El origen del habla articulada humana

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Abordar el origen del habla articulada humana no resulta nada sencillo por el mero hecho que esta no fosiliza. No existen ni textos ni grabaciones que nos muestren cuándo los humanos comenzaron a utilizar el habla articulada. Entonces, ¿qué hacemos? Pues esgrimir nuestra imaginación.

 

David Rabadà | Catalunya Vanguardista  @DAVIDRABADA

Sabemos que la evolución trabaja con lo que tiene a mano previamente. En ello algunas estructuras sin función pasan a tenerla ante las ventajas del conjunto, mientras que otras las pierden o las cambian. El habla articulada hunde sus raíces en armazones previos que modificaron su función. Así cabe buscar pruebas indirectas en algunas estructuras y ver si sus funciones convergen o no en un mismo tiempo evolutivo. Si ello sucediera habría que presuponer que estaríamos delante del inicio del habla articulada humana. Veamos estas pruebas.

Una primera pista nos la ofrece nuestra laringe. Esta, y en los adultos, mantiene una posición baja y amplia, rasgo que le permite emitir sonidos vocálicos. Sin ellos el habla articulada apenas se produciría. En cambio en los bebés nuestros, y en el resto de simios, la laringe deviene elevada y estrecha. Tal diseño permite tragar y respirar a la vez ya que su laringe se sitúa más arriba de la nuestra. Los adultos, si bebemos y respiramos al mismo tiempo nos atragantamos, en cambio nuestros bebés maman e inhalan simultáneamente. Solo, y poco antes de los dos años, esta facultad se va perdiendo bajo una laringe que desciende a la posición adulta. En cierto modo nuestros párvulos describen la evolución ancestral de la laringe para alcanzar la capacidad del habla, un rasgo, por tanto, derivado y de aparición temprana en nuestra evolución.

Fue la expansión de la laringe, y bajo el riesgo de atragantarse, la que permitió la capacidad del habla articulada

Así pues, fue la expansión de la laringe, y bajo el riesgo de atragantarse, la que permitió la capacidad del habla articulada. Resultó también evidente que esta facultad fue superior en ventajas evolutivas que los atragantamientos. Es decir, durante nuestra evolución fue más rentable el habla articulada que el peligro asociado de atragantarse. En otro caso no estaríamos hablando de ello.

Pero la pregunta clave es, ¿cuándo evolucionó tal destreza? Pues, y por suerte, esta gran laringe deja impronta en algo que sí fosiliza, la base del cráneo. Por un lado algunos expertos hablan de una base craneal más redondeada cuando evolucionó esta estructura. Ello, aunque discutible, empezó a ocurrir en los erectus finales y en todos los Homo modernos. Pero por otro lado, esta laringe necesita un gran espacio detrás del maxilar. En ello otros expertos indican que la fuerte flexión entre el maxilar y el foramen magum que se halla en los primeros sapiens arcaicos reflejaría su capacidad para el habla articulada. Estamos hablando de hace unos 500.000 años. Veamos si hay otras pruebas que respalden este medio millón de años para la evolución del habla articulada.

 

Hiperventilar pulmones para regular la vocalización

Otra estructura asociada al habla articulada son los nervios vertebrales. Concatenar fonemas, palabras y frases necesita de un control muy eficaz durante la respiración. En ello es fundamental una hiperventilación de los pulmones para regular la vocalización de palabras y la entonación de frases. Los primeros que necesitaron de un sistema pulmonar para hiperventilar fueron los que conquistaron los espacios abiertos. Erectus abandonó la vida arbórea desarrollando la transpiración y la sudación para regular su temperatura. Para tal hiperventilación fue necesario un gran control del músculo del diafragma.

La hiperventilación de los pulmones es fundamental para regular la vocalización de palabras y la entonación de frases

Pero para el habla articulada son necesarios todavía unos nervios más gruesos. Estos salen salen de entre las vértebras. En el esqueleto de erectus KNM-WT 15.000 se observan, así como en otros ejemplares, unos canales muy estrechos para albergar dichos nervios. Lo mismo ocurre en los australopitecinos y antropomorfos. Por lo tanto debemos suponer que los erectus primitivos no ostentaron la capacidad del habla articulada. Pero ello sí ocurre en los Homo de hace unos 500.000 años.

Otra estructura asociada al habla son las átra esreas cerebrales de Broca, Wernicke y el área motora suplementaria. En el encéfalo de sapiens éstas albergan muchas de las funciones del lenguaje. Por suerte Broca y Wernicke ofrecen protuberancias que dejan impresiones endocraneales. Algunos expertos dicen ver tales impresiones en moldes endocraneales fósiles.

