El paso a sapiens y su imaginación al poder

Homo Sapiens / Autor: Matteo De Stefano / MUSE (Wikimedia)

Durante nuestra evolución la mente se tornó más previsora, abstracta y creativa que todas las especies precedentes. En cierto modo nuestros ancestros se volvieron más previsores, habladores y diseñadores. El habla articulada y el arte parecen tener su origen en todo ello.

 

David Rabadà | Catalunya Vanguardista  @DAVIDRABADA

En cierto modo el camino iniciado por erectus estaba encauzado a alcanzar todo lo anterior. Su cohesión social, sus necesidades cazadores y recolectoras, más el diseño de herramientas confluyeron en un vórtice de más y más aprendizajes en unos primates que cada vez destinaban más atención y tiempo a sus cachorros prematuros. En breve, y para programar cazas, nomadismo y enseñanzas creció el gran desafío de la humanidad, la antelación.

Hoy en día los humanos somos de los organismos que más nos adelantamos a nuestro futuro. Decidimos y programamos procesos a años vista de nuestro presente. Los planes de desarrollo de un país, las directrices venideras en nuestro sistema educativo o las inversiones de muchas empresas requieren años de antelación. No hay otro ser vivo en el planeta que lo haga así y erectus tuvo que empezar a incentivarlo bajo el contexto anterior. Ello conllevó a cultivar y expandir la capacidad de imaginar el futuro y por tanto a la creatividad. Pero para ello, y lo más importante, algo permitió garantizar el tránsito de toda aquella información de adultos a noveles, el habla articulada.

Con el pensamiento abstracto sofisticado, se diversificaron las herramientas, se planificaron mejor las migraciones y se gestionaron mejor los recursos

El camino iniciado en erectus fue en dirección hacia todo lo anterior, algo que nosotros llamaremos PAS, el pensamiento abstracto sofisticado. Este tuvo sus consecuencias en nuestra evolución, ya no sólo biológica, sino cultural. Con el PAS, se diversificaron las herramientas, se planificaron mejor las migraciones y se gestionaron mejor los recursos. En fin, se aumentó la tasa de reproducción de Homo y la evolución pudo expandir una nueva variedad de este. La nueva diáspora de Homo llegaría bajo una especie que lo cambiaría todo, la nuestra. Pero antes de llegar a nosotros mismos cabe preguntarse cuando comenzó este PAS.

Después de erectus evolucionaron diversos candidatos como los Homo heidelbergensis de unos 500.000 años, o los neandertales y los sapiens de más de 200.000. Sin contar con otras variedades de Homo que se van descubriendo con el devenir de técnicas modernas. Cabe citar en ello la genética que empieza a ofrecernos grandes resultados con la identificación de nuevas variedades de Homo sin fósiles de por medio. Pongamos el caso de los desinovanos por ejemplo.

Matteo De Stefano / MUSE (Wikimedia)

 

La consolidación del habla articulada

Todos los Homo modernos anteriores, con una encefalización mayor que los erectus precedentes, configuraron un nuevo salto evolutivo en el mosaico humano. De hecho superaron en técnicas, comunicación y antelación a sus parientes antecesores. Téngase en cuenta que existe una clara relación entre el habla articulada humana y su capacidad de antelación. Una prueba la hallamos en los chavales sordos que no se les enseñó el lenguaje de signos. Éstos se ven incapaces de prever, planificar y reflexionar con destrezas normales. Parece pues que sin sintaxis y lenguaje los humanos no ostentaríamos la inteligencia que decimos poseer. Y he ahí el paso que nuestra evolución realizó, la consolidación del habla articulada, la planificación a largo término y su creatividad dirigida.

El habla articulada consiste en una cadena de sonidos que va desde simples fonemas hasta discursos de alta complejidad

El habla articulada consiste en una cadena de sonidos que va desde simples fonemas hasta discursos de alta complejidad. Haber aumentado durante el transcurso de nuestra evolución el número de fonemas no hubiera mejorado nuestra comunicación, al contrario, habría confundido los mensajes entre fonemas parecidos. Lo mejor fue construir sílabas, palabras y gramática para expresar un infinito número de conceptos desde un número finito de fonemas. Así lo publicaron en julio de 1999 Nowak y Krakauer en la revista Proceedings.

