«El Paraíso Perdido» de John Milton

Milton y una página de la primera edición de su obra El paraiso perdido / Wikimedia

Tal día como hoy… John Milton vendía por 10 libras esterlinas los derechos de autor de El Paraíso Perdido

 

El 27 de abril de 1667 el escritor John Milton vendía por 10 libras esterlinas los derechos de autor de su obra ‘Paradise Lost’ –El Paraíso Perdido-, una de las obras cumbre en lengua inglesa, y de la literatura universal.

 

CV / Suele ser conocido que van Gogh no vendió un solo cuadro en toda su vida, y ha pasado a la historia de la literatura la frase «Mi reino por un caballo», que Shakespeare pone en boca de Ricardo III en la obra homónima. Pero no es tan sabido que Milton –una de cuyas primeras obras fue precisamente un ensayo sobre Shakespeare: ‘On Shakespeare’ (1630)- se viera obligado a vender, ciego y arruinado a sus 59 años de edad, la que iba a ser su obra más importante y que por entonces acababa de concluir. Y así fue.

Milton es uno de los más celebrados autores en lengua inglesa, habiendo sido en muchas ocasiones equiparado por los expertos ni más ni menos que con Shakespeare

John Milton (1608-1674) es uno de los más celebrados autores en lengua inglesa, habiendo sido en muchas ocasiones equiparado por los expertos ni más ni menos que con Shakespeare. Educado en Cambridge, fue sin duda una de las personalidades más cultas de su época, ampliamente versado en Teología, Filosofía, lenguas clásicas y lenguas modernas. Y de opiniones heterodoxas en muchas ocasiones, lo cual le valió no pocos penalidades y controversias. Ha pasado oficialmente como un puritano, pero fue mucho más que eso. Viajó por Europa y se entrevistó en Italia con Galileo, por entonces en arresto domiciliario. En Roma, se hizo amigo del cardenal Barberini, sobrino del papa Urbano VIII, que le invitó a visitar la Biblioteca Vaticana. En dos ocasiones intentó establecer en Londres una academia, casi a la manera de Platón…

Retrato de Milton ca. 1629, National Portrait Gallery, Londres. Artista desconocido (detalle) / Wikimedia

En realidad, se trataba de un personaje demasiado complejo e instruido como para adscribirse sin más a la fe de manual que por entonces. En principio favorable al anglicanismo contra el catolicismo, pero firme partidario de la separación entre iglesia y estado. Su pensamiento consistiría en una especie de animismo materialista de carácter monista, que negaba la dualidad cuerpo alma propia del cristianismo en todas sus versiones, a la vez que el determinismo mecanicista de Hobbes.

Por ello, por ejemplo, en el delicado tema teológico de la naturaleza de los ángeles, los consideraba materiales –para el cristianismo serían formas puras- y en ‘El Paraíso Perdido’ los sitúa como otro tipo de seres, pero materiales, que pueden, por ejemplo, comer y mantener relaciones sexuales. Todo un anatema. También consideraba que el alma moría con el cuerpo. Todo esto le aproxima a una cierta forma de panteísmo que también podemos encontrar en Spinoza.

También era un ferviente partidario de la libertad de expresión, y se opuso en su nombre a la Iglesia anglicana y a las teocracias tan al uso en la Europa de las guerras de religión que le tocó padecer. Republicano y partidario de Cromwell, que le nombró durante el periodo de la Commonealth ministro de lenguas extranjeras, y encargado de traducir al latín las actas oficiales, así como de polemizar contra los contrarios a la República. En 1652 perdió la vista, probablemente debido a un glaucoma. Desde entonces, memorizaba por la noche sus poemas y sus escritos, y por la mañana los dictaba.

Sus problemas empezaron con la muerte de Cromwell, el colapso de la Commonwealth y la restauración monárquica en la persona de Jacobo II Estuardo

Sus problemas empezaron con la muerte de Cromwell, el colapso de la Commonwealth y la restauración monárquica en la persona de Jacobo II Estuardo. En 1659, algunos de sus libros fueron quemados públicamente y él fue encarcelado. Posteriormente fue liberado gracias a la influencia en el nuevo régimen de algunos antiguos amigos suyos.

Huyendo de la epidemia de peste en Londres, se refugió en la aldea de  Chalfont St Giles, donde en 1665 concluyó ‘El Paraíso Perdido’, que se publicó finalmente en 1667, con sus derechos de autor vendidos para poder, simplemente, sobrevivir. La obra fue un éxito inmediato. En 1671 publicó ‘Paradise Regained’ –El Paraíso Recobrado-, segunda parte del Paraíso Perdido, esta vez sí, con sus propios derechos de autor.

John Milton murió en Londres el 8 de noviembre de 1674 debido a un fallo renal, a la edad de 65 años. Fue, sobre todo, un personaje heterodoxo y acérrimo defensor de la libertad de conciencia, de altísima talla intelectual. Sobre la predestinación dejó dicho algo que irritó a los calvinistas: “Yo tal vez me condene, pero un Dios así jamás merecerá mi respeto”.

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