Cuadro histórico de Claudio Lorenzale (1843-1844) que representa la leyenda de las cuatro barras de sangre del escudo del condado de Barcelona. / Wikipedia

Catalá aboga por una segunda Renaixença que saque a Cataluña “del empantanamiento político en el que se la ha sumido artificialmente”

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El ministro de Justicia, Rafael Catalá, ha abogado hoy por una segunda Renaixença que retome los valores del catalanismo histórico, tan opuestos al soberanismo, y que aproveche la seguridad en sí misma que puede tener una sociedad como la catalana, que a diario es capaz de sobreponerse a sus múltiples problemas, para hacer que Cataluña pueda salir “del empantanamiento político en el que se la ha sumido artificialmente”.

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En el desayuno informativo Fórum Europa Tribuna Catalunya, en Barcelona, Catalá ha señalado que el diálogo y la lealtad son las notas distintivas de la forma de ser catalana, según el historiador Jaume Vicens Vives. A continuación ha recordado las reiteradas ocasiones en que se ha recurrido a la colaboración en materia financiera entre el Gobierno central y la Generalitat de Cataluña. “Buscar el bienestar de los ciudadanos catalanes es nuestra responsabilidad y nuestra vocación. El bienestar de todos ellos, piensen como piensen, sientan como sientan”, ha afirmado.

El ministro ha explicado que Cataluña ha corrido los mismos riesgos que el resto de España y también ha asumido sacrificios y renuncias En un discurso, que en parte ha sido en catalán, el ministro ha recordado la historia de España y la importancia de Cataluña en ella, haciendo hincapié en la crisis sufrida en los últimos años en los que “España era motivo de preocupación en toda Europa”.

Ha añadido que el panorama actual es muy distinto, porque con las reformas estructurales que España ha aplicado, y en las que Cataluña también se ha involucrado, se ha demostrado al mundo que España es un país fiable, que en momentos de dificultad es capaz de mantener el rumbo.

El ministro ha explicado que Cataluña ha corrido los mismos riesgos que el resto de España y también ha asumido sacrificios y renuncias. “No me duelen prendas en reconocer, sino todo lo contrario, que una España sin Cataluña, al igual que una Cataluña sin España, hubiesen podido sucumbir a esta última crisis”, ha asegurado.

Rafael Catalá, en un desayuno informativo

Rafael Catalá, en un desayuno informativo

Otro problema grave que Cataluña comparte con el conjunto de España es el alto precio que los casos de corrupción hacen pagar a la imagen de las instituciones democráticas. Para luchar contra ello, el Gobierno está impulsando un proceso de regeneración democrática muy ambicioso y riguroso del que forman parte el Estatuto del Alto Cargo de la Administración General del Estado, la norma que regula la financiación de los partidos y la reforma del Código Penal, en la que se castiga la financiación ilegal y se aumentan los plazos de prescripción de varios delitos.

Catalá ha recudido a Ortega y Gasset para afirmar que “se equivocaba” cuando dijo que la convivencia entre Cataluña y el resto de España era un problema sin solución, que sólo cabía “conllevarlo, según su célebre expresión, pero no resolverlo”. En opinión del ministro, “la relación de Cataluña con España no tiene por qué ser un problema irresoluble”.

En este sentido, ha recordado que Cataluña votó hace 36 años por encima de la media nacional en el referéndum de la Constitución y dijo sí en un 90,4%, superando en dos puntos y medio a toda España. Ha agregado que más recientemente dos de cada tres ciudadanos emplazados a participar en un proceso sin garantías han decidido no hacerlo, lo que demuestra que la sociedad catalana conserva su rigor, sentido cívico y su disposición al entendimiento con sus conciudadanos del resto de España.

La segunda Reinaxença por la que aboga Catalá no tendría que mirar ahora a una idealizada Edad Media, sino al futuro

A su juicio, esa segunda Reinaxença por la que aboga no tendría que mirar ahora a una idealizada Edad Media, sino al futuro, “un futuro en el que los empresarios catalanes puedan mantener la confianza en la unidad de mercado que necesitan para proseguir con su actividad; en el que los trabajadores de esta parte de España no hayan de temer por la continuidad de sus empleos, un tercio de los cuales dependen directamente de la relación comercial con el resto del país; en el que los desempleados puedan tener un horizonte razonable de poder recuperar su actividad en un contexto de actividad política; donde nadie pierda las ayudas agrarias y de otro tipo de la Unión Europa; donde cualquiera posea un pasaporte reconocido en todo el mundo; o donde una moneda fuerte como el euro siga respaldando la capacidad adquisitiva”.

El ministro ha concluido su intervención con las palabras que pronunció el Rey Felipe VI ante el empresariado catalán: “Hoy más que nunca es necesario unir fuerzas y estrategias. Todos somos necesarios, pues es cada vez más evidente que no podemos encontrar respuestas de forma aislada”.