El duelo que pudo cambiar la historia de España

Desafío entre el duque de Montpensier y Enrique de Borbón (Historia de la interinidad y guerra civil de España desde 1868, Vol. 1) / Wikimedia

El 12 de abril de 1870 se iniciaba en Madrid un consejo de guerra contra Antonio María Felipe Luis de Orleans, duque de Montpensier, hijo del depuesto rey de Francia Luis Felipe I y cuñado de la también depuesta reina de España, Isabel II, por su matrimonio con la hermana de esta, la infanta Luisa Fernanda de Borbón.

 

CV / Se le acusaba de haber causado la muerte en duelo del infante Enrique de Borbón Dos-Sicilias, duque de Sevilla, a la sazón nieto de Carlos IV, sobrino de Fernando VII y primo de Isabel II.

Retrato de Antonio de Orleans (1824-1890), duque de Montpensier e infante de España. / Wikimedia

Montpensier era un claro y declarado aspirante al trono de España tras la huida de Isabel II y la revolución de 1868. De talante más o menos liberal, había aprovechado su proximidad a la corte y su inmensa fortuna para conspirar contra la inestable monarquía ejercida por su real cuñada. La imagen que se tenía de él era la de un personaje mezquino y extremadamente avaricioso, pero inteligente y astuto. En Sevilla se le conocía popularmente como «el naranjero», por haber comercializado las naranjas que se producían en su palacio de San Telmo, que recogía él mismo, algo impropio de un aristócrata. Entre los libreros de Madrid era Monsier «combien», por su propensión a regatear el precio de los libros que adquiría.

Apartado de la corte, había contribuido a financiar la revolución Gloriosa de 1868, aunque no está claro hasta qué punto, o si más bien utilizó su dinero para comprar periódicos y periodistas con el objetivo de promover su candidatura al trono de España. Del triunvirato militar que encabezó la Gloriosa, los generales Prim y Serrano, y el almirante Topete, este último era un ferviente partidario suyo, Serrano mucho más ubicuo y Prim el que le era más hostil. Su sueño de convertirse en rey de España chocaba también con un obstáculo añadido de difícil remoción: el veto de Napoleón III de Francia, que no quería ver a un Orleans instalado en el trono de España.

Su sueño de convertirse en rey de España chocaba también con un obstáculo añadido de difícil remoción: el veto de Napoleón III de Francia, que no quería ver a un Orleans instalado en el trono de España

Pero nunca cejó y siguió gastando una inmensa fortuna en promocionar su candidatura mediante la compra de voluntades y campañas de prensa, además de otro tipo de intrigas. Tras la revolución, en España se había formado un gobierno provisional presidido por Serrano, con Prim como hombre fuerte, cuyas tareas más urgentes eran poner orden en el caos económico y político endémico en España –el ministro Laureano Figuerola instauró la peseta como moneda oficial de curso legal en España-, decidir la forma de estado que se adoptaba y elaborar una nueva constitución. Fue la Constitución de 1869, la primera que, entre otros derechos, estableció el sufragio universal (masculino).

La forma de estado constitucional era la monarquía parlamentaria, pero el trono estaba vacante. Serrano pasó a ejercer una regencia testimonial, al tiempo que, tras las elecciones, el general Prim se convirtió en presidente del gobierno y auténtico árbitro de la situación, poniéndose a la búsqueda de un rey para la nación. Montpensier vio que era su última oportunidad y decidió apostar todas sus cartas en el empeño de convertirse en rey de España.

Harto de ser objeto de las críticas de Enrique de Borbón, y sin que se sepa si como resultado de un calentón o tras un cálculo razonado, Montpensier lo retó a duelo

Pero a los problemas ya citados se le añadía otro, acaso más anecdótico, pero muy molesto y enojoso para su imagen pública: Enrique de Borbón Dos-Sicilias, primo-hermano de Isabel II y radical liberal –algunos dicen que incluso republicano-, que sentía una especial inquina por Montpensier –al que conocía bien-, y convirtió en blanco predilecto de sus vitriólicas críticas por medio de artículos periodísticos. Se decía también que Enrique era el hombre al que Isabel II hubiera deseado como marido, en lugar de a su también primo Francisco de Asís de Borbón, conocido popularmente como «Doña Paquita»… El caso es que, harto de ser objeto de las críticas de Enrique de Borbón, y sin que se sepa si como resultado de un calentón o tras un cálculo razonado, Montpensier lo retó a duelo.

Los duelos estaban prohibidos y ya por entonces muy mal vistos, pero no por ello dejaban de ser una práctica más o menos tolerada. Tampoco era algo exclusivo de España: el propio presidente de los Estados Unidos Andrew Jackson, había matado en duelo a su ministro de hacienda, y no era el único caso. Tampoco acostumbraban a acabar en tragedia; la mayoría eran a primera sangre, pudiendo ser esta el resultado de un leve roce, por el cual se consideraba resarcido en su honor al agraviado, y aquí paz y allá gloria. Y esta era con toda probabilidad la intención de Montpensier al retar al Borbón. Pero las cosas se torcieron fatalmente…

El duelo fue a pistola y tuvo lugar la madrugada del 12 de marzo de 1870 en la escuela de tiro de la dehesa de Carabanchel y el duque de Sevilla cayó fulminado en el acto

El duelo fue a pistola y tuvo lugar la madrugada del 12 de marzo de 1870 en la escuela de tiro de la dehesa de Carabanchel -actualmente barrio de la Fortuna, en Leganés-. Los padrinos de los duelistas establecieron los términos en que se iba a disputar, de acuerdo con la costumbre de la época en estos lances de honor. Montpensier erró el primer disparo, y el infante Enrique el suyo. El siguiente disparo de Montpensier colocó la bala en toda la frente del duque de Sevilla, que cayó fulminado en el acto. La noticia causó furor en las cortes de Europa y Montpensier vio extinguida su última oportunidad de convertirse en rey de España. El primogénito y heredero del muerto, Enrique de Borbón y Castellví, rechazó la indemnización de 30.000 pesetas que Montpensier ofreció pagarle como compensación.

El tribunal militar consideró que la muerte del duque de Sevilla fue «accidental» -como solía ocurrir en estos casos y con aristócratas involucrados- y le impuso un mes de arresto domiciliario. El «Naranjero» nunca fue rey de España, aunque sí consiguió que su hija María de las Mercedes fuera por un tiempo reina por su matrimonio con Alfonso XII. Murió 20 años después, de una apoplejía, mientras estaba cazando patos en San Lúcar de Barrameda.

Montpensier fue, de acuerdo con la opinión de la práctica totalidad de los historiadores que se han ocupado del tema, el principal instigador y financiador del atentando que ocho meses después acabó con la vida del general Prim

¿Y por qué hemos dicho que este duelo pudo haber cambiado la historia de España? Montpensier fue, de acuerdo con la opinión de la práctica totalidad de los historiadores que se han ocupado del tema, el principal instigador y financiador del atentando que ocho meses después acabó con la vida del general Prim, el presidente del gobierno que había traído como nuevo rey de España al príncipe italiano Amadeo de Saboya. Y es pensable que de haber vivido Prim, y aun en una situación tan truculenta como la española, el nuevo rey constitucional acaso hubiera podido arraigar. Lo cierto es que sin Prim, su reinado duró apenas dos años.

Y de haberse resuelto el duelo con un resultado inverso, es decir, de haber muerto Montpensier como resultado del duelo, está claro que no hubiera podido organizar el atentado contra Prim, el día de cuya muerte, en palabras del historiador británico Raymond Carr, «cambió la historia de España». ¿Efecto mariposa?

Lo curioso del caso es que tal vez tampoco Montpensier hubiera sido tan malo como rey. Era inteligente, moderno, culto y leído, cualidades que no adornaban precisamente las testas coronadas que regresaron con la Restauración borbónica 1875. ¿Doble efecto mariposa, o simplemente fatalidad?

 

TAMBIÉN ESTA SEMANA:

Lunes, 12 de abril de 1870

Se inicia en Madrid un consejo de guerra contra Antonio de Orleans, duque de Montpensier, aspirante al trono de España y cuñado de la reina Isabel II, por haber matado en un duelo a Enrique de Borbón, primo de la reina y nieto de Fernando VII.

Martes, 13 de abril de 1743

Nacía en Shadwell (Virginia) Thomas Jefferson (f. 1826), tercer presidente de los EEUU (1801-1809) y uno de los primeros intelectuales que dio este país. Sobre él dijo John F. Kennedy durante una recepción en el despacho oval de la Casa Blanca a la que había convocado a todos los premios Nobel norteamericanos: “Es la vez que se produce más concentración de inteligencia en este despacho, desde los tiempos en que Thomas Jefferson cenaba aquí solo”.

Miércoles, 14 de abril de 1931

Tras las elecciones municipales celebradas en España dos días antes, y ante la victoria de los candidatos republicanos en las capitales más importantes, se proclamaba la II República española.

Jueves, 15 de abril de 1452

En la población italiana de Vinci, cercana a Florencia, nacía Leonardo da Vinci, pintor, escultor, arquitecto e ingeniero, una de las figuras más importantes del Renacimiento italiano y de todos los tiempos.

Viernes, 16 de abril de 1828

Fallecía en su exilio de Burdeos el pintor español Francisco de Goya (n. 1746)

Sábado, 17 de abril de 1397

De acuerdo con las crónicas, Geoffrey Chaucer narró este día por primera vez ‘Los cuentos de Canterbury’ en la corte del rey inglés Ricardo II. Se trata de la obra más importante de la literatura medieval inglesa.

Domingo, 18 de abril de 1943

El avión en que viajaba el almirante Isoroku Yamamoto, general en jefe del estado mayor japonés, era interceptado y derribado por cazas norteamericanos, causando la muerte de todos los tripulantes. Yamamoto se había mostrado contrario a la declaración de guerra a los Estados Unidos, con respecto a la cual había dicho que (solo) podía prometer seis meses de victorias, como efectivamente ocurrió.

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