El 59,5% de los fondos públicos se destinó a pagar tratamientos carentes de fundamento científico.  El 27,54% de esos fondos cubrió la aplicación de tratamientos que habían demostrado previamente ser inútiles.

El 60% de los fondos públicos para rehabilitación, destinados a terapias sin base científica

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SINC / Francisco Kovacs, coautor del estudio y director de la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda (REIDE), ha sido tajante en la presentación del trabajo, publicado en la revista BioMed Central Musculolskeletal Disorders: “La eficiencia de los recursos sanitarios puede mejorarse notablemente”.

Una de las terapias rehabilitadoras que se han analizado en este estudio ha sido el masaje. Imagen: Gaelx.

Los autores sugieren que “no tiene sentido plantear medidas como el copago mientras no se racionalice la sistemática con la que se decide qué tecnologías merecen ser cubiertas con fondos públicos y cuáles no”.

Por su parte, Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la  Organización Médica Colegial (OMC), ha incidido en el deber ético y la corresponsabilidad de los profesionales de mejorar la eficiencia en el uso de los recursos públicos.

“En el contexto de una crisis económica, no tiene sentido seguir dilapidando recursos en procedimientos inútiles o contraproducentes, ni continuar renunciando al ahorro que generan las tecnologías eficientes”, ha apuntado Kovacs.

En general, se calcula que el 30% del gasto sanitario se destina al uso inapropiado de las tecnologías sanitarias (es decir, en pagar el uso de tecnologías inútiles, el de tecnologías eficaces en casos en los que no están indicadas, o en cubrir los gastos innecesarios debidos a la infrautilización de tecnologías eficientes). Sin embargo, estos cálculos emanan de países en los que, como en EE UU, el porcentaje de gasto sanitario privado es mayor que en España.

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Estudio pionero en España

Algunos estudios internacionales previos ya habían estimado el porcentaje de tecnologías sin fundamento científico que se usaban en otros países, pero este es el primero en cuantificar el coste que supone en la sanidad pública española.

El trabajo, realizado entre 2004 y 2007 a partir de los datos del Servicio Canario de Salud – el primero que implantó un sistema informatizado de gestión que hace posible computar los tratamientos rehabilitadores-, muestra que se gastaron más de cinco millones de euros para tratar en centros privados concertados a 8.308 pacientes con dolor de cuello, 5.693 con dolor lumbar y 5.035 con dolor de hombro.

Como media, estos pacientes recibieron entre 30 y 35 sesiones de rehabilitación, en las que se aplicaron una media de cuatro técnicas rehabilitadoras distintas. Del total de los tratamientos aplicados, sólo el 39,9% (que supusieron el 40,5% de los costes) contaba con pruebas científicas sobre su eficacia. El resto, no.

Así, el 59,5% de los fondos públicos se destinó a pagar tratamientos carentes de fundamento científico.  El 27,54% de esos fondos cubrió la aplicación de tratamientos que habían demostrado previamente ser inútiles.

“Este es un cálculo muy conservador, pues se realizó asumiendo siempre la hipótesis más favorable para la eficiencia de los recursos sanitarios”, ha subrayado Kovacs. “Además, sólo se calcularon los costes de los pacientes tratados en clínicas privadas concertadas (que sólo representan el 70% de los pacientes y en los que algunos costes –como los de personal-, suelen ser inferiores a los de la sanidad pública)”.

Aunque la cuantía de los recursos públicos invertidos en rehabilitación puede variar de un servicio de salud a otro (por ejemplo, en función de la población cubierta), la proporción de los costes destinados a tecnologías que cuentan y carecen de fundamento científico (40% y 60%, respectivamente) es válida para el conjunto de las Comunidades Autónomas.

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La rehabilitación a debate

Los autores aconsejan, especialmente en el contexto actual de crisis económica, dejar de pagar con recursos públicos los procedimientos inútiles o de eficacia desconocida, y reinvertir los recursos liberados en aplicar tratamientos efectivos (como el ejercicio físico) y en implantar tecnologías efectivas.

Para Pedro Serrano-Aguilar, jefe del Servicio de Evaluación de la Dirección del Servicio Canario de la Salud y primer autor del estudio, “estos datos demuestran que hay un amplio margen de mejora en la eficacia y eficiencia del tratamiento de estas dolencias en el SNS. El uso de tratamientos ineficaces expone a los pacientes a riesgos, retrasos, expectativas, frustraciones y costes injustificados”.

El dolor cervical, el dolor lumbar y el dolor de hombro son los tres motivos más frecuentes por los que los pacientes son derivados a rehabilitación en el SNS. Afectan a entre el 50 y el 70% de la población y suponen una de las causas más frecuentes de consulta en atención primaria.