“El origen del SARS-Cov-2 es un misterio”

Anton Romeu, catedrático de Bioquímica y Biotecnologia de la URV

«Es urgente poder disponer de genomas de murciélago de 2020»

 

Una investigación realizada desde el ámbito de la bioinformática por Antoni Romeu, catedrático de Bioquímica y Biotecnologia y el investigador Enric Ollé, ambos de la Universitat Rovira i Virgili, Tarragona, arroja «dudas razonables» sobre el origen del SARS-CoV-2“. Lejos de acercarse a teorías conspirativas, sus autores, afirman que  “El objetivo es intentar encajar las piezas del rompecabezas”.

 

Eva Serra / Catalunya Vanguardista

Este rompecabezas sobre el origen del virus parte de una investigación bioinformática. Análisis de genomas, de genes y de proteínas empleando genómica forense, una especie de ‘detective científico’, que trabaja mediante herramientas bioinformáticas sobre bases de datos del Centro Nacional de Información Biotecnológica (NCBI) y del Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL).

Su estudio se centra en una característica molecular que presenta el SARS-Cov-2 llamada furin site (formado por cuatro aminoácidos), responsable de la alta infectividad en humanos puesto que es la puerta de entrada a la membrana celular. Su propuesta es encajar el genoma del SARS con un modelo evolutivo, mientras no sea así “la duda razonable existe”, advierte este catedrático.

 

¿Cuándo y por qué se plantean investigar sobre el origen del coronavirus?

En el mes de abril el profesor Luc Montagnier dijo que SARS-CoV-2 es un constructo o una combinatoria del virus del SIDA. [En el canal francés CNews, el Premio Nobel de Medicina en 2008 por su descubrimiento sobre el VHI declaró: «llegamos a la conclusión de que hubo manipulación en torno a este virus»] Así que, en el marco de la relación con mis compañeros de departamento, concretamente con Enric Ollé coautor de este estudio, nos preguntamos sobre estas declaraciones y desde el ámbito de la bioinformática nos planteamos profundizar sobre ello.

¿Con que herramientas?

Desde el pasado mes de enero hasta fecha de hoy se han aislado y secuenciado unos 40.000 genomas del virus, por lo tanto, podemos investigar con una cierta facilidad. El genoma del SARS-CoV-2 está a disposición de la comunidad científica, tenemos las herramientas.

Estamos frente a un virus nuevo, una nueva especie. Así que nos planteamos conocer su origen, su historia evolutiva

A partir del genoma del SARS hemos identificado unos marcadores que identifican un grupo de virus que comparten un ancestro común del cual han evolucionado y encontramos una diferencia de uno respecto a los demás. Estamos frente a un virus nuevo, una nueva especie. Así que nos planteamos conocer su origen, su historia evolutiva. A ello hemos aplicado bioinformática forense, como si fuéramos peritos [Romeu ha sido impulsor de un máster en la universidad de genética forense]. ¿Y cuáles son las evidencias que tenemos? A partir de ellas se trata de saber cómo podemos reconstruir su historia evolutiva.

¿Qué es lo que han visto?

Entendiendo lo anterior, que estamos frente a una nueva especie, su pariente más próximo es el virus de murciélago conocido científicamente como RaTG13. Este virus fue aislado en el año 2013 a partir de unas heces obtenidas en unas minas de una provincia cercana a Wuhan. Los mismos autores que lo descubrieron han presentado un Addendum [conjunto de adiciones al final de un escrito] y se ha comprobado que RaTG13 es el genoma más similar al SARS-CoV-2. Así que tanto este virus como otro coronavirus de pangolín serían los primos hermanos del actual.

Sabemos que una parte de una proteína S del SARS-CoV-2, responsable de la infección, se ha optimizado mucho para poder interaccionar con las células humanas

Sabemos que una parte de una proteína S del SARS-CoV-2, responsable de la infección, se ha optimizado mucho para poder interaccionar con las células humanas. Parte de esta adaptación también la comparte RaTG13, sin que este último generase ningún tipo de pandemia en 2013. Pero esta proteína S que interacciona con las células humanas, presenta en SARS-CoV-2 una diferencia: una característica biomolecular en el sitio de escisión de la furina (en inglés, furin site). Se trata de cuatro aminoácidos colocados en una zona estratégica muy conservada de la proteína y son los que abren las puertas a la capacidad infectiva del virus. 

Pero esto no es ningún descubrimiento. Este furin site lo presentan otras muchas clases de virus, no solo SARS-CoV-2. Por ejemplo, el virus de la gripe (influenza) tiene una proteína,  la H5, responsable de provocar más virulencia y mortalidad que la H1 (también presente en influenza) y lo logró ganando al furin site, aunque en este caso no genera ninguna sospecha respecto a una posible manipulación pues se trata de un virus con un genoma mucho más pequeño que el SARS, y por tanto con un mecanismo de replicación que permite más mutaciones.

¿Dónde estaría la sospecha en el caso del coronavirus actual?

El SARS presenta un genoma mucho más largo, el mecanismo de replicación es muy fiel, aunque pueda tener algunas mutaciones y sorprende que en todo su grupo taxonómico, de todos los coronavirus que se conocen, sea el único que presenta furin site. Cuando tiene una característica nueva como esta y es la causa última de la alta infectividad en humanos nos preguntamos cómo puede haberse originado. Así que proponemos compararlo con otros virus de murciélagos porque si esta característica se ha podido ganar en otros, podríamos conocer su origen. Lo que es seguro es que el origen de la Covid-19 es el mismo que el del furin site. De no existir furin site no existiría la infectividad del coronavirus.

Lo que es seguro es que el origen de la Covid-19 es el mismo que el del furin site. De no existir furin site no existiría la infectividad del coronavirus

Sorprende que ya tengamos 40.000 genomas del coronavirus pero de aquellos que podrían ser los padres o predecesores directos del SARS no disponemos; es decir, no tenemos genomas de coronavirus de murciélagos del 2020. Sería relativamente fácil obtenerlos y resolvería el problema respecto al origen. Una manera natural de plantearlo sería hacer un trabajo de campo y recoger muestras de excrementos de murciélagos del 2020.

¿Y esto no se ha hecho?

No. En el pasado mes de noviembre un grupo de investigación de la Universidad de Tokio aisló unas muestras de virus de murciélago del 2013 y vieron que se asemejaba mucho al SARS-CoV-2, el trabajo se publicó en Nature. Frente al impacto de esta pandemia me pregunto: ¿por qué no se aíslan virus de murciélagos del 2020 y analizamos si sus genomas pueden explicar esta similitud? Entre uno y otro existe una similitud del 96,2 %, todavía hay un 3,8 % de diferencia. También sorprende que solo haya una única secuencia del RaTG13. ¿Cómo se puede comparar un genoma frente a 40.000?

Es urgente que en las bases de datos haya más genomas de murciélago de la especie G13. El hecho es que a SARS-CoV-2 le ha llegado este furin site y te preguntas cómo. Una posible explicación podría ser por una mutación pero implicaría un error del RNA polimerasa cuando se sabe que la replicación es muy fiel y este tipo de error no se ha visto en ningún otro coronavirus. Así que cabe plantearse que haya venido por recombinación (recordemos que el furin site está presente en otros muchos tipos de virus).

Cuando te planteas una recombinación siempre hay un donante pero no hemos podido identificar ninguno

Cuando te planteas una recombinación siempre hay un donante pero no hemos podido identificar ninguno. Estos cuatro aminoácidos, por el mecanismo de biología molecular, están codificados por doce nucleóticos del ADN y si los analizamos son muy diferentes entre el furin site del SARS-CoV-2 y el de otros virus. Así que, en términos de biología molecular, no enlaza con ningún donante.

¿En qué punto esta ahora su trabajo?

Estamos rastreando y verificando furin site de otros virus para comprobar si puede haber alguna similitud en términos de ADN. Nosotros continuamos investigando. En el momento en que lo tengamos más avanzado, espero que antes de un mes, lo enviaremos a revistas científicas u otras publicaciones. De momento, el origen del SARS-Cov-2 es un misterio. En ciencia no deben haber ni dogmas ni misterios, ni en el sentido de afirmación ni en el de negación. Muchos científicos niegan que su origen sea de laboratorio pero de una forma dogmática.

Nosotros pretendemos que este estudio sea reproducible. Aportar todas las referencias necesarias, con la metodología que se indica para que cualquier científico, o estudiante, lo pueda reproducir. Esto lo hemos considerado fundamental.

Supongo que son conscientes de que se les pueda asociar a ciertas teorías conspirativas

Hacemos de peritos forenses, planteamos los hechos, las evidencias extraídas de datos, no entramos en el por qué.

¿Cuáles son sus conclusiones?

Al no poder encajar el modelo evolutivo sorprende que el genoma del SARS no pueda comparase con algún genoma de su pariente más próximo aislado en el 2020

Hay muchos interrogantes y también dudas razonables. Al no poder encajar el modelo evolutivo sorprende que el genoma del SARS-Cov-2 no pueda comparase con algún genoma de su pariente más próximo aislado en el 2020, no en el 2013. Por otro lado, la ingeniería genética actual permite la manipulación de virus. El premio Nobel de Química de este año ha sido para la edición del ADN. El origen no natural no es descartable. Es urgente poder disponer de genomas de 2020.

¿Qué opinión le merecen las vacunas que están a punto de administrarse en nuestro país?

Creo que hemos de ser optimistas. Estoy convencido que el diseño de las vacunas han de inactivar al virus. Las farmacéuticas han hecho un buen trabajo.

Acceso al estudio:

COVID_19_descifrando el origen

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