El Petiso Orejudo

Cayetano Santos Godino, 4 de Diciembre de 1912. Foto policial con el arma homicida. ® Archivo General de la Nación. Autor desconocido / Wikimedia

En la madrugada del 4 de diciembre de 1912 era detenido en Buenos Aires Cayetano Santos Godino, un joven de 16 años que acababa de cometer su cuarto asesinato: un niño de tres años al que antes había torturado salvajemente. Se le reconocen en total cuatro asesinatos –todos ellos niños, alguno de meses-, numerosas tentativas de homicidio y siete incendios provocados.

 

CV / Uno de los grandes temas de la psiquiatría del siglo XIX y principios del XX era si el asesino nace o se hace. El caso de Godino, conocido también como el Petiso Orejudo, por sus inmensas orejas, sería un caso paradigmático de tal debate. Es el primer asesino en serie de la historia policial argentina.

Santos Godino nació el 31 de octubre de 1896 en Buenos Aires, hijo de inmigrantes italianos extremadamente pobres. Su padre era alcohólico y sifilítico. Su hermano mayor, epiléptico. Desde muy niño manifestó tendencias violentas, que su padre intentó contrarrestar mediante palizas y denunciándolo a la policía. Fue a varias escuelas a partir de los 5 años, siendo expulsado de todas ellas por agredir a compañeros de clase, siempre menores que él y sin posibilidades de defenderse. Con apenas 7 años estuvo a punto de matar a un niño de 2 con sus propias manos, pero la llegada en el último momento de un policía salvo la vida del bebé.

Fue detenido por primera vez 1905, cuando un policía que estaba patrullando impidió que le acabara de rebanar la cabeza con una piedra a una niña de dieciocho meses

Fue detenido por primera vez 1905, cuando un policía que estaba patrullando impidió que le acabara de rebanar la cabeza con una piedra a una niña de dieciocho meses. Por su corta edad, fue puesto en libertad aquel mismo día. Su primer asesinato reconocido lo cometió en 1906, con nueve años. La víctima fue una niña de tres años a la que enterró viva en una zanja. Tardó años en descubrirse. Su propio padre, el alcohólico, lo denunció por haber torturado y matado algunas aves domésticas, guardando los despojos debajo de su cama. Y por las piedras, y cualquier otro objeto que tuviera a mano, que tenía por costumbre arrojar a los vecinos. Estuvo internado en un reformatorio durante dos meses, siendo puesto luego en libertad. Su padre le encontró entonces un trabajo, del que fue despedido tres meses después tras intentar incendiar el almacén.

Sorprendido dos o tres veces más a punto de matar a niños y niñas de corta edad, fue finalmente enviado a una colonia de menores, donde permaneció tres años, aprendiendo allí rudimentos de lectura y escritura. Al salir, ya con trece años, se dedica a frecuentar los barrios más tenebrosos de Buenos Aires. A lo largo de 1912 protagonizó varios intentos frustrados y tres asesinatos; los de un niño de 13 años, una niña de 5 años, y otro niño de 3. El mismo día del último asesinato fue detenido por la policía, que ató cabos cuando por la noche acudió al sepelio de su víctima para comprobar, según su declaración a la policía, si todavía tenía clavado en la sien el clavo con que lo había rematado. No manifestó en ningún momento el menor síntoma de arrepentimiento. También provocó varios incendios porque, según dijo, “es lindo ver como caen en el fuego”…

En 1923 fue trasladado al penal de Ushuaia, en la Tierra de Fuego, conocido como el penal del fin del mundo

El juez lo consideró penalmente inimputable por irresponsable y ordenó su ingreso en un hospicio. Una vez allí, atacó a un paciente inválido en una cama y a otro en silla de ruedas, siendo en ambos casos controlado por el personal sanitario. Finalmente, se decretó su ingreso en prisión. En 1923 fue trasladado al penal de Ushuaia, en la Tierra de Fuego, conocido como el penal del fin del mundo. Allí, los médicos del penal, basándose en los trabajos del criminólogo y psiquiatra positivista Ecechia Marco Lombroso, determinaron que su maldad radicaba en sus monumentales orejas, por lo aceptó someterse a una cirugía estética para empequeñecerlas, lógicamente en vano; no era un problema de orejas…

Una de las características del «Orejudo» consistía en la cuidadosa elección de sus víctimas, siempre físicamente inferiores e incapaces de defenderse con posibilidades: niños de corta edad, inválidos, hemipléjicos… Tal vez por esta razón no llevó a cabo, o al menos no consta, ningún crimen notable en los presidios. Más bien al contrario, todo indica que allí fue él la víctima, tomando unas buenas dosis de su propia medicina. Los dictámenes médicos se referían a Santos Godino como “un imbécil o un degenerado hereditario, perverso instintivo, extremadamente peligroso para quienes lo rodean”.

El Petiso Orejudo murió el 15 de noviembre de 1944. Oficialmente, a causa de una hemorragia por una úlcera gastroduodenal; oficiosamente, según los policías del penal, de la paliza que le propinaron los reclusos

En Ushuaia, un penal de dureza extrema situado al mismo borde de la Antártida, permaneció 21 años. Y allí cometió su último error: torturó con mutilaciones de todo tipo y arrojó al fuego vivos a una gata y a sus gatitos, que algunos presos del penal tenían como mascota y cuidaban. El Petiso Orejudo murió el 15 de noviembre de 1944. Oficialmente, a causa de una hemorragia por una úlcera gastroduodenal; oficiosamente, según los policías del penal, de la paliza que le propinaron los reclusos, que le provocó tal hemorragia, en venganza por la muerte de la gata mascota y sus gatitos.

Cuando el penal fue clausurado en 1947 y el cementerio removido, se comprobó que los huesos de su tumba habían sido saqueados. El penal de Ushuaia es hoy en día un museo y afamado lugar de visitas turísticas.

 

TAMBIÉN ESTA SEMANA:

Lunes, 29 de noviembre de 1901

Fallecía en Madrid, a los 77 años, Francisco Pi y Margall, escritor, pensador y político que fue presidente de la I República española.

Martes, 30 de noviembre de 1803

La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna partía del puerto de la Coruña, encabezada por el médico militar Francisco Javier Balmis, que contaba entre sus asistentes al también médico militar José Salvany y Lleopart y a la  enfermera Isabel Zendal. Se calcula que, en los siete años que duró la expedición, se vacunó contra la viruela a más de un millón y medio de personas por todo el Imperio español.

Miércoles, 1 de diciembre de 1934

Sergéi Kirov, dirigente bolchevique destinado en Leningrado, era asesinado a tiros en su despacho. Su muerte desató una fuerte ola de represión por parte de Stalin, si bien es muy posible que fuera él mismo quien ordenó su asesinato.

Jueves, 2 de diciembre de 1804

En la catedral de Notre-Dame, en París, Napoleón Bonaparte se autocoronaba como emperador en presencia del papa Pío VII.

Viernes, 3 de diciembre de 1984

Un escape de isocianato de metilo en una fábrica de pesticidas genera una terrible explosión que afectó a la ciudad de Bhopal, en la India. Se calcula que murieron más de 30.000 personas. La fábrica era propiedad de la empresa estadounidenses Union Carbide.

Sábado, 4 de diciembre de 1912

En Buenos Aires era detenido el niño de 16 años Cayetano Santos Godino (1896-1944) tras haber cometido su cuarto asesinato: un niño de tres años. Se le conoció como El Petiso Orejudo y fue un asesino en serie irrecuperable. Falleció en el penal de Ushuaia, probablemente asesinado por los presos, en venganza por haber matado, torturándolo, al gato que tenían como mascota de la prisión. También era pirómano y afirmaba: “me gusta ver trabajar a los bomberos… es lindo ver como caen en el fuego”.

Domingo, 5 de diciembre de 1912

El Imperio alemán, el austro-húngaro e Italia firmaban la renovación de la Triple Alianza, que los obligaba a ayudarse en caso de conflicto bélico. Exactamente dos años después, e iniciada la I Guerra mundial, el parlamento italiano aprobaba la política de neutralidad y declinaba entrar en guerra. Apenas unos meses después, en mayo de 1915, Italia entraba en la guerra en el bando contrario.

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