Estos resultados ofrecen indicios para comprender la razón de que la menopausia lleve aparejado un mayor riesgo de afecciones metabólicas e inflamatorias. La profesora Maggi considera que estos cambios podrían atribuirse en parte a la inactividad de estrógenos en el hígado y a las consecuencias de éstas.

El hígado podría ser determinante para la fertilidad

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 Receptores de estrógenos.

Receptores de estrógenos.

El hígado podría influir de manera considerable en la fertilidad, según investigadores de la Universidad de Milán (Italia). El estudio ha sido financiado en parte por dos proyectos europeos: EWA («Estrógenos y envejecimiento de la mujer») y DIMI («Imagen molecular diagnóstica»), que recibieron fondos por valor de casi 2,4 y 10,7 millones de euros respectivamente. Ambos proyectos recibieron la financiación por medio del área temática «Ciencias de la vida, genómica y biotecnología aplicadas a la salud» del Sexto Programa Marco (6PM) de la UE. En la revista Cell Metabolism se publicó recientemente un estudio acerca de esta investigación.

Estudios anteriores habían sugerido que la dieta podría repercutir en la fertilidad, pero el estudio referido ofrece información novedosa sobre la importancia del hígado en la misma. El estudio ha demostrado que los receptores de estrógenos del hígado son determinantes para mantener la fertilidad, y también que la expresión de dichos receptores está regida por aminoácidos de la dieta, elementos básicos de las proteínas.

Estos hallazgos, conseguidos mediante experimentos con ratones, podrían poseer consecuencias importantes para algunas formas de infertilidad y para los cambios metabólicos característicos de la menopausia, según indican los autores. «Se demuestra por primera vez la importancia del hígado para la fertilidad», indicó la profesora Adriana Maggi, de la Unidad de Farmacología y Biotecnología y directora del Centro de Excelencia sobre Enfermedades Neurodegenerativas de la Universidad de Milán. «La noción de que la dieta puede repercutir en la fertilidad no es del todo nueva, claro, pero ahora se constata que la dieta, y sobre todo una dieta deficiente en proteínas, puede ejercer una influencia directa.»

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Aminoácidos de la dieta

Ya se sabía que el hígado expresa receptores de estrógenos y que estos receptores influyen de algún modo en el metabolismo. Pero en opinión de la profesora Maggi dichos receptores no habían recibido mucha atención. De hecho el interés de su grupo de trabajo al respecto fue casual. Realizando estudios murinos «observamos que el órgano que presentaba sin excepción la mayor activación de receptores de estrógenos era el hígado», recordó. En un principio lo consideraron un error y lo pasaron por alto, pero posteriormente se percataron de la posible relevancia de este hallazgo en roedores.

Así descubrieron que la expresión de los receptores de estrógenos depende de los aminoácidos de la dieta. Los ratones sometidos a una dieta con restricción calórica, y los carentes de receptores de estrógenos en el hígado, presentaban deficiencia de una hormona importante denominada IGF-1 (factor de crecimiento similar a la insulina de tipo I).

El estudio indicó que la concentración sanguínea de la hormona disminuía a valores inadecuados para la correcta formación de las paredes del utero de los ratones y para la progresión normal del ciclo estral. Sin embargo, tras administrar más proteínas a los ratones sometidos a restricción calórica, sus ciclos reproductivos se restablecieron. En cambio, los glúcidos y las grasas de la dieta no afectaron a los receptores de estrógenos ni a la fertilidad.

Los investigadores sugieren que esta conexión entre aminoácidos, la señalización de los receptores estrogénicos en el hígado y las funciones reproductivas puede poseer implicaciones clínicas. La profesora Maggi expuso que, por ejemplo, estas observaciones podrían explicar el motivo de que los anoréxicos sean estériles por norma general y, además, indican que una dieta con exceso de glúcidos y deficiencia de proteínas puede perjudicar a la fertilidad.

Asimismo, estos resultados ofrecen indicios para comprender la razón de que la menopausia lleve aparejado un mayor riesgo de afecciones metabólicas e inflamatorias. La profesora Maggi considera que estos cambios podrían atribuirse en parte a la inactividad de estrógenos en el hígado y a las consecuencias de éstas.

En la actualidad, dada la inquietud que suscita la terapia de reemplazo hormonal (TRH), la menopausia se trata en muchos casos con fármacos dirigidos a uno u otro órgano para brindar protección frente a afecciones concretas como la aterosclerosis y la osteoporosis. Dada la función del hígado como coordinador central del metabolismo y como productor de muchas otras hormonas importantes, la profesora Maggi aventuró que «todos los problemas podrían solucionarse con fármacos dirigidos únicamente al hígado».