El ejercicio físico, un aliado en la prevención del COVID-19

Ejercicio en casa. / DICYT

Una revisión llevada a cabo por investigadores de la Universidad de Valladolid (UVa), la Universidad de Burgos (UBU), el Hospital de Santa Bárbara de Soria y el Hospital Clínico San Carlos de Madrid plantea que el ejercicio físico podría ser una herramienta complementaria muy útil para prevenir la infección del Sars-Cov-2 o atenuar algunos de sus síntomas.

 

UBU/DICYT

Además, sostiene que la actividad física lograría mejorar la recuperación y la calidad de vida, y brindaría protección inmunológica a largo plazo contra esta enfermedad. En este sentido, el estudio concluye que el ejercicio físico ejerce un efecto inmunomodulador y “controla la puerta de entrada viral, modula la inflamación, estimula las vías de síntesis de óxido nítrico y controla sobre el estrés oxidativo”.

El estudio concluye que el ejercicio físico ejerce un efecto inmunomodulador y “controla la puerta de entrada viral y modula la inflamación entre otros beneficios

Los síntomas que presentan un gran número de pacientes de COVID-19 son muy similares a los de la gripe y se recuperan en casa. Sin embargo, los que desarrollan dificultad respiratoria y neumonía presentan más riesgo: son alrededor del 20% de los pacientes infectados y el 5% requiere ser ingresados en el hospital o incluso en unidades de cuidados intensivos para aumentar sus posibilidades de supervivencia. Por eso, tal y como se propone en el artículo, además de los medicamentos utilizados existe la necesidad de elaborar otras estrategias para su prevención y posterior tratamiento.

Los investigadores señalan que el ejercicio físico ha demostrado ser una terapia eficaz para la mayoría de enfermedades crónicas e infecciones microbianas con garantías preventivas y terapéuticas. En definitiva, es beneficioso para mantener la mejora del estado inmunológico, y las hormonas liberadas cuando se practica tienen un efecto antiinflamatorio. “El cortisol actúa como un mediador antiinflamatorio y la adrenalina regula la producción de las citocinas inflamatorias”, una respuesta inflamatoria sistémica causada por complicaciones derivadas de una enfermedad, una infección o un efecto adverso de una terapia biológica, señalan los investigadores.

Los investigadores señalan que el ejercicio físico ha demostrado ser una terapia eficaz para la mayoría de enfermedades crónicas e infecciones microbianas

También añaden que el entrenamiento puede atenuar el síndrome de liberación de estas citocinas inflamatorias, evitando que se produzca un aumento de la inflamación en todo el cuerpo y que interfiera en algunas funciones corporales. “Es por ello, y viendo esa similitud en los síntomas con otras enfermedades y la eficacia de su aplicación en ellas, que podría aplicarse para tratar el Sars-Cov-2 como instrumento de ayuda en la prevención”, aseguran.

Finalmente, los investigadores concluyen que los programas de ejercicio físico deben individualizarse y “la intensidad debe ajustarse a la situación actual del paciente y al historial deportivo previo”.

Referencia bibliográfica:
Fernández-Lázaro, D., González-Bernal, J. J., Sánchez-Serrano, N., Navascués, L. J., Ascaso-del-Río, A., & Mielgo-Ayuso, J. (2020). Physical Exercise as a Multimodal Tool for COVID-19: Could It Be Used as a Preventive Strategy?. International Journal of Environmental Research and Public Health, 17(22), 8496.

 

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