El «incidente de Roswell»

Roswell Daily Record, 8 de julio de 1947, anunciando la "captura" de un "platillo volante". / Wikimedia

Tal día como hoy…  2 de julio de 1947 tenía lugar el «incidente de Roswell»

 

El 2 de julio de 1947, un granjero de Roswell, Nuevo México, encontraba en su rancho una serie de extraños restos dispersos, que se atribuyeron a un globo de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos. Treinta años después empezaron a surgir versiones sobre un supuesto OVNI accidentado y de cadáveres de extraterrestres. Y el «incidente de Roswell» se convirtió en el acontecimiento fundante de la nueva ufología y las teorías conspirativas.

 

CV / Cuando el granjero Marc Brazel descubrió aquellos extraños restos informó inmediatamente al sheriff del condado, y éste al FBI y a las Fuerzas Aéreas. Los restos consistían en tiras de goma, papel de aluminio, cartón y varillas de madera. El periódico local Roswell Daily Record publicó que las Fuerzas Aéreas habían capturado un «platillo volante» –flying saucer-, noticia que fue desmentida por el general de aviación enviado desde Fort Worth (Texas) para dirigir la investigación, y la cosa no pasó de aquí.

El periódico local Roswell Daily Record publicó que las Fuerzas Aéreas habían capturado un «platillo volante» –flying saucer-, noticia que fue desmentida por el general de aviación

El informe oficial estableció que se trataba de un globo meteorológico convencional sin más, y no lo era; pertenecía al proyecto Mogul, diseñado para detectar posibles explosiones nucleares soviéticas. La ocultación de información secreta por esta razón dio tres décadas después pábulo a las inevitables teorías conspirativas sobre OVNIS y extraterrestres.

Siempre hubo unos pocos recalcitrantes que sostuvieron la tesis del OVNI, pero la cosa estalló cuando dos investigadores, Stanton T. Friedman y William L. Moore, contrastaron en 1978 las distintas entrevistas que habían realizado sobre el tema, reavivando la polémica al calor del auge que estaba experimentando mediáticamente el tema OVNIs. Terció entonces Edgar Mitchell, tripulante del Apolo XIV y el sexto hombre que pisó la Luna, apuntándose a la tesis de los extraterrestres y afirmando haber visto expedientes secretos que acreditan los contactos con extraterrestres, que los gobiernos ocultan para evitar que cunda el pánico. Mitchell también aseguró que un curandero de Vancouver le había curado un cáncer de riñón a distancia.

La tesis conspirativa sostiene fundamentalmente que el incidente de Roswell fue un accidente de una nave extraterrestre en el que murieron sus tripulantes

Y Roswell se convirtió en el paradigma de las teorías conspirativas sobre los extraterrestres, surgiendo todo tipo de hipótesis entre «ufólogos» sobre qué había ocurrido en realidad el 2 de julio de 1947, que se empezaron a difundir en multitud de libros, programas de radio, de televisión… Sintetizando, la tesis conspirativa sostiene fundamentalmente que el incidente de Roswell fue un accidente de una nave extraterrestre en el que murieron sus tripulantes. El ejército se habría llevado los auténticos restos y los cadáveres a una base secreta para proceder a su autopsia, dejando los falsos restos de un globo meteorológico. Y Roswell no sería el único caso; en 1980, un incidente similar en Rendlesham, Reino Unido, sirvió para catapultar todo tipo de estrambóticas hipótesis.

Es importante resaltar que, como suele ser normal en estos lances, en la versión del incidente de Roswell como un caso de contacto con extraterrestres llevada a cabo por Friedman y Moore, se trata siempre de testimonios de personas muy diferidos en el tiempo entre lo ocurrido y la realización de las declaraciones -30 años-, que en la mayoría de casos no fueron testigos directos, y que la teoría no ofrece ninguna investigación más allá de estas declaraciones -se limita a especular a partir de ellas-, sin fuente alguna con que contrastar las afirmaciones para comprobar su veracidad.

libros, programas de televisión, se ha conseguido audiencia…

En cuanto al mayor Jesse A. Marcel,que estuvo en el atestado y treinta años después «rompió su silencio», convirtiéndose en estrella mediática de los programas esotéricos, sus declaraciones han sido en más de una ocasión contradictorias y poco consistentes. Eso sí, se han vendido libros, programas de televisión, se ha conseguido audiencia… Pero en realidad, para aceptar que alguien se llevó los restos del platillo y los cadáveres de los ETs, substituyéndolos por los de un globo meteorológico, hace falta algo más que una simple afirmación en programa de televisión o en un libro. Es lo que tienen las teorías conspirativas, no admiten refutación por los hechos, porque su propia autorreferencialidad remite de nuevo a la tesis inicial.

La Fuerza Aérea de los Estados Unidos, ya con documentos desclasificados, afirmó que el incidente de Roswell en 1947 fue un vuelo del programa Mogul que se estrelló

Es algo así como aquella la clásica expresión “Es más listo que los ratones colorados”, cuya explicación era la siguiente. Hay una especie de ratones extremadamente listos, los ratones colorados; como son tan listos se esconden tan bien que nadie ha conseguido ver nunca ninguno. El problema es que tampoco que no se haya visto nunca ninguno es precisamente una prueba de su existencia, sino acaso todo lo contrario. Con las teorías conspirativas ocurre lo mismo…

La Fuerza Aérea de los Estados Unidos, en sendos informes de septiembre de 1904 y octubre de 1997, ya con documentos desclasificados, afirmó que el incidente de Roswell en 1947 fue un vuelo del programa Mogul que se estrelló. Claro, como con los ratones colorados, nunca convencerán a los conspiracionistas, porque parten precisamente de la base que nunca se reconocerá que fue un platillo volante. También hay quienes, amparándose en lo mismo, siguen afirmando que no se llegó a la Luna, que la Tierra es plana… o que Elvis Presley sigue vivo.

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