El naufragio del Essex

El Essex siendo golpeado por una ballena el 20 de noviembre de 1820 (dibujado por Thomas Nickerson). / Wikimedia

Tal día como hoy… 20 de noviembre de 1820, el ballenero Essex era embestido y hundido por un cachalote

 

El 20 de noviembre de 1820, el ballenero Essex era embestido y hundido por un cachalote en el océano Pacífico, a 2000 millas -unos 3.700km- de Antofagasta -norte de Chile-. De los 21 hombres que formaban la tripulación, sobrevivieron al naufragio ocho, rescatados tres meses después. Los supervivientes practicaron el canibalismo para sobrevivir.

 

CV / La realidad ha servido de fuente de inspiración literaria desde siempre, incluso superando a la ficción en muchos casos. La figura de Robinson Crusoe se inspiró en la de auténticos náufragos que sobrevivieron en solitario en islas remotas. Y en la historia de los naufragios, el recurso al canibalismo no ha sido infrecuente. El caso que nos ocupa hoy, el del «Essex», es, junto con el de «La Medusa», de los más famosos. Lo que ya no es tan normal es que el naufragio se deba al ataque de un cachalote, y esto es precisamente lo que ocurrió con el «Essex».

Mientras las barcas estaban dándoles caza, otro cachalote de dimensiones extraordinarias -se calcula que podía llegar a las 80 toneladas- embistió el buque

El «Essex» era un barco ballenero con base en el puerto de Nantucket (Masssachusetts, EEUU), de 27metros de eslora y 238 toneladas. Aquel 20 de noviembre se encontraba en el Pacífico sur y avistó una manada de cachalotes. Mientras las barcas estaban dándoles caza, otro cachalote de dimensiones extraordinarias -se calcula que podía llegar a las 80 toneladas- embistió el buque, perforando el casco y provocando su hundimiento. Los 21 marineros se embarcaron en tres pequeños botes, sin apenas provisiones ni agua dulce.

Tras unos días a la deriva, llegaron a la isla Henderson -perteneciente a las Pitcairn-, donde encontraron una pequeña fuente de agua dulce. Pero pronto acabaron con los escasos recursos naturales que había en la isla. Dieciocho de ellos optaron por embarcarse de nuevo en dos botes -el tercero estaba inutilizado-; los tres restantes decidieron quedarse en la isla, en la esperanza de ser rescatados. Los de las barcas pronto agotaron los escasos recursos y el agua de que disponían. Los primeros muertos fueron amortajados con sus ropas y arrojados al mar; a los siguientes empezaron a comérselos…

Los primeros muertos fueron amortajados con sus ropas y arrojados al mar; a los siguientes empezaron a comérselos…

Las dos barcas se separaron. En el bote que viajaba el capitán -George Pollard- quedaban cinco hombres vivos y la situación era desesperada, de modo que decidieron determinar por sorteo cuál sería el próximo en servir de pitanza a sus compañeros; hubo un segundo sorteo para decidir quién sería el verdugo. A un joven llamado Owen Coffin, primo del capitán Pollard, le tocó ser devorado… En la otra barca, comandada por el primer oficial Owen Chasse, éste y otros dos marineros sobrevivieron adoptando medidas similares.

El bote de Chasse fue rescatado por el mercante británico Indian 93 días después del naufragio, con él y otro marinero como únicos supervivientes. Dos días después, el ballenero Dauphin rescataba el bote de Pollard con tres supervivientes. Se informó de los tres náufragos que habían quedado en Henderson, que fueron rescatados con vida in extremis. En total, de los 21 tripulantes, sobrevivieron ocho –cinco en los dos botes y tres el isla Henderson-, seis murieron en los botes y fueron arrojados al mar, y siete fueron comidos por sus propios compañeros.

En total, de los 21 tripulantes, sobrevivieron ocho, seis murieron en los botes y fueron arrojados al mar, y siete fueron comidos por sus propios compañeros

La epopeya del Essex tuvo abundantes secuelas literarias. El primer oficial, Owen Chasse, escribió el relato de sus peripecias en ‘Narración del más extraordinario y desastroso naufragio del ballenero Essex’. El grumete, Thomas Nickerson, escribió el relato de la tragedia, que se perdió y no fue recuperado hasta 1960 y publicado en 1984 por la Asociación de la Historia de Nantucket.

Dejando a un lado al cachalote y centrándose en el naufragio y la lucha por la supervivencia, Edgar Allan Poe escribió su ‘La Narración de Arthur Gordon Pym’ (1838). A su vez, obviando los hechos posteriores al naufragio y centrándose en el cachalote, Herman Melville escribió su celebérrimo ‘Moby Dick’ (1851). Más recientemente, en 1999, Nathaniel Philbrick publicó ‘En el corazón del mar. La tragedia del ballenero Essex’, obra en la que se basó el director de cine Ron Howard para su película ‘En el corazón del mar’ (2015).

El capitán del Essex, George Pollard, no escribió nada; se embarcó en un nuevo ballenero, el Two Brothers, que se hundió frente a Hawai en 1823. Sobrevivió al nuevo naufragio, pero considerado ya gafe, tuvo que cambiar de oficio.

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