El cónclave más largo de la historia

Castillo papal de Viterbo / Wikimedia - K.Weise

Tal día como hoy… 29 de noviembre de 1268 se iniciaba el cónclave más largo de la historia

 

El 29 de noviembre del año 1268 se iniciaba en la ciudad italiana de Viterbo, al norte del Lacio, el cónclave para la elección de un nuevo papa de la Iglesia Católica tras la muerte de Clemente IV. La cosa no pasaría de aquí si no fuera por ciertos acontecimientos «anómalos» que ocurrieron durante este cónclave que, entre otras cosas, fue el más largo de la historia: dos años y diez meses.

 

CV / El papa Alejandro IV había decidido trasladar la sede de la curia romana, de Roma a la ciudad vecina de Viterbo. La razón era la inestabilidad política romana y la manifiesta hostilidad de la ciudadanía hacia la curia. Se sacó al obispo de Viterbo de su castillo y se amplió debidamente para convertirlo en palacio sede del pontificado. Viterbo fue sede papal durante 24 años, entre 1257 y 1281, cuando Martín IV la trasladó a Ovieto. Fue durante periodo cuando ocurrieron los hechos que hoy conmemoramos.

Viterbo fue sede papal durante 24 años, entre 1257 y 1281, cuando Martín IV la trasladó a Ovieto

El cónclave es el órgano compuesto por todos los miembros del Colegio Cardenalicio, es decir, por los cardenales, que se reúne bajo llave –de ahí viene el término cónclave- para elegir al nuevo papa. La situación a la muerte de Clemente IV era particularmente truculenta en Italia, con las intrigas políticas a la orden del día. El hermano del rey de Francia, Carlos de Anjou, se las había arreglado para para conseguir colocar unos cuantos franceses en el Colegio Cardenalicio, con la abierta pretensión de controlar Italia y al papado. Había conseguido imponerse como rey de Sicilia –Nápoles y Sicilia- y aspiraba a consolidar su dominio. Un papa francés sería la consolidación de su proyecto dentro del eterno conflicto medieval entre güelfos y gibelinos. Carlos de Anjou era güelfo, por oposición a los gibelinos, teóricamente partidarios del emperador germánico. El cónclave se presentaba polémico, y lo fue.

Solo 17 llegaron al cónclave. Uno murió poco antes de que se inaugurara el cónclave, los otros dos durante el largo transcurso de su celebración

Había en aquellos momentos un total de 20 cardenales, divididos en distintas facciones. Solo 17 llegaron al cónclave. Uno murió poco antes de que se inaugurara el cónclave, los otros dos durante el largo transcurso de su celebración. Al principio, se reunieron cada día, pero la falta de acuerdo fue alargando las sesiones y los días. Luego optaron por reunirse más espaciadamente, a la espera de iluminación divina, sin éxito alguno. La tradición refiere que mientras tanto, se daban la gran vida en Viterbo.

Carlos de Anjou, que estuvo presente en la ciudad durante gran parte del cónclave, estaba impaciente, y la población y las autoridades de Viterbo, hartas de mantener a sus eminencias y a sus séquitos respectivos. De modo que un buen día, el prefecto de Viterbo, Ranieri Gatti, y el podestà, Alberto de Montebono, ante el clamor de la población, acordaron recluir a la curia en el castillo papal y someterlos a dieta de pan y agua hasta que acordaran elegir a un papa. Otras fuentes apuntan a que fue el propio Carlos de Anjou el instigador de esta medida. Pero ni así salía elegido un papa…

Según la tradición, se levantó la techumbre de la sala donde se reunían para que así, se dijo, alcanzara a iluminarlos el Espíritu Santo

La siguiente medida fue igualmente drástica y consistió en dejarlos sin techo; literalmente. Según la tradición, se levantó la techumbre de la sala donde se reunían para que así, se dijo, alcanzara a iluminarlos el Espíritu Santo. Se cuenta que los cardenales tuvieron que escribir una carta a las autoridades de Viterbo, implorando que el anciano cardenal Enrico Bartolomei de Susa, obispo de Ostia, pudiera abandonar la reclusión después de renunciar a su derecho de voto, debido a una enfermedad que acabó poco después con su vida. Finalmente decidieron delegar en una comisión de seis y el 1 de septiembre de 1271, fue elegido papa el cardenal Teobaldo Visconti, que tomó el nombre de Gregorio X. Así pudieron regresar todos a sus respectivas diócesis.

Algunos de los detalles son probablemente apócrifos, como el del techo. Aunque alguna maldición pesaría sobre techumbre, si tenemos en cuenta que, pocos años después, en 1277, se derrumbó efectivamente matando al papa Juan XXI, sucesor de Gregorio X.

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