Las primeras ondas identificadas, originadas por dos agujeros negros gravitando uno en torno al otro, tardaron 1 300 millones de años en llegar, en 2015, hasta el Observatorio de Ondas Gravitacionales con Interferómetro Láser (LIGO), en los Estados Unidos

Premio Nobel a un trabajo sobre las ondas gravitacionales

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El Premio Nobel de Física de 2017 se ha concedido a tres científicos, dos de ellos formando equipo, por su trabajo sobre las ondas gravitacionales. Estas ondas viajan por el espaciotiempo como el eco de cataclismos distantes y suponen un nuevo idioma para interpretar cómo se comportan las estrellas.

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Einstein predijo la existencia de este tipo de ondas hace cien años, si bien estaba seguro de que sería imposible medirlas

Cordis / El Premio Nobel de Física se ha otorgado a Rainer Weiss, profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts, y Kip Thorne y Barry Barish, del Instituto Tecnológico de California. El reconocimiento se debe a su trabajo en el ámbito de las ondas gravitacionales: perturbaciones minúsculas en el espaciotiempo provocadas por fuentes cósmicas cataclísmicas, por ejemplo, pares de estrellas de neutrones a punto de fusionarse, colisiones entre agujeros negros o supernovas.

Einstein predijo la existencia de este tipo de ondas hace cien años, si bien estaba seguro de que sería imposible medirlas. Las primeras ondas identificadas, originadas por dos agujeros negros gravitando uno en torno al otro, tardaron 1 300 millones de años en llegar, en 2015, hasta el Observatorio de Ondas Gravitacionales con Interferómetro Láser (LIGO), en los Estados Unidos. La señal detectada por LIGO era débil, pero el mero hecho de detectarla tendrá un enorme impacto en la ciencia debido a que es una forma completamente nueva de observar los sucesos más violentos del universo.

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¿Qué se necesita para medir lo infinitesimalmente pequeño?

En LIGO trabajan más de mil investigadores de más de veinte países y la Real Academia de las Ciencias de Suecia considera que los galardonados: «[…] con su entusiasmo y determinación, han sido cada uno de un valor incalculable para el éxito de LIGO. Los pioneros Rainer Weiss y Kip S. Thorne, junto con Barry C. Barish, el científico y coordinador que logró llevar a buen fin el proyecto, consiguieron que el trabajo de cuatro decenios culminase en la detección de las ondas gravitacionales».

Los detectores en forma de L poseen dos brazos de 2,48 millas de largo (4 kilómetros) y haces de láser idénticos en su interior

Los detectores en forma de L poseen dos brazos de 2,48 millas de largo (4 kilómetros) y haces de láser idénticos en su interior. Si ondas gravitacionales atraviesan la Tierra, el láser de uno de los brazos del detector se comprime mientras que el otro se expande. Pero los cambios son minúsculos, del orden de una milésima del diámetro de un nucleón, según se informa en Live Science.

Trece investigadores del proyecto financiado con fondos europeos GRAWITON (Gravitational Wave Initial Training Network) participaron en la preparación de los datos que han hecho posible el galardón y se encuentran entre los científicos cuya labor contribuyó a la redacción del artículo «Observation of Gravitational Waves from a Binary Black Hole Merger» después de la primera observación de las ondas gravitacionales. «Su trabajo en este proyecto fue posible gracias a los fondos europeos destinados a ciencia puntera que amplía las fronteras del conocimiento humano», declaró Carlos Moedas, Comisario de Investigación, Ciencia e Innovación.

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Una mejora de la triangulación gracias al tercer observatorio situado en Europa

Hasta hace muy poco solo existían dos observatorios LIGO, en Livingston, Louisiana, y Hanford, Washington (Estados Unidos), pero ya está en funcionamiento otro interferómetro láser gigante, Virgo, construido en el Observatorio Gravitacional Europeo, situado en Cascina, cerca de Pisa (Italia). El 14 de agosto de 2017 los 3 observatorios detectaron las ondas gravitacionales generadas por la coalescencia de 2 agujeros negros de masas estelares 31 y 25 veces la del Sol y situados a unos 1 800 millones de años luz. Las ondas llegaron con una diferencia temporal minúscula, seis milisegundos más tarde a Virgo que a los detectores de LIGO.

Las ondas llegaron con una diferencia temporal minúscula, seis milisegundos más tarde a Virgo que a los detectores de LIGO

Es la cuarta vez que se detectan ondas gravitacionales. El equipo de Virgo explicó que al contar con tres detectores se mejora la localización de los eventos. «El volumen del universo que podría contener la fuente se reduce en un factor superior a veinte cuando se pasa de una red de dos detectores a otra de tres».

«Con Virgo hemos entrado en una nueva fase de la astronomía, denominada astronomía multimensajero», declaró a The Verge Bangalore Sathyaprakash, físico de la Universidad Estatal de Pensilvania y de la Universidad de Cardiff y participante en la colaboración LIGO. «Está ofreciendo nuevas vías a nuestros colegas». El presidente de la Sociedad Física de Alemania, Rolf-Dieter Heuer, acogió con agrado la noticia del galardón e indicó que la detección de ondas gravitacionales abre «una ventana a un mundo inédito que generará más información sobre el universo». Añadió además en declaraciones a Live Science que se trata de un descubrimiento maravilloso.

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Fuente: 

Basado en noticias aparecidas en medios

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Más información:

Premio Nobel de Física 2017

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