Entrevista a Gita Steiner-Khamsi, experta internacional en educación comparada y políticas educativas globales, que recientemente ofreció una conferencia en la Facultad de Ciencias de la Educación / UAB

“El efecto del Informe PISA en la educación depende del uso político que se haga”

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Profesora de Educación Comparada e Internacional y catedrática de “International and Transcultural Studies” al Teachers College, de la Columbia University de Nueva York, Gita Steiner-Khamsi, habló sobre su investigación en relación a programas de evaluación internacional de estudiantes como el Informe PISA y el Estudio de las Tendencias en Matemáticas y Ciencias (TIMSS).

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Fuente: Universidad Autónoma de Barcelona

¿Por qué las evaluaciones de los programas PISA y TIMSS son tan importantes en el debate actual sobre la educación?

Creo que tenemos que situar esta cuestión en un contexto más amplio sobre cómo ha cambiado el rol de los estados en los últimos veinte años en Europa, y más recientemente también en otros países. En este cambio de rol, el Estado se ha convertido cada vez más en el regulador de la calidad y de los estándares de la educación y no sólo en su proveedor. Esto, por supuesto, es el resultado de lo que se denomina el “pensamiento de mercado” en la educación. Algunos de mis colegas hablan de la reforma neoliberal, otras lo denominan “el modelo de mercado en la educación”, por ejemplo el profesor Antoni Verger, de vuestra Universidad.

“Un fenómeno interesante es que la educación se ha convertido en una cuestión pública y política, no sólo en un asunto de expertos”

Este es un tipo de modelo que facilita la entrada de nuevos proveedores en el ámbito de los recursos y las inversiones educativas. La idea sería que todo el mundo podría ser proveedor de educación, no sólo los gobiernos o los Estados, que a su vez pasarían a tener un rol centrado en asegurar y garantizar la calidad. Esto pasa a todos los niveles del sistema educativo: en los estudios superiores hay toda una serie de políticas de acreditación, otra vez para facilitar la entrada de las universidades privadas y los proveedores privados. Y, por supuesto, la manera más fácil de regular y aplicar o monitorizar los estándares en este contexto es a través de las pruebas a los estudiantes. Porque, al fin y al cabo, son los estudiantes los que se supone que tienen que haber aprendido algo.

Por eso, pienso que una respuesta está relacionada con el cambio de rol del Estado como agente regulador en este modelo neo-liberal, de casi-mercado, sobre el cual se desarrolla la reforma. Pero también hay otras razones, por ejemplo lo que se ha denominado el modelo de gobernanza por cifras. Ha habido una presión creciente sobre los sistemas educativos, a veces por el ahorro de gasto, para demostrar que las inversiones se han hecho con los propósitos correctos… En este sentido, hay una presión creciente sobre los sistemas educativos para mostrar sus resultados, sus “outcomes”, no sólo los “inputs”. Y una tercera respuesta es porque cada vez más familias educadas como clase mediana emergente quieren tomar decisiones, elegir y poder participar en este proceso.

Por tanto, hay muchas razones, pero un fenómeno interesante es que la educación se ha convertido en una cuestión pública y política, no sólo en un asunto de expertos. Así que, de hecho, estamos contentos de que la educación haya devenido una cuestión de debate público.

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¿Cómo influyen estas evaluaciones en la política educativa actual, a escala nacional y supranacional?

Yo no hablaría de qué influencia tienen la OCDE, PISA o TIMSS, sino de cómo son utilizados por los gobiernos nacionales o regionales, por las autoridades educativas o los actores políticos locales y para qué fines. Por tanto, yo miraría la pregunta desde la vertiente de la agencia. Es muy interesante ver que ahora hay un grupo emergente de académicos, como Sam Seller, Camilla Addey Bob Lingard, Antoni Verger u Oran Pizmony-Levy, compañero mío en la Columbia University, que estudian lo que denominamos “las razones para la participación en PISA”.

En algunos países los malos resultados de PISA han servido para generar una presión para la reforma educativa

Estas razones varían según los países y según las motivaciones. En algunos países los malos resultados de PISA han servido para generar una presión para la reforma educativa. Esta presión ha tenido lugar en Alemania con el llamado “PISA shock”, pero también en otros países, donde de hecho se alegraron que el sistema educativo no hubiera sacado buenos resultados. En Dinamarca, por ejemplo, tuvo mucha influencia un estudio de la OCDE del año 2004 sobre el sistema educativo nacional. El tipo de estudios que hemos hecho con otros compañeros de la Danish School of Education de la Aarhus University (DPU) muestran que el gobierno utilizó este estudio para generar una presión para la reforma que supuso el principio de diez años de un proceso de reforma educativa que culminó el 2014. Por tanto, los resultados de PISA no tienen que ser buenos para tener un gran impacto. De hecho, el impacto es casi más grande si se dan malos resultados.

Pero también otros países utilizan este instrumento. Así, los actores políticos locales lo utilizan para generar una presión para la reforma o para generar coaliciones y ganar apoyo para estas reformas, que muy a menudo son reformas fundamentales. Otros países lo utilizan para movilizar recursos, para generar fondos públicos para la educación o para mostrar que hay una necesidad de invertir más. Algunos lo usan por razones muy banales, como la construcción de indicadores para emular a PISA y su modelo de evaluación de los estudiantes.

