El nacimiento de Frankenstein

Grabado en acero (993 × 78 mm), para el frontispicio de la edición revisada de 1831 del Frankenstein de Mary Shelley, publicado por Colburn y Bentley, Londres. / Wikimedia

Fue en la mansión suiza de Villa Diodati, al lado del lago de Ginebra. El poeta inglés George Gordon Byron, más conocido como Lord Byron, la había alquilado para pasar allí el verano junto a un grupo de amigos. En una de sus veladas propuso que cada uno escribiera un relato de terror. El más conocido de ellos fue el de Mary. Aquel día nació la figura literaria de Frankenstein.

 

CV / Los invitados constituían ciertamente un elenco selecto. Además del propio anfitrión, formaban el grupo Claire Clermont –poetisa y amante de Byron-, John Polidori -un médico inglés aficionado a la literatura-, Percy Shelley –poeta amigo de Byron- y Mary Shelley -esposa de este e hija del escritor William Godwin y de la escritora y pionera del feminismo europeo Mary Wollstonecraft-. Todos ellos de exquisita cultura y formación. Cada uno de los autores leyó públicamente su obra, y la vencedora por aclamación fue la escrita por Mary Shelley, ‘Frankenstein o el moderno Prometeo’, que devino inmortal.

Cada uno de los autores leyó públicamente su obra, y la vencedora por aclamación fue la escrita por Mary Shelley, ‘Frankenstein o el moderno Prometeo’, que devino inmortal

Desde Hollywood y la cultura cinematográfica de masas, el monstruo de Frankenstein se ha asociado con el género de terror a lo largo de decenas de distintas versiones, comerciales y de calidad variable, que en muy poco o en nada tenían en cuenta la obra literaria original. Eso sí, con la excepción de la película dirigida y protagonizada por Kenneth Branagh, ‘Mary Shelley’s Frankenstein’ (1994), en la cual precisamente el título es suficientemente indicativo: se nos aclara que remite a la obra literaria original. Una novela con una enjundia, tanto literaria como filosófica.

Para empezar, Frankenstein no es el monstruo, sino el doctor que lo crea de los despojos mortales de los cadáveres que va recogiendo, y el moderno Prometeo es también este mismo doctor. Prometeo era un dios griego de la familia de los titanes, pero a diferencia de sus hermanos, más bien toscos y violentos, era prudente y sabio. Algunas tradiciones lo consideran el creador de los humanos; según otras, fue su liberador. La evocación prometeica del doctor Frankenstein obedece a cualquiera de ambas. La mayoría de los dioses olímpicos eran indiferentes a los pesares de los desvalidos humanos y a su situación de postración. Prometeo se compadeció de su indefensión y los ayudó robándoles a los dioses el secreto del fuego y entregándoselo a los hombres. Y pagó muy cara su «traición» a los dioses, pero sería otra historia… Con el secreto del fuego, el hombre tenía la supervivencia asegurada, y el progreso…

El proyecto del doctor Frankenstein es en este sentido plenamente prometeico, porque confiere al ser humano la capacidad de crear vida por medio del moderno «fuego»: la ciencia

El proyecto del doctor Frankenstein es en este sentido plenamente prometeico, porque confiere al ser humano la capacidad de crear vida por medio del moderno «fuego»: la ciencia. Además. Lo libera de las tareas más molestas y difíciles, y de la servidumbre que comporta tener que trabajar… No es una creatio ex nihilo y ciertamente tiene sus limitaciones, pues se requiere de cuerpos orgánicos, de cadáveres, pero se adentra en el secreto de la vida al infundírsela utilizando las fuerzas de la naturaleza, concretamente los rayos, cuya naturaleza eléctrica había demostrado Benjamin Franklin unos pocos decenios antes.

Pero, como es bien sabido, el experimento sale mal. Y ahí aparecen cuestiones morales y filosóficas de calado muy profundo que siguen plenamente vigentes y acaso agravadas. El «monstruo» creado por Frankenstein es, en un sentido, subhumano, intelectualmente hablando, o eso suponemos; pero superhumano físicamente hablando al ser su fuerza muy superior. ¿Es un robot? Y si se le parece ¿hemos de entenderlo como meramente mecánico o también como una forma de inteligencia artificial? Artificial al menos en el sentido que es el hombre quien le ha dado vida… Al final resulta ser humano, incluso demasiado humano, y también una aberración, un engendro contra natura de cuya condición el primero que es plenamente consciente es el propio monstruo. Y con ello volvemos a los antiguos griegos: el hombre ha transgredido sus propios límites, ha cometido un pecado de hybris violando las leyes de la naturaleza… El mito de Frankenstein sigue hoy en día, más de dos siglos después, plenamente vigente, a poco que nos adentremos en el campo de las nuevas tecnologías y las posibilidades que ofrecen…

Es menos sabido que de la misma velada en que nació Frankenstein surgió también otro personaje que también alcanzó posteriormente fama inmortal, en este caso de la mano del Polidori, con su obra ‘El vampiro’

En cualquier caso, es menos sabido que de la misma velada en que nació Frankenstein surgió también otro personaje que también alcanzó posteriormente fama inmortal, en este caso de la mano del Polidori, con su obra ‘El vampiro’. Solo que en este caso el vampiro es Lord Rutwen, un noble inglés, y el viaje no es a Transilvania, sino a Grecia. Pero están muy claros los perfiles que iniciaron la literatura vampírica que luego inmortalizó Bram Stoker con ‘Drácula (1897).

En definitiva, Villa Diodati se manifestó como una muy buena fuente de inspiración literaria. No en vano, según la tradición habían residido y escrito anteriormente en ella personajes de la talla de John Milton, Voltaire y Rousseau. Con tales antecedentes…

 

TAMBIÉN ESTA SEMANA:

Lunes, 14 de junio de 1938

En los EEUU, la compañía Action Comics presentaba un nuevo personaje de comic: Superman.

Martes, 15 de junio de 1977

Primeras elecciones democráticas en España tras la muerte del dictador Francisco Franco.

Miércoles, 16 de junio de 1816

En la mansión italiana de Villa Diodati, en el lago de Ginebra (Suiza), Lord Byron proponía a sus cuatro invitados que cada uno de ellos escribiera un relato de terror. El más famoso de ellos fue el que escribió Mary Shelley: Frankenstein o el moderno Prometeo.

Jueves, 17 de junio de 1899

Fallecía en Lourdes (Francia), Rafael Tristany (n. 1814), el último de los grandes generales carlistas, y el único que participó en las tres guerras, entre 1833 y 1876.

Viernes, 18 de junio de 1815

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Sábado, 19 de junio de 1632

Nacía en Clermont-Ferrand (Francia), Blaise Pascal (f. 1662), filósofo, matemático y físico francés.

Domingo, 20 de junio de 236 a.C.

Nacía en Roma Publio Cornelio Escipión, apodado más tarde “el Africano” por su decisiva victoria contra Aníbal en la batalla de Zama, que puso fin a la II Guerra púnica.

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