El cerebro frente a la lectura

El Área Visual de la lectura está dividida en dos zonas que se conectan con otras partes del cerebro para resolver tareas

El BCBL demuestra la existencia de dos zonas cerebrales básicas implicadas en la lectura

 

La actividad cerebral relacionada con la lectura es todavía uno de los grandes retos para la comunidad científica. La lectura es una habilidad a la que nuestro cerebro no se ha adaptado como consecuencia de la evolución, como ha hecho con el habla. De hecho, aprendemos a leer de forma externa, principalmente en la escuela.

 

BCBL / Uno de los puntos de debate de la comunidad científica radica precisamente en cuál era la función que realiza la parte de nuestro cerebro que resulta imprescindible para leer, la denominada Área Visual de las Palabras. Mientras algunos científicos consideraban que su función era netamente perceptual, visual, otros investigadores opinaban que era más léxico-semántica, porque esa misma Área se activaba también con otras actividades como por ejemplo escuchar palabras.

El estudio avanza con más precisión en las investigaciones sobre la lectura y la delimitación de su circuito cerebral a nivel funcional y estructural

Este debate tiene consecuencias muy importantes en la investigación del lenguaje y, sobre todo, en sus aplicaciones clínicas. Por ejemplo: ¿Qué parte del cerebro tendría que analizar un neurocirujano que busca lesiones relacionadas con problemas lectores de carácter perceptual?

La respuesta ha venido de la mano de tres científicos del Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL), que han conseguido entender mejor los criterios que existían sobre el funcionamiento del Área Visual de las Palabras.

Por primera vez, el trabajo, que acaba de ser publicado por la prestigiosa revista científica Proceedings of the National Academy of Science (PNAS), ha conseguido superar estos debates para avanzar con más precisión en las investigaciones sobre la lectura y la delimitación de su circuito cerebral a nivel funcional y estructural.

El resultado ha sido conciliador con la evidencia existente: esa zona básica para la lectura tiene una función perceptual y otra léxico-semántica, pero cada una está residenciada en un subárea diferente y conectadas por medio de circuitos distintos.

Debido a que la lectura aparece hace poco más de 4.000-5.000 años, la evolución del ser humano no ha sido capaz de esculpir una estructura cerebral específica para la lectura

El Área Visual de las Palabras, denominada técnicamente Corteza Ventral Occipitotemporal, es una zona muy conectada con la visión que sirve tanto para extraer la características de la información visual como para enviar dicha información y recibir otras informaciones del resto de la red cerebral de la lectura. Este área es fundamental para la lectura: una persona con una lesión en esta zona no podría leer.

Debido a que la lectura aparece hace poco más de 4.000-5.000 años, la evolución del ser humano no ha sido capaz de esculpir una estructura cerebral específica para la lectura, función que nuestro cerebro toma prestada reutilizando otras estructuras ya existentes, entre las que resulta básica este Área Visual de las Palabras.

 

El estudio

Según explica Kepa Paz-Alonso, director del trabajo en el que también han tomado parte Garikoitz Lerma-Usabiaga y el director científico del BCBL Manuel Carreiras, para hacer el estudio sometieron a un centenar de personas a las técnicas de resonancia magnética funcional y estructural más actuales.

El Área Visual de la Lectura está dividida en dos zonas que se conectan con otras partes del cerebro

Su objetivo era descubrir si dentro de esa zona había dos áreas distintas que realizaban funciones diferentes y estaban conectadas estructuralmente a vías distintas, aunque complementarias, del circuito de lectura. Para ello, comprobaron qué puntos se activaban mientras las personas leían, e identificaron el circuito de la lectura viendo cuáles eran los conectores o tractos de materia blanca que unían las distintas zonas de la corteza cerebral que estaban activas al leer.

Se comprobó que había partes de la corteza cerebral con composición y tipos de neuronas diferentes, algo que indicaba que cada parte realizaba tareas distintas

La resonancia reveló cómo era la activación funcional según el tipo de tarea que hacían los individuos, más perceptual o más léxico-semántica, y también comprobó que había partes de la corteza cerebral con composición y tipos de neuronas diferentes, algo que indicaba que cada parte realizaba tareas distintas.

Este estudio ha permitido observar por primera vez que el Área Visual de la Lectura está dividida en dos zonas que se conectan con otras partes del cerebro para resolver tareas. De esta manera, una de las áreas cerebrales se encarga de la extracción de la información visual y la otra de transmitir dicha información al resto de zonas. Ambas están implicadas en la lectura, pero son diferentes, y permiten al personal investigador trabajar en una u otra zona en función de si busca procesos perceptuales o semánticos.

Según Kepa Paz Alonso, la importancia de este trabajo radica en que permite ”aunar tradiciones distintas y debates teóricos de investigación sobre el área principal de la lectura”. Además, el estudio ayuda a entender mejor cómo funciona el cerebro durante la lectura y qué tipo de procesos se llevan a cabo en un sitio o en otro, que hasta ahora se creía que eran el mismo”.

El investigador del BCBL asegura que este trabajo ayudará a avanzar en la investigación de trastornos de lectura como la dislexia

El investigador del BCBL asegura que este trabajo ayudará a avanzar en la investigación de trastornos de lectura como la dislexia porque permitirá comprobar qué áreas del cerebro muestran menor activación durante la lectura entre personas que la sufren. Y, por otro lado, contribuirá a comprobar el peso de estas áreas de la lectura en distintas lenguas como el inglés, el español, el hebreo y el chino, algo en lo que ya trabaja el BCBL junto con otros centros de investigación y Universidades en Estados Unidos, Israel y Taiwan.

El trabajo, denominado “Converging evidence for a functional and structural segregation within the left ventral occipitotemporal cortex in reading”, se ha desarrollado durante más de tres años y constituye el estudio principal de la tesis doctoral de Garikoitz Lerma-Usabiaga.

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