Calavera de Homo sapiens / Wikimedia

Así se observa en Homo heidelbergensis de 500.000 años y en el resto de Homo modernos. De todas formas esto no significa que las átra esreas cerebrales de Broca y Wernicke hayan tenido siempre la misma función en todos los tiempos y especies. Además el área de Broca existe en muchos primates con el añadido que los repliegues cerebrales a menudo la esconden y confunden. Por tanto, y aunque ello insinúa que cerca los 500.000 años empezó el habla articulada, no es una prueba contrastada.

 

Líticos y asimetría cerebral

Otra función que podría hallar correlato con el habla articulada son la manufactura de líticos y la asimetría cerebral. El aumento durante la evolución humana en diversidad y complejidad de las tallas de líticos es reflejo de un aumento en la abstracción del cerebro. Este era quien gobernaba la habilidad de coordinar ambas manos, algo que halla correlato con la asimetría cerebral.

En los humanos actuales existe una dualidad entre zurdos y diestros tal que si son diestros el lenguaje trabaja mayormente en el hemisferio izquierdo, y si son zurdos lo mismo pero en el derecho. Esta misma asimetría cerebral se halla detrás de la habilidad de cortar líticos. Muchos de los pedernales hallados indican que la mayoría de nuestros antepasados eran diestros, con el añadido que después de erectus la asimetría cerebral fue evolucionando.

En el hemisferio izquierdo se dan la mayoría de funciones abstractas entre gramática, memoria verbal y lógica / Pixabay

La prueba que el hemisferio izquierdo, y que controla la mano derecha, fuera cada vez mayor, parece guardar relación con el habla humana. De hecho en el hemisferio izquierdo se dan la mayoría de funciones abstractas entre gramática, memoria verbal y lógica. Por ejemplo las átra esreas cerebrales de Broca, Wernicke y la motora suplementaria se hallan en el izquierdo.

Además sabemos que el lenguaje requiere de un amplio pensamiento abstracto capaz de imaginar antes lo que se va a decir, tal como una herramienta, una receta o un dibujo. Quizás todas las funciones anteriores, la fabricación de líticos, la asimetría cerebral y el habla articulada, se retroalimentaron durante la evolución humana.

Fue alrededor de los 500.000 años que la asimetría de ambos hemisferios aumentó claramente

Fue alrededor de los 500.000 años que la asimetría de ambos hemisferios aumentó claramente. Ello pareció preparar las primeras manifestaciones de arte, otro dato interesante para el habla articulada.

En 1995 Knight y otros autores publicaron un total de 12 yacimientos anteriores a sapiens con uso de pigmentos para dibujar. Algunos de ellos superaban los 300.000 años. Otro ejemplo de ello fueron los bajorrelieves sobre roca, más sus cabañas con fogatas, en Bilzingsleben, Alemania, de unos 370.000 años de antigüedad. Cabe añadir las otras cabañas de Amata en Francia de 400.000. Es decir, cerca de los 500.000 años los humanos poseían capacidad de imaginar algo sofisticado antes de su ejecución. El habla articulada bebía de igual destreza.

Todo lo anterior rompe con otro prejuicio en evolución humana. Han sido muchos los expertos que indicaban a Homo sapiens como único autor de cabañas y arte conceptual. Como vemos, y antes de sapiens, algunos Homo ya manifestaban esta habilidad. De todas formas, y a partir de sapiens, se diversificó en gran medida la creatividad artística. Ejemplos de ello, y atribuidos a sapiens, han sido el hematites rascados para tinte de Pinnacle Point, Sudáfrica, con 165.000 años de antigüedad, el ocre sobre conchas hallado en Blombos, Sudáfrica, datado sobre los 100.000 años, las cuentas de collar en Skhull, Israel, de también unos 100.000, y el arpón decorado en hueso de Katanda, Congo, de unos 80.000. Cabe matizar no obstante que la costumbre de pintarse el cuerpo con motivos rituales o estéticos no fosiliza. Es decir, que no por no encontrar pinturas en las cuevas se debe pensar que los humanos ancestrales no practicaran el arte conceptual por otras superficies.

Quizás el hallazgo más relevante al respecto del habla articulada haya sido el gen FOXP2

Pero quizás el hallazgo más relevante al respecto del habla articulada haya sido el gen FOXP2. Este gen se halla en la mayoría de mamíferos aunque en nosotros una mutación lo hace esencial para articular frases. Además esta misma mutación se ha detectado en los neandertales de la cueva del Sidrón, España. Si ambas variedades de Homo ostentaron tal rasgo, ello significa que lo heredaron de un ancestro común.

Por genética se establece que este antepasado vivió más allá de los 500.000 años, algo que encaja bastante bien con todos los datos anteriores. Es decir, un posible punto de partida para el habla articulada pudieron ser los Homo sapiens arcaicos y sus coetáneos de más allá del medio millón de años. Pero, ¿quienes eran estos humanos? Pues este es un tema para el próximo apartado.

Este artículo es la continuación de una serie titulada “Prejuicios y Evolución Humana“, a cargo de nuestro colaborador científico, David Rabadà.

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