El hábitat en la cuestión evolutiva

Macho experimental de sisón común ante el cimbel de un supuesto usurpador introducido en su territorio. Foto: Rafael Palomo

Los machos defienden más intensamente sus territorios cuando mejor es la calidad del hábitat, tienen más vecinos y los visita mayor número de hembras

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Un estudio experimental en el que participan biólogos de la UAM evaluó hasta qué punto la intensidad de la respuesta territorial de los machos reproductores de sisón común depende de la abundancia local de coespecíficos y de la calidad del hábitat dentro de sus territorios.

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UAM Gazette / Los ‘leks’ son un sistema de apareamiento poligínico singular en el que la elección de pareja por parte de las hembras se basa exclusivamente en el fenotipo de los machos, independientemente de la calidad de sus territorios. Típicamente, estos territorios están espacialmente agregados, lo que facilita a las hembras la evaluación simultánea de distintos machos. Por esta razón, los leks han recibido mucha atención en ecología evolutiva, ya que proporcionan el contexto adecuado para estudiar la selección sexual sin que intervengan las características del hábitat como factor de confusión.

Sin embargo, existen especies que forman leks con menor nivel de agregación y territorios más amplios, los llamados ‘leks dispersos’, en los que las hembras pueden hacer uso de los recursos presentes (alimento, refugio), aunque éstos no sean determinantes en la elección de pareja.

En un estudio experimental, en el que participan investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), el Centro Tecnológico Forestal de Catalunya, el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos de Ciudad Real y la Universidad de Barcelona, se evaluó hasta qué punto la intensidad de la respuesta territorial de los machos reproductores de sisón común (Tetrax tetrax), una especie de ave formadora de leks dispersos, depende de la abundancia local de coespecíficos (machos y hembras) y/o de la calidad del hábitat dentro de sus territorios.

La manipulación experimental consistió en situar un cimbel de macho en el territorio de diferentes machos individualizados para observar su respuesta. Los experimentos se realizaron en tres poblaciones españolas de la especie (Madrid, Lérida y Ciudad Real).

[blocktext align=”left”] Los machos experimentales tardaron menos tiempo en volver a sus territorios cuanto mayor fue la abundancia local de machos y hembras

Los machos experimentales tardaron menos tiempo en volver a sus territorios cuanto mayor fue la abundancia local de machos y hembras. El nivel de agresividad de su respuesta final también se incrementó con la abundancia de machos y hembras en las inmediaciones del territorio. Además, el nivel de agresividad fue más alto en los territorios con mayor cobertura de vegetación herbácea natural, un indicador de calidad del hábitat al estar asociada a una mayor disponibilidad de alimento, refugio y otros recursos.

La calidad del hábitat fue especialmente relevante para explicar la variación en la tasa de canto entre los machos experimentales, aumentando con la densidad de bordes (igualmente asociada a la disponibilidad de recursos), pero disminuyendo al aumentar la cobertura de labrado (hábitat con escasa disponibilidad de recursos) y el nivel de agregación entre machos.

Los machos que exhibieron la tasa de canto más baja fueron los que mostraron la respuesta más agresiva a los cimbeles, lo que sugiere que los machos que menos cantan son más agresivos y, por tanto, sus territorios menos seguros para las hembras durante el proceso de elección de pareja.

Estos resultados, publicados en la revista Behavioral Ecology and Sociobiology, apoyan el papel de la denso-dependencia poblacional en el proceso de formación de leks y aportan evidencias de la importancia de los recursos en la dinámica de los leks dispersos. Además, pueden ser de utilidad a la hora de procurar áreas adecuadas para la formación de leks en esta especie en declive a nivel nacional y europeo.

 

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