El «jueves negro»

El Jueves Negro los inversores se agolpaban frente a la Bolsa para conocer la caída de las cotizaciones. / Wikimedia

Tal día como hoy… 24 de octubre de 1929 tenía lugar en la bolsa de Nueva York el «jueves negro»

 

El 24 de octubre de 1929 tenía lugar en la bolsa de Nueva York -Wall Street- el «jueves negro». Se produjo una caída galopante de las cotizaciones y una sensación de pánico cuyo remate fue el siguiente martes, 29 de octubre, el «martes negro». El crack de la bolsa en esta semana dio lugar a la Gran Depresión. Fue la mayor crisis económica del siglo XX y la que afectó a un mayor número de países.

 

CV / El impacto económico de la I Guerra Mundial había sido muy profundo. Para mantener el esfuerzo bélico, los países europeos habían recurrido a la deuda pública, que se multiplicó por seis. Además, las prioridades militares distrajeron la atención de otros sectores, que ocuparon países no beligerantes como Estados Unidos o Japón. Hacia 1925 se había vuelto a los niveles de producción anteriores a la guerra, pero en un contexto muy distinto.

La cotización de las acciones subía ininterrumpidamente y se creó una burbuja especulativa financiada por el crédito

Los grandes beneficiados habían sido los Estados Unidos, que vivían un periodo de fuerte crecimiento sin precedentes. Y la bolsa también participaba de esta euforia. La cotización de las acciones subía ininterrumpidamente y se creó una burbuja especulativa financiada por el crédito. Así, una acción de 100$ podía obtenerse solo por 10$, pagándose los restantes 90 a crédito. Si la acción subía, no había problema. Si, por ejemplo, subía un 10%, el inversor obtenía un beneficio neto del 100% sobre los 10$ desembolsados. Pero si bajaba, entonces el corredor bursátil exigía un nuevo pago al contado que, si no se podía satisfacer, cubría vendiendo con pérdidas. Huelga decir que el limpiabotas de Kennedy, como tantos cientos de miles de ciudadanos, no poseían reservas de liquidez…

Había indicios claros de que la bolsa estaba sobrevalorada y de que se estaba en una burbuja. Anecdóticamente, se cuenta que a Joe Kennedy, fundador de la dinastía Kennedy, su limpiabotas le recomendó que invirtiera en petroleras y en ferrocarriles. Kennedy afirmó entonces que si un limpiabotas invertía en bolsa y sabía lo que iba a ocurrir, era porque algo muy grave estaba ocurriendo. Y empezó a vender… Es solo una anécdota, pero bastante ilustrativa de un determinado estado de cosas.

La base sobre la que se asentaba la coyuntura permanente al alza –Big Bull Market- era en realidad muy frágil

Mientras solo se trataba, para el ciudadano medio, de invertir sus ahorros, la situación se mantuvo dentro de unos límites razonables, pero con el tiempo, se empezó a operar en bolsa con dinero prestado. La base sobre la que se asentaba la coyuntura permanente al alza –Big Bull Market- era en realidad muy frágil. En marzo se había producido un aviso. La bolsa cayó 9 puntos y el martes siguiente perdió 3 puntos por hora. Entonces se vio que sobraba papel y faltaba dinero, que se encareció en un 20%. Pero el National City Bank empleó sus propios recursos para comprar los títulos y la confianza volvió a los mercados bursátiles. Fue solo un espejismo.

Dow Jones Industrial, 1928-1930. / Wikimedia

En octubre volvió el pánico. El viernes 18 salieron a la venta 8 millones de acciones, cayendo la bolsa 7 puntos. El sábado cayó 12. El descenso se detuvo momentáneamente porque grupos de inversores actuaron conjuntamente, consiguiendo incluso un alza en el valor de las acciones. Pero fue un nuevo espejismo, el jueves 24 se desplomaba ya definitivamente hasta 20 puntos, y esta vez nadie salió al rescate. Hubo accionistas que empezaron a ofrecer paquetes de acciones a un 30% de su valor nominal sin que encontraran comprador, y cundió el pánico. La policía tuvo que clausurar la sesión. El martes siguiente, el 29, se produjo el crack definitivo.

Hubo accionistas que empezaron a ofrecer paquetes de acciones a un 30% de su valor nominal sin que encontraran comprador, y cundió el pánico

En poco tiempo, la crisis se extendió a todos los sectores económicos y a todo el mundo. El comercio internacional descendió hasta un 66%, el paro en los EEUU llegó hasta el 25% y en otros países hasta el 35%. Millones de personas perdieron todo lo que tenían y se vieron arrojadas a la miseria. La crisis se prolongó durante toda la década de los treinta. A la mano invisible de Adam Smith se le había ido la ídem. Y vino lo que vino.

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