El espía más famoso de la guerra fría

En Occidente no se dispuso de fotografías ni imágenes suyas hasta bien avanzados los años ochenta del siglo XX / Wikimedia - Schöps, Elke

Tal día como hoy… 19 de enero de 1923 nacía el espía Markus Johannes Wolf

 

El 19 de enero de 1923 nacía en Hechingen (Suavia, Alemania) Markus Johannes Wolf, tal el espía más famoso de la guerra fría y a la vez el más enigmático. Entre 1953 y 1986 –año en que se jubiló- fue el jefe de los servicios de espionaje exterior de la República Democrática Alemana.

 

CV / Se le conocía como «Misha», «Romeo» o «el espía sin rostro». En Occidente no se dispuso de fotografías ni imágenes suyas hasta bien avanzados los años ochenta del siglo XX.

Como periodista, informó de los juicios de Núremberg para la emisora de radio Berliner Rudfunk

«Misha» Wolf era hijo de un médico y escritor alemán, comunista y de origen judío, Friedrich Wolf. Con la llegada de Hitler al poder en 1933, se exilió con su familia, primero en Suiza, y al año siguiente, en la Unión Soviética. Allí se crió y educó el joven Misha. Estudió en la escuela de aeronáutica de Moscú y, en 1945, con el final de la guerra, regresó a Alemania con el grupo de Walter Ubrich –jefe del partido comunista alemán-. Como periodista, informó de los juicios de Núremberg para la emisora de radio Berliner Rudfunk. Cuando se fundó la RDA, estableciéndose la división de Alemania en dos países, entró a trabajar en los servicios diplomáticos del nuevo país. En 1953, fue uno de los encargados de constituir los servicios de espionaje en el extranjero, los Hauptverwaltung Aufklärng (HVA), de los cuales muy pronto se convirtió en su máximo dirigente.

«Misha» Wolf fue sin duda un hombre capaz y extremadamente competente. Gozó de la confianza de los soviéticos y supo aprovechar las ventajas de los alemanes orientales frente a los rusos en las tareas de espionaje propias de la guerra fría, convirtiéndose en su auténtico emblema. Es la figura en la que se inspira John le Carré para su personaje «Carla» en su ciclo de novelas sobre Smiley y representó un auténtico quebradero de cabeza para los servicios de espionaje occidentales, que desconocían su auténtica identidad.

Sus acciones más sonadas consistieron en infiltrar espías en la República Federal Alemana, especializados en seducir secretarias solteronas de altos cargos, políticos y militares

Sus acciones más sonadas consistieron en infiltrar espías en la República Federal Alemana, especializados en seducir secretarias solteronas de altos cargos, políticos y militares. Los alemanes orientales disponían de una gran ventaja sobre los rusos en este tipo de tareas, ya que étnicamente y por su idioma, eran prácticamente indistinguibles del resto de alemanes. Su infiltrado más sonado fue Gunter Guillaume, que llegó a ser secretario personal de jefe del partido Socialdemócrata (SPS) y varias veces canciller, Willy Brandt. La captura de Guillaume fue el final de la carrera política de Willy Brandt.

Sobre Misha Wolf se tejieron todo tipo de leyendas durante la guerra fría, sobre su omnímodo poder y sobre sus tácticas de entrenamiento de sus agentes, muy especialmente sobre sus espías especializados en la seducción, los espías y las espías «Romeo». Se jubiló en 1986, poco antes de que se iniciara el proceso de la Perestroika, que en 1989 llevó a la caída del Muro de Berlín y a la implosión del bloque soviético. Tras la reunificación alemana, se refugió en la URSS, pero ante la deriva soviética, optó por entregarse en 1991 a las autoridades alemanas de la República Federal Alemana, que lo reclamaban por alta traición y soborno.

Aunque era un comunista estalinista de pies a cabeza, parece ser que se alineó con las tesis de Gorbachov y favoreció el desarrollo de la perestroika en la RDA

Wolf alegó en su defensa que estuvo sirviendo a su país, que ya no existía entonces al haber sido absorbido, por lo cual no podía ser juzgado por otro. Fue condenado por varios cargos, pero nunca ingresó en prisión. Se argumentó para ello que estaba enfermo terminal de cáncer de estómago, pero siempre se ha dicho que fue a cambio de vender parte de la valiosa información que poseía.

Aunque era un comunista estalinista de pies a cabeza, parece ser que se alineó con las tesis de Gorbachov y favoreció el desarrollo de la perestroika en la RDA, contra otros líderes más ortodoxos, como Hoenecker. Fijó su residencia en Alemania, donde siguió viviendo tranquilamente durante quince años, hasta su muerte, acaecida en su casa de Berlín mientras dormía, el 9 de noviembre de 2006. Se llevó a la tumba la mayor parte de sus secretos.

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