Nuestra habla articulada, por tanto, enlaza fonemas como la zeta y la o para construir sílabas como zo, enlaza sílabas como la zo y la rra para componer palabras como zorra, luego enlaza palabras con verbos para describir acciones, y posteriormente suma complementos indicando cuando, como o donde sucede algo, aunque con ello nos quedamos cortos si juntamos muchas oraciones para confeccionar historias y relatos que, como decía Popper, expresarán emociones, avisarán a los demás de algo, describirán cosas no presentes y argumentarán las razones de una decisión.

El habla articulada mejora la inteligencia de los individuos a mejor dominio de esta / Pixabay

En todo ello, y desde unos pocos fonemas hemos articulado un sistema de comunicación capaz de transferir infinitos mensajes, hablar con nosotros mismos, potenciar nuestra autoconciencia y mejorar la relación con los demás. Todo ello gracias al habla articulada. Pero ello no queda aquí, esta capacidad permite ordenar pensamientos lógicos para mejorar nuestra capacidad de antelación. Pruebe sino a cavilar algo complejo sin palabras y se dará cuenta que su cerebro ya fue configurado desde infante para pensar sobre todo con palabras.

Quizás erectus llegara a la construcción de palabras bajo una sintaxis ínfima fundamentada en la repetición

Es más, el habla articulada mejora la inteligencia de los individuos a mejor dominio de esta. Así lo publicó en octubre de 2014 un equipo interdisciplinar de investigación en la revista Current Biology. En él se demostraba que los mismos circuitos cerebrales asociados a la recompensa, al sexo y a otras emociones vinculadas al placer eran utilizadas en el aprendizaje del habla con el añadido que crecía la motivación, la inteligencia y la capacidad memorística en todo ello. En ello nuestra autoconciencia, o emulación de uno mismo, nos permitió preguntarnos por nuestro alfa y omega, de dónde venimos y hacia dónde vamos, surgiendo así las religiones y las creencias en el más allá.

Visto todo lo anterior muy probablemente los australopitecinos se mantuvieron en el nivel de fonemas sin sintaxis ni gramática alguna. Quizás erectus llegara a la construcción de palabras bajo una sintaxis ínfima fundamentada en la repetición. Pero luego, ¿quién fue el primero en desarrollar el habla articulada con su PAS asociado? Algunos antropocentristas han dicho que el habla articulada sólo es una innovación cultural de sapiens y que otros antepasados no la poseían. Añaden que ello ocurrió hace unos 40.000 años cuando sapiens sofisticó su arte rupestre y su pensamiento simbólico.

Algunos antropocentristas han dicho que el habla articulada sólo es una innovación cultural de sapiens / Pixabay

La interpretación anterior se asienta sobre un prejuicio que se derrumba ante la realidad de los hechos.

Primero, todos los idiomas del mundo, incluidas las lenguas surgidas del habla entre niños no culturizados, las criollas, se rigen por una misma sintaxis de sujeto, verbo y predicado.

Segundo, el análisis de todos los idiomas del mundo y el análisis genético de sus hablantes coincide en determinar a algunos grupos africanos como los más separados y sin conexión con el resto, es decir, la migración de sapiens desde África evolucionó con idiomas propios hacia otras lenguas borrando su pasado y vinculaciones.

Tercero, el gen FOXP2 se ha visto determinante para desarrollar en toda la humanidad la capacidad del habla articulada. Es más, existe coincidencia a gran escala entre familias lingüísticas y grupos genéticos mundiales.

El habla articulada posee una enorme base genética en todos los sapiens, algo que implica que otros Homo anteriores la tuvieron que utilizar

Cuarto, en todos los idiomas sujeto y verbo se coordinan para dar mayor simetría y nitidez al mensaje saliente.

Quinto, su aprendizaje se da muy rápido en todas las culturas y durante la más temprana infancia.

Y sexto, sabemos por niños solos y sin contacto con el habla articulada, que estos pierden tal capacidad de aprenderla a partir de cierta edad. La configuración inicial de su cerebro, que era innatamente apta para adquirirlo, ya pasó a otro sistema operativo.

En resumidas cuentas, el habla articulada posee una enorme base genética en todos los sapiens, algo que implica que otros Homo anteriores la tuvieron que utilizar. La gran pregunta entonces sigue siendo cuándo y con quién evolucionó el habla articulada. Para ello debemos viajar a un pasado no muy lejano.

Este artículo es la continuación de una serie titulada “Prejuicios y Evolución Humana“, a cargo de nuestro colaborador científico, David Rabadà.

Entrega anterior: Los últimos erectus ¿sapiens o arcaicos? (entrega 22)

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