La Institució Milà i Fontanals organiza charlas, talleres y visitas arqueológicas

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CSIC / Una cabezuda neolítica que desfila durante las fiestas del barrio, una jornada de tapas prehistóricas o charlas sobre el pasado más remoto en jardines… Estas son solo algunas de las actividades del proyecto ‘Raval 6000 anys dHistòria’, que tiene como objetivo acercar la prehistoria de forma lúdica a los ciudadanos de Barcelona.

Impulsada por la Institució Milà i Fontanals del CSIC con apoyo de la FECYT, esta iniciativa utiliza múltiples formatos para, a lo largo de 2014, dar a conocer a un público amplio la historia más lejana y la arqueología del céntrico barrio barcelonés. Así, durante las fiestas celebradas en el mes de julio, el Raval ha visto desfilar por sus calles a una cabezuda con ropas neolíticas, creada conjuntamente por científicos, artistas y personas de la tercera edad del barrio. La ocasión fue aprovechada por los investigadores y vecinos que colaboran con el proyecto para explicar, de manera sencilla y entretenida, quién era aquella mujer y qué representa para el barrio. Durante las fiestas, también se realizaron distintas conferencias y demostraciones en jardines y espacios públicos gracias a la colaboración con el Museu Marítim de Barcelona, el Raval Cultural y el Casal Folch i Torres.

‘Raval 6000 anys dHistòria’ presta especial atención a las personas en riesgo de exclusión social y que por sus circunstancias no suelen acceder a actividades culturales de este tipo. Por eso, en colaboración con el Proyecto Franja y el propio Casal Folch i Torres, ha llevado a un grupo de adolescentes con especiales necesidades de apoyo a visitar el yacimiento arqueológico de La Draga, situado a orillas del Lago Banyoles (Girona) y que conserva restos de asentamientos humanos desde el 5.200 AEC.

Todas las actividades de ‘Raval 6000 anys dHistòria’ pueden consultarse en la web del proyecto

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Los primeros habitantes del Raval

En los últimos años, las obras urbanísticas del barrio han puesto al descubierto numerosos restos arqueológicos de enorme relevancia científica que, sin embargo, han pasado desapercibidos a los vecinos y visitantes del Raval.

“De acuerdo con los datos y restos de los que tenemos constancia, los primeros agricultores y pastores llegaron desde Oriente por la costa y se ubicaron en la llanura de Barcelona, en lo que hoy día es el Raval”, explica el investigador del CSIC y director del proyecto Juan Gibaja. Esta migración comenzó hacia el 9.700 AEC en Próximo Oriente, y se fue extendiendo, a través de sucesivos movimientos migratorios, por diferentes regiones hasta llegar por la costa a la llanura de Barcelona en torno al año 5.500 AEC.

“Que se instalaran aquí es normal. Era una zona con arroyos abundantes, con la línea de costa muy parecida a la que conocemos ahora, con un suelo adecuado para la agricultura y el ganado, y con la montaña de Montjuïc cerca, de la que podían extraer materia prima para hacer herramientas de piedra”, detalla Gibaja. El clima se cree que era también muy parecido al actual.

Testigos de estas primeras ocupaciones son los restos arqueológicos descubiertos en los últimos años, como los de Sant Pau del Camp, un asentamiento neolítico del año 5500 AEC, o los restos de la plaza Reina Amalia.