El primer humano en marchar derecho, ¿quién y cuándo?

En la evolución cabe preguntarse qué impulsó tanta variabilidad de estrategias locomotoras / Pixabay

El bipedismo humano ¿causas o quimeras? (entrega 8)

Sabemos, y según el registro fósil, que nuestro bipedismo marchador provino de uno anterior y previo desarrollado en los árboles. Esta locomoción arborícola todavía la preserva el simio más alejado del género Homo, el orangután.

 

David Rabadà | Catalunya Vanguardista  @DAVIDRABADA

Posteriormente surgieron dos grupos evolutivos entre los primates sin cola, los simios. Por un lado la evolución potenció el ya existente bipedismo arborícola transformándolo hacia nosotros, pero por el otro lo eliminó en el resto de simios. Los actuales gorilas, chimpancés y bonobos surgieron de esta rama que desarrolló el desplazamiento sobre nudillos quizás desde parientes cercanos al Sahelanthropus tchadiensis. Ante tal diversificación en la evolución cabe preguntarse qué impulsó tanta variabilidad de estrategias locomotoras. Hay que hablar pues de biología.

La Teoría Sintética de la Evolución nos explica que cuando el entorno cambia aparece presión evolutiva sobre sus organismos

La Teoría Sintética de la Evolución nos explica que cuando el entorno cambia aparece presión evolutiva sobre sus organismos. Es decir, cuando se producen importantes transformaciones en los ecosistemas las especies suelen responder con extinciones, migraciones o cambios evolutivos. Y justamente hace entre 12 y 6 millones de años la inmensa selva que comunicaba África con Eurasia se estaba reduciendo y cuarteando. Ello implicó escenarios evolutivos distintos así como el aislamiento de muchos taxones, en definitiva, la evolución de nuevas variedades, la migración de otras y la extinción de algunas. Cabe recordar que los cambios paleontológicos durante el registro fósil no siempre deben implicar extinciones, sino migraciones.

Driopitécidos y los actuales chimpancés derivaron hacia los nudillos mientras que Sivapithecus y orangután preservaron el bipedismo arbóreo / Pixabay

En nuestro caso grandes extensiones de bosque se trocearon dejando todos sus recursos y alimentos ahora más dispersos y variados. Estas masas forestales mantuvieron a primates trepadores, con o sin bipedismo arborícola. Driopitécidos y los actuales chimpancés derivaron hacia los nudillos mientras que Sivapithecus y orangután preservaron el bipedismo arbóreo. Los claros en cambio impulsaron mejor la capacidad corredora con primates cuadrúpedos como los actuales babuinos.

Grandes extensiones de bosque se trocearon dejando todos sus recursos y alimentos ahora más dispersos y variados

Pero no solo los simios se diversificaron en estos contextos de bosques, claros y lagos. Hace alrededor de 6 millones de años el número de especies distintas de elefantes, hipopótamos y bóvidos era el triple que el actual, signo inequívoco que estas sabanas húmedas eran diversas y productivas propiciando esta diversificación biológica. Además muchas faunas arcaicas de mamíferos se habían extinguido dejando paso a los nuevos.

Pero en el seno de los bosques también surgió otra dualidad. Por un lado hubo bosques frondosos y espesos que se concentraban más por el oeste africano. En ellos los recursos se mantenían muy cercanos sin la necesidad de largos y cambiantes desplazamientos. En este contexto pareció evolucionar el andar con nudillos de gorilas, chimpancés y bonobos.

En los bosques frondosos, los recursos se mantenían muy cercanos sin la necesidad de largos y cambiantes desplazamientos / Pixabay

Pero hubo otro contexto que quizