El Flautista de Hamelín

El flautista inició la marcha y 130 niños desaparecieron para siempre con él. / Autor: Augustin von Moersperg

Tal día como hoy… 26 de junio de 1284 sucedieron los hechos narrados por la leyenda del Flautista de Hamelín

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El 26 de junio de 1284 sucedieron, según la tradición, los hechos narrados por la leyenda del Flautista de Hamelín, que se llevó consigo a 130 niños de esta población de la Baja Sajonia alemana. Los Hermanos Grimm documentaron este secuestro y desaparición en uno de sus populares cuentos, publicado en el Deutsche Sagen en 1816.

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CV / De acuerdo con el relato de la leyenda, la villa de Hamelín estaba aquel año infestada de ratas y las autoridades ofrecieron públicamente una cuantiosa recompensa a quien consiguiera liberarles de ellas. Se presentó entonces un extraño personaje, con una flauta como único portante, que se ofreció a acabar con tan enojosa plaga. El hombre tomó su flauta y empezó a interpretar con ella una extraña música que atrajo a todas las ratas a su alrededor. Entonces se dirigió hacia el río Weser seguido por las alimañas, que murieron ahogadas.

Cuando el forastero regresó a Hamelín para cobrar la recompensa prometida, se encontró con que los ciudadanos, por simple codicia, rechazaron pagarle

Pero cuando el forastero regresó a Hamelín para cobrar la recompensa prometida, se encontró con que los ciudadanos, por simple codicia, rechazaron pagarle. El flautista se fue del pueblo, pero volvió poco después, cuando todos los aldeanos estaban en la iglesia. Empezó a tocar su flauta y los que fueron acudiendo esta vez fueron los niños del pueblo. El flautista inició la marcha y 130 niños desaparecieron para siempre con él. Según una versión de la leyenda, los ahogó en el río como había hecho antes con las ratas; según otra, los dejó encerrados en una cueva oscura, en lo que se interpretaría como una metáfora del infierno. Solo se salvaron un niño sordo –que no pudo oír por lo tanto la música de la flauta- otro cojo que no pudo seguir el ritmo de marcha de los demás, y uno ciego que se perdió por el camino, regresaron al pueblo y contaron lo que ocurrió.

En una tercera versión, finalmente, cuando los adultos salieron de misa y vieron que los niños habían desaparecido, se arrepintieron de su propia mezquindad y corrieron en su búsqueda para pagarle al flautista su recompensa.

Hasta aquí la leyenda. No sabemos exactamente qué debió ocurrir realmente en la villa de Hamelín aquel 26 de junio, ni cómo tomó el relato la forma del flautista, un personaje liminal tirando a diabólico, la forma que tomó. Pero alguna desgracia debió ocurrir ciertamente en la villa. Un vitral construido hacia el 1300 en la iglesia de Hamelín describía el episodio del flautista y los niños, sin mención alguna a las ratas, lo que connotaría más al flautista como un personaje de naturaleza diabólica y maligna. Las ratas serína acaso serían una aportación posterior que cargaría parte de la desgracia sobre los ciudadanos.

Hay documentación de los siglos XVI y XVII sobre este vitral, que al parecer acabaría destruido en algún momento del siglo XV. La difusión de la leyenda deibió ser bastante amplia, porque un poeta inglés de principios del siglo XIX se hizo eco de ella.

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También un 26 de junio se cumplen estas otras efemérides

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