Hay razones incluso dentro de cada país sobre las motivaciones para el uso PISA. En algunos países, ni PISA ni TIMSS son en absoluto relevantes o tienen muy poca importancia. Como en los EE.UU., donde casi pasan desapercibidos. Y esto es así por varias razones otra vez. Una de ellas es que las políticas educativas no se hacen a nivel nacional o federal, sino estatal, allí las escuelas juegan un papel enorme en la implementación real de políticas. Este cambio de gestión escolar hacia el modelo del “school-based management” tiene como resultado un bajo interés en este tipo de comparaciones. Además, en general los EE.UU. están más interesados en comparar internamente entre los estados en vez de mirar hacia otros países de Europa, con la excepción del Reino Unido, quizás.

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¿Cuáles son los efectos positivos y negativos de estas evaluaciones en la educación y los sistemas educativos?

Una cosa realmente negativa, debido a que es la manera más fácil de medir la calidad y el rendimiento de un sistema educativo, es el abuso hacia los test de estudiantes. Es incontestable. Un montón de sistemas educativos, incluidos el suizo, donde viví antes de en EE.UU., tratan de ser más sofisticados, también Portugal, que intenta usar los test de autoevaluación en las escuelas o encuestas. Pero, al fin y al cabo, la manera más poderosa y fácil de hacer una valoración autorizada y rápida son las evaluaciones de estudiantes a través de test. Esto es negativo, porque no es un reflejo muy preciso de la calidad de la educación. La educación no es sólo aprender a leer y escribir, las ciencias y las asignaturas troncales… Y como resultado, más sistemas escolares enfatizan más estas asignaturas y eluden el resto de materias que no son evaluadas.

Algunos lo usan para generar presión para la reforma, otros para movilizar más recursos y más apoyo para la educación

Pero también tiende a generar, debido a la popularidad de PISA y el interés público y político sobre este programa, no tanto por parte de las familias, sino por el interés político, un aumento en estos tipos de test estandarizados en las escuelas. Esto es un problema, debido a la presión que generan las reformas de evaluación y rendimiento de cuentas sobre el profesorado, hasta el punto de que los profesores son animados a “enseñar para los test”. En las escuelas se dedica mucho tiempo a la preparación de estos test en perjuicio otros aprendizajes significativos. Estos son algunos efectos negativos. Hay movimientos en algunos países, como EE.UU. o Reino Unido, donde las familias optan por no hacer estas pruebas.

Los efectos positivos, como ya he dicho, es que es una herramienta política. Por lo tanto, depende del uso que hagan los políticos y los representantes y decisores políticos. Algunos lo usan para generar presión para la reforma, otros para movilizar más recursos y más apoyo para la educación. En este sentido, puede ser una herramienta positiva o negativa, dependiendo de qué uso se hace en diferentes contextos nacionales.

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Usted ha estudiado el tratamiento que hacen algunos medios de estos programas

Sí, esta cuestión la he estudiado con la colaboración de dos estudiantes de la Universidad de Columbia, Margaret Appleton y Shezleen Vellani, analizando tres medios de comunicación, el The Economist, el Financial Times y el Wall Street Journal. Queríamos ver cómo trataban la cuestión de la reforma de la educación pública, pero también específicamente PISA y TIMSS, porque son los dos programas internacionales de evaluación más relevantes.

Fue interesante ver cómo las escuelas se han convertido en una cuestión de debate público, más a través de PISA que con TIMSS. Hay diferentes explicaciones para eso. En uno de los medios semanales, el The Economist en particular, se ve mucho interés en debatir sobre temas relacionados con educación. Es interesante, porque este medio pertenece al grupo Pearson, que es una gran empresa multinacional de evaluación que ha devenido muy importante en la industria global de la educación.

“Para nosotros era muy interesante ver cómo estos tres medios estaban asociados con la comunidad empresarial y de negocio, no con las familias, ni con los que toman decisiones políticas”

Para nosotros era muy interesante ver cómo estos tres medios estaban asociados con la comunidad empresarial y de negocio, no con las familias, ni con los que toman decisiones políticas, sino con el campo del negocio, que a su vez está empezando a interesarse por el mundo de la educación. Intentamos entender no sólo por qué se interesan en estos test, sino también cómo hablan sobre la educación.

Una de las cuestiones que hemos identificado a través del análisis de contenido -cuantitativo y cualitativo- es que la manera en que hablan de la educación se basa, otra vez, en la importancia del rendimiento de cuentas, con menos interés sobre la importancia del gasto educativo de los gobiernos, siempre y cuando se asegure que el dinero se gasta de manera adecuada. Intentamos averiguar la lógica del mundo de los negocios y entender por qué están tan interesados en la educación.

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¿Qué es y quien conforma la industria global de la educación?

Es necesario que se reúnan varias condiciones para poder hablar de una industria global de la educación. Ha de haber un negocio transnacional, no sólo en un país, sino en varios; además tiene que estar centrada en la educación y también tener un objetivo de lucro. Hay muchas organizaciones no gubernamentales que no están necesariamente en esta descripción tan específica de la industria global de la educación. Pero, por ejemplo, Pearson ilustra muy bien lo que quiere decir esta industria. Tienen escuelas sólo para chicas, juegos educativos, algunos de los cuales los comercializan en más de diez de países, algunos en una veintena, otros sólo en países de la OCDE, otros en África o en la India… Siempre con voluntad de lucro, siempre a nivel transnacional y siempre relacionado con la educación.

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