‘El Pastelero de Madrigal’

Retrato del Rey Sebastián el Deseado, que sería suplantado por Gabriel de Espinosa. / Wikimedia. Según Alonso Sánchez Coello – originally uploaded on pt.wikipedia by L Gonçalves (discusión · contribuciones) at 26 de febrero de 2006, 02:03. Filename was 16- Rei D. Sebastião – O Desejado.jpg.

Tal día como hoy… 1 de agosto de 1595 era ahorcado Gabriel de Espinosa, ‘El Pastelero de Madrigal’

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El 1 de agosto de 1595 era ahorcado en Madrigal de las Altas Torres (Ávila, España) Gabriel de Espinosa, conocido como ‘El Pastelero de Madrigal’, bajo la acusación de conspiración y de haber suplantado la personalidad del fallecido rey de Portugal Don Sebastián. Una curiosa historia verídica que tiró de muchos lugares comunes y que gozó de posterior éxito literario. Toda una intriga.

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La intriga del pastelero tiene tres protagonistas. Un cura portugués, una monja y el tal Gabriel de Espinosa

CV / El lugar común al que nos referimos es la idea del rey o gran hombre dado por muerto y que algún día regresará para llevar a cabo la misión que le queda por cumplir. Podríamos remontarnos al rey Arturo, que espera la hora de su retorno desde la no-tierra de Avalon para reocupar la corona inglesa que le fue injustamente arrebatada… O a versiones más secularizadas como la del caballo de Emiliano Zapata, que sabe que su dueño no murió y sigue cabalgando por la noche en su espera; o a los que siguen creyendo que Elvis Presley no ha muerto vivo…

Sebastián I de Portugal era un joven rey que había sido educado en la guerra al infiel por curas fanáticos. En realidad, el reino de Portugal se estaba quedando pequeño para el imperio de ultramar que poseía y amenazaba literalmente con colapsar. Su pariente Felipe II de España intentó disuadirle de la temeraria empresa de conquistar Marruecos, pero todo fue en vano. La batalla tuvo lugar en Alcazarquivir (1578). Se le llama también la batalla de los tres reyes: por un lado, Don Sebastián y su aliado marroquí Al-Masluk, por el otro el emir saadí Abd al-Malik; los tres murieron en la batalla. El ejército portugués fue completamente destruido, pero el cadáver de Don Sebastián no fue encontrado. A Don Sebastián le sucedió su tío el cardenal Enrique como regente de Portugal, y a la muerte de éste en 1580, su otro tío Felipe II de España. Y de allí surgió la leyenda: Don Sebastián seguía vivo y algún día regresaría para recuperar la corona de Portugal.

La monja sobrina de Felipe II, María Ana de Austria

La intriga del pastelero tiene tres protagonistas. Un cura portugués, Fray Miguel de los Santos, contrario a Felipe II y exiliado por ello en Madrigal, una monja sobrina de Felipe II, María Ana de Austria –hija natural de Don Juan de Austria-, que soñaba con ser reina, y el tal Gabriel de Espinosa, del cual no se sabe prácticamente nada, salvo que superó el examen del gremio de pasteleros –chacineros- en Madrigal, y que era pelirrojo, como Sebastián. Parece ser también que había estado en el ejército y que sabía montar a caballo.

El cura portugués lo reconoció como el rey desaparecido y se las arregló para que se hiciera novio de la monja, comprometiéndose por carta en matrimonio, previa dispensa papal una vez se recuperara el trono portugués. Algunos aristócratas portugueses del partido contrario a Felipe II visitaron Madrigal y admitieron reconocer al rey Sebastián. La conspiración parecía estar en marcha.

El pastelero se hizo con las joyas de la monja y se fue a Valladolid para venderlas, supuestamente con la intención de conseguir dinero para contratar un ejército. No parece que en Pucela se comportara muy regiamente, pues fue detenido en una trifulca de rufianes. La sorpresa fue cuando se hallaron en su posesión cartas en las que se le trataba de «majestad» y con todos los datos de la conspiración. Durante los interrogatorios, afirmó y negó sucesivamente ser y no ser Don Sebastián. Fue condenado a la horca y ejecutado. El cura, por su parte, fue también ahorcado, en Madrid.

A su vez, la regia y soñadora monja fue encerrada en estricta clausura por orden de su tío. A la muerte de Felipe II en 1598, su primo el nuevo rey Felipe III la perdonó y nombró priora del convento. Años después, en 1611, alcanzó el grado de Abadesa perpetua de las Huelgas Reales de Burgos, la máxima jerarquía religiosa al alcance de una mujer. No sabemos si siguió soñando en ser reina.

Portugal se mantuvo de buen grado en la Corona española mientras esta estuvo en condiciones de asegurar su imperio brasileño de la rapiña holandesa, hasta que en 1640, con la monarquía española haciendo aguas, cambió el paraguas castellano por el británico.

Según las crónicas, el pastelero subió al patíbulo con la dignidad de un rey. Nunca sabremos quién fue de verdad.

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También un 1 de agosto se cumplen estas otras efemérides

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