El origen familiar determina las oportunidades

El impacto del origen familiar en las oportunidades laborales no parece haber cambiado durante la recesión ni ser distinto para individuos de distintas edades

Situación laboral y origen familiar en Europa durante la crisis: no somos todos iguales

 

El origen familiar afecta a la probabilidad de empleo en algunos países y a la calidad de los empleos en todos ellos, aunque no con la misma intensidad. Estos efectos se producen independientemente del nivel educativo de los individuos.

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¿Nuestro lugar en la escala social cuando somos adolescentes determina nuestras oportunidades laborales cuando somos adultos? ¿Podría haber cambiado esta relación durante la recesión económica? Las respuestas a estas preguntas tienen multitud de matices y, en Europa, son difíciles de estudiar por la falta de información estadística comparable entre países que refleje la situación familiar de la población adulta durante su juventud.

El origen familiar afecta a la probabilidad de empleo en algunos países y a la calidad de los empleos en todos ellos, aunque no con la misma intensidad

Un artículo de Silvia Avram, University of Essex y Olga Cantó, Universidad de Alcalá y Red Equalitas estudia la relevancia del origen social para encontrar empleo de calidad en dos momentos clave: antes y durante la crisis económica. En países como España, Italia o Polonia, pertenecer a una familia bien situada socialmente resulta importante para encontrar un buen empleo, independientemente de la formación recibida. Los resultados indican que el origen familiar afecta principalmente a la calidad de los empleos, incluso independientemente del nivel educativo alcanzado.

Para su trabajo, las autoras han seleccionado cinco países de la Unión Europea (UE) como representantes de los distintos modelos del Estado del Bienestar que prevalecen en el continente (anglosajón, mediterráneo, continental y del este de Europa).

En 2005 y 2011 la Encuesta Europea de Ingresos y Condiciones de Vida (EUSILC), principal fuente de información sobre la situación económica y social de las familias europeas  incluyó preguntas adicionales en un módulo sobre transmisión intergeneracional de la pobreza. En concreto, incluyó preguntas sobre la situación social de los padres de los entrevistados y sus familias cuando ellos tenían alrededor de 14 años, lo que ha permitido responder a la pregunta de interés para cinco países europeos: el Reino Unido, España, Italia, Polonia y los Países Bajos. Se entrevistó a individuos entre 25 y 55 años y sabemos cuál era el nivel educativo de los padres, su ocupación si estaban empleados, la estructura demográfica del hogar en aquel momento y también si la familia atravesaba por una época de dificultades económicas o vivía holgadamente.

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El nivel educativo no equipara las oportunidades

Los resultados de multitud de estudios realizados para países anglosajones y escandinavos indican que tener un buen origen familiar aumenta las posibilidades de alcanzar un buen nivel de estudios y también de conseguir una mejor situación laboral, cualquiera que sea el nivel de formación alcanzado.

En España e Italia las diferencias de calidad del empleo debidas al origen social son mayores que en otros países

En España e Italia las diferencias de calidad del empleo debidas al origen social son mayores que en otros países. Es decir, si tenemos dos personas con la misma formación, pero descendientes de familias de distinta posición en la escala social, en estos dos países tendrá más posibilidades de encontrar un buen empleo la que pertenezca a una familia mejor posicionada socialmente. “En España nuestros resultados indican que el origen social alto es particularmente relevante para evitar los empleos más inseguros y peor pagados”, indican las autoras. Así, el potencial de los padres para transmitir ventaja social a sus hijos está relacionado con un conjunto de variables más amplio que la ocupación o el nivel educativo.

El efecto total del origen social sobre las oportunidades laborales funciona tanto a través de la obtención de mejores niveles educativos (efecto indirecto) como a través del impacto directo (ligado tanto a la transmisión de habilidades cognitivas, de pensamiento o intelectuales, como no-cognitivas, sociales, culturales y de actitud) que promueve la ventaja social de padres a hijos y la capacidad de los progenitores de proteger o dar ventaja a sus hijos a través de sus relaciones sociales y recursos económicos.

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La crisis económica agravó las probabilidades

Durante el período analizado se redujeron considerablemente las posibilidades de empleo de hombres y mujeres, tanto en España como en Italia, por la recesión económica (ver gráficos: la línea azul está siempre por encima de la roja) y, en cambio, estas oportunidades aumentaron en Polonia, que experimentó un ciclo de fuerte crecimiento.

Así, por ejemplo, en el caso de España, la probabilidad de que un hombre estuviese empleado si tenía un origen familiar bajo cayó del 90 al 78%; en Italia se redujo algo menos: del 93 al 89 %; mientras que en Polonia la probabilidad de estar empleado de un individuo de cualquier grupo creció alrededor de un 5% (del 79 al 84% para el primer grupo). Como podemos apreciar, las curvas rojas y azules son prácticamente paralelas en la mayoría de los países, lo que indica que las diferencias en las probabilidades de empleo son muy parecidas para todos los grupos.

 

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Si a medida que mejora el origen social (nos movemos del grupo 1 al grupo 5), la probabilidad de empleo aumenta, tendremos una recta ascendente. Lo que indica que a mejor origen social, mayor probabilidad de estar empleado. Si, en cambio, a medida que mejora el origen social la probabilidad de empleo no aumenta, la recta será plana, lo que indica que el efecto directo del origen social es prácticamente nulo.

Como se aprecia claramente en los gráficos 1 y 2, en los que no se incluye el efecto indirecto del origen social sobre el empleo a través de la educación, las probabilidades de encontrar empleo no son muy distintas por origen social.

La probabilidad de estar empleado de los hombres de peor origen familiar cayó del 90 al 78 %; mientras que para los de mejor origen familiar solo pasó de 90 a 82 %

Observamos que hay dos excepciones importantes al anterior resultado general: la primera es el caso de los hombres españoles de origen social más bajo que parecen más perjudicados por la recesión que los de mejor origen social (la distancia entre la curva azul y la roja para el grupo 1 es mayor que la de cualquier otro grupo, gráfico 1). La probabilidad de estar empleado de los hombres de peor origen familiar cayó del 90 al 78 %; mientras que para los de mejor origen familiar solo pasó de 90 a 82 % (grupo 4) y 89 a 80% (grupo 5).

La segunda excepción son las mujeres polacas que provenían de familias de bajo estatus social, que prácticamente no consiguieron mejorar sus oportunidades laborales en el período de fuerte crecimiento económico en su país, al contrario de las mujeres de mejor origen familiar (las curvas azul y roja se superponen en los grupos 1 y 2;  la curva roja está por encima de la azul en grupos con mejor origen social, gráfico 2). En concreto, las mujeres de peor origen social no experimentaron cambios en su probabilidad de empleo, mientras que las de mejor origen social aumentaron su probabilidad de estar empleadas del 76 al 79 %.

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La calidad del empleo también afecta en base al origen social

Los resultados señalan que, tanto en España e Italia como en el Reino Unido, y al contrario de lo que sucede en Polonia y los Países Bajos, la calidad de los empleos a los que acceden individuos de origen social bajo es menor que la de los empleos a los que acceden individuos de origen social más alto. Es decir, en términos generales, el origen social no influye en la probabilidad de tener un empleo, pero sí en su calidad.

En todos los países los individuos con un origen social más bajo consiguen empleos con un salario/hora significativamente menor

En todos los países los individuos con un origen social más bajo consiguen empleos con un salario/hora significativamente menor que los de origen social mejor. De todos modos, el aumento del salario medio a medida que mejora el origen familiar es significativamente mayor en España, Italia y el Reino Unido que en los Países Bajos o Polonia. Los Países Bajos constituyen una excepción a esta tendencia, sobre todo en lo que se refiere al salario de los hombres; en cuanto a los salarios de las mujeres, el origen social tiene algún efecto, que se podría relacionar con la segregación entre tiempo parcial masculino y femenino que existe en ese país.

El efecto del origen social sobre el salario se manifiesta incluso cuando tenemos en cuenta el nivel educativo. El salario por hora de los individuos del mismo nivel educativo difiere según el origen familiar, especialmente en los niveles educativos medio y alto. Por tanto, aun cuando el nivel educativo es el mismo, se observan importantes diferencias en el salario medio entre los individuos de distinto origen social.

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Referencia bibliográfica: 
Björklund, A., y M. Jäntti (2012): «How important is family background for labor-economic outcomes?», Labour Economics, 19(4).Björklund, A., y M. Jäntti (2009): «Intergenerational mobility and the role of family background», en W. Salverda, B. Nolan y T. Smeeding (eds.): Oxford Handbook of Economic Inequality, Oxford: Oxford University Press.Bowles, S., y H. Gintis (2002): «The inheritance of inequality», Journal of Economic Perspectives, 16(3).Ermisch, J., M. Jäntti, T. Smeeding y J.A. Wilson (2012): «Advantage in comparative perspective», en J. Ermisch, M. Jäntti y T. Smeeding (eds.): From parents to children: the intergenerational transmission of advantage, Nueva York: Russell Sage Foundation.Erola, J., S. Jalonen y H. Lehti (2016): «Parental education, class and income over early life course and children’s achievement», Research on Social Stratification and Mobility, 44.

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