El mundo al borde de la guerra nuclear

Supuestamente cinco misiles LGM-30 Minuteman habían sido lanzados desde Estados Unidos hacia la Unión Soviética en plena Guerra Fría. / Wikimedia

Tal día como hoy… 26 de septiembre de 1983 tuvo lugar el incidente del equinoccio de otoño

 

El 26 de septiembre de 1983 el mundo estuvo al borde de la guerra nuclear sin saberlo. En realidad sin que lo supieran ni siquiera los máximos responsables militares y políticos de los dos países involucrados, los EEUU de Ronald Reagan y la URSS de Yuri Andropov.

 

CV/ Fue el incidente del equinoccio de otoño, y lo resolvió un hombre cabal a quien la humanidad debe mucho: el teniente coronel soviético Stanislav Petrov, jefe de la base Serpukhov-15, centro de mando de los satélites soviéticos de alerta temprana.

Stanislav Petrov Wikimedia – Autor: Queery-54

Las relaciones entre los EEUU y la URSS no pasaban por su mejor momento. En Norteamérica, Ronald Reagan había accedido a la presidencia en 1981 incluyendo entre sus propuestas de rearme la «guerra de las galaxias», un sistema de defensa estratégico contra misiles intercontinentales desde satélites espaciales militares –SDI: Strategic Defense Initiative-.

La Unión soviética estaba por entonces aún lejos del colapso que sufrió unos años después, y nadie, ni los más afamados kremlinólogos acertaban a detectar los síntomas que iban a desarrollarse llevándola a la implosión solo seis años después. Pero el incremento del gasto militar norteamericano y su incapacidad para contrarrestarlo tecnológicamente la puso muy susceptiblemente a la defensiva. Solo tres semanas antes, los soviéticos habían derribado un avión de pasajeros surcoreano que se había introducido en el espacio aéreo soviético, con el total de los 269 ocupantes muertos.

Los ordenadores del Serpukhov-15 informaron que los satélites habían detectado un misil balístico intercontinental lanzado desde Montana (EEUU) que alcanzaría la URSS en 20 minutos

En la madrugada del 26 de septiembre, los ordenadores del Serpukhov-15 informaron que los satélites habían detectado un misil balístico intercontinental lanzado desde Montana (EEUU) que alcanzaría la URSS en 20 minutos. Pocos instantes después, se detectaban cuatro misiles más en dirección a la URSS. Si en lugar del coronel Petrov hubiera estado al mando aquel día cualquier psicópata animoso, o simplemente un histérico o un tonto –de nada falta en ninguna parte-, lo más probable es que el mundo se hubiera encaminado en cuestión de pocos minutos hacia su destrucción. Pero afortunadamente estaba al mando el teniente coronel Petrov, que no dio por buena la información de los ordenadores. Basándose en la lógica, contra los ordenadores.

Petrov pensó que se trataba de un error a partir de una hipótesis más que plausible: Si los EEUU había decidido lanzar un ataque nuclear contra la URSS, no lo harían con un solo misil, ni con cinco, sino con cientos de ellos, ya que de lo contrario darían tiempo a los rusos a reaccionar con todo su arsenal. El dilema de Petrov era terrible, porque cualquier demora implicaba retrasar la eventual respuesta soviética. Era cuestión de unos pocos minutos, pero se mantuvo en sus trece: un ataque con solo cinco misiles atentaba contra toda lógica. Frente a los ordenadores, se impuso el factor humano, por suerte para la humanidad.

Petrov pensó que se trataba de un error a partir de una hipótesis más que plausible

Petrov fue interrogado por sus superiores, que valoraron elogiosamente su actuación. Ello no obstante, fue posteriormente reprendido por no haber anotado debidamente el incidente en el diario de la base –quizás no tuvo tiempo- y relegado a puestos de menor responsabilidad.

El incidente fue ocultado por la URSS y no salió a la luz pública hasta 1990. Y  no fue por la desclasificación de ningún documento oficial, sino por la publicación de las memorias del general soviético Yuri Votinsev, superior y defensor de Petrov, que citó el incidente en ellas. En el año 2004, Petrov recibió el World Citizen Award.  En el 2006, viajó a los EEUU y asistió al homenaje que se le hizo en la sede de la ONU.

Según se dictaminó posteriormente, fue el resultado de una rara conjunción astronómica que se produjo por una peculiar alineación

¿Y a qué se debió el error? Según se dictaminó posteriormente, fue el resultado de una rara conjunción astronómica que se produjo por una peculiar alineación del Sol, la Tierra, nubes a gran altitud y los satélites, al elevarse el Sol justo en el ángulo exacto para que, con esta alineación, los satélites Molniya interpretaran las señales térmicas solares como misiles nucleares.

Stanislav Petrov murió el 19 de mayo de 2017 en Friázino (Rusia), a los 77 años de edad. Desde aquí, nuestro homenaje.

Dejar comentario

Deja tu comentario
Pon tu nombre aquí