, de la misma talla de Richelieu, siendo además el que consumó su proyecto y dejó a Luis XIV en una clara posición de ventaja para explotar la hegemonía continental. Quien acabó con la hegemonía española en Europa, quien venció en la Guerra de los Treinta Años, y quien luego derrotó a España hasta la Paz de los Pirineos, fue Mazarino, no Richelieu.

Al principio Mazarino trabajó como espía del papa, pasándole información sobre las dos potencias que más inquietaban en Roma, lógicamente Francia y España. Richelieu supo captar su indudable talento y los trajo a su bando. En 1635 lo nombró nuncio extraordinario de París, y en 1642, Richelieu recomendó en su lecho de muerte que Mazarino fuera su sucesor al frente de los destinos de Francia. Al día siguiente fue nombrado primer ministro.

Tuvo que afrontar una situación extremadamente complicada, tanto en el plano exterior como en el interior. Francia estaba pasando por los peores momentos de la Guerra de los Treinta Años, y apenas cinco meses después moría el rey Luis XIII, dejando como heredero a un niño de cinco años. Unos días después los franceses derrotaban a los españoles en la batalla de Rocroi, que marcó un punto de inflexión definitivo en la marcha de la guerra. Pero el vació de poder real –aunque quien lo ejercía desde Richelieu era el primer ministro- provocó las conspiraciones de los nobles y la revolución de la Fronda. Mazarino supo salirse con éxito de todos estos lances. En 1659, ya enfermo, El Tratado de los Pirineos significó el fin de la hegemonía española y el comienzo de la francesa en Europa.

En 1659, con Mazarino ya enfermo, El Tratado de los Pirineos significó el fin de la hegemonía española y el comienzo de la francesa en Europa

Mazarino murió tras una larga enfermedad dos años después, el 9 de marzo de 1661. Muchos de los hombres que se iniciaron con él, como Colbert, fueron luego grandes ministros de Luis XIV. Pero eso sí, solo ministros; el nuevo rey había decidido que él mismo sería su primer ministro.

Mazarino escribió una obra ‘Breviario para Políticos’, que es un auténtico compendio de razón política de estado.

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