El Congo Belga pasa al estado de Bélgica

Ubicación del Congo Belga / TUBOS - Wikimedia

Tal día como hoy…  2 de marzo de 1908 el Congo Belga pasaba al estado de Bélgica

 

El 2 de marzo de 1908, la Cámara de representantes, equivalente al Parlamento dentro de los límites de la época, se pronunciaba por primera vez a favor de la anexión del Congo. Hasta entonces, el Congo había sido una inmensa propiedad privada del rey Leopoldo II de Bélgica, bajo cuyo patrocinio se habían perpetrado todo tipo de atrocidades en un genocidio que costó la vida aproximadamente a la mitad de la población congoleña. Probablemente la más salvaje de las colonizaciones.

 

CV / En la conferencia de Berlín de 1885, las grandes potencias europeas se habían repartido sus respectivas esferas de influencia en África, pero el territorio que hoy constituye la República del Congo quedó constituido bajo un estatus muy peculiar. Ni como país ni como una colonia bajo la administración de una potencia extranjera, sino como una propiedad privada del rey de Bélgica, Leopoldo II, un megalómano sin escrúpulos que encargó la gestión de su «propiedad» a un aventurero americano, el explorador Henry Morton Stanley, que esclavizó a la población para utilizarla como mano de obra forzada en la extracción de las inmensas riquezas naturales del país: piedras preciosas, marfil, caucho…-.

Leopoldo II y Stanley organizaron una terrorífica maquinaria represora que realizó una explotación indiscriminada y sistemática de los recursos del territorio

Para llevar a cabo su particular proyecto de enriquecimiento, Leopoldo II y Stanley organizaron una terrorífica maquinaria represora que realizó una explotación indiscriminada y sistemática de los recursos del territorio, utilizando a la mano de obra indígena. Para mantener el control, se recurrió a la instauración de un régimen de terror fundamentado en el asesinato y la mutilación. La más leve desobediencia comportaba la amputación de la mano a la altura de la muñeca. Ello llegó hasta el punto que las manos amputadas se convirtieron en objeto de apuesta y moneda informal entre los negreros y capataces que ejercían de agentes de la represión.

Bertrand Russell, uno de los primeros que denunció el genocidio, estimó que se había asesinado impunemente a unos ocho millones de personas. Investigaciones posteriores elevaron esta cifra a unos diez millones, más de la mitad de la población del Congo. Todo entre 1885 y 1908, apenas 28 años. Joseph Conrad, que navegó por el río Congo en esta época, describió el horror que vio en su novela ‘Heart of darkness’ (1899) -El corazón de las tinieblas-, cuya trama inspiró posteriormente la película ‘Apocalypse Now’ (1979), trasladando el escenario a Vietnam.

Bertrand Russell, uno de los primeros que denunció el genocidio, estimó que se había asesinado impunemente a unos ocho millones de personas

En un incomparable alarde de cinismo, Leopoldo II inició su particular empresa bajo la cobertura de proyectos filantrópicos para la población negra del África, bajo el eufemismo de «estado libre del Congo». Dicho proyecto interesó a un ciudadano norteamericano de raza negra, George Washington Williams (1849-1891), excombatiente en la guerra civil americana (1861-1865), abogado y uno de los primeros historiadores que escribieron sobre la población negra en los EEUU. Cuando Williams viajó al Congo en 1891, pudo comprobar de primera mano las atrocidades que se estaban cometiendo. Publicó entonces su conocida ‘Carta abierta a Su Serena Majestad Leopoldo II, Rey de los Belgas y Soberano del Estado Independiente del Congo’, denunciando los hechos, al monarca y a su «gerente» en África, el todavía por entonces afamado Henry Morton Stanley, alguien desgraciadamente todavía más conocido por sus exploraciones y por el hallazgo de Livingstone, que por sus incontables y manifiestos crímenes.

Williams pidió la formación de una comisión internacional que investigara los hechos que denunciaba, pero su propuesta tuvo al principio poco eco; muchas naciones se estaban beneficiando comerciando con el rey de Bélgica. De vuelta a los Estados Unidos, donde tenía la intención de divulgar las atrocidades que se estaban cometiendo en el Congo, Williams falleció en Blackpool (Inglaterra), durante la escala que el barco en que viajaba realizó en esta ciudad, como consecuencia de una pleuritis.

Tras la votación de la Cámara cuya efeméride se cumple hoy, Leopoldo II entendió que ya era suficientemente rico y empezó a buscar una salida

Pero la denuncia de Williams no cayó completamente en saco roto, y la sospecha sobre las abominables salvajadas que se estaban cometiendo en el Congo empezó a difundirse. Tras la votación de la Cámara cuya efeméride se cumple hoy, Leopoldo II entendió que ya era suficientemente rico y empezó a buscar una salida. Ocho meses después, el 15 de noviembre de 1908, vendió el «estado libre del Congo» al estado belga –del cual era el rey- por 50 millones de francos y se olvidó del tema. Los invirtió en la Riviera francesa, pero no pudo disfrutarlos mucho tiempo, el rey genocida murió un año después a la edad de 74 años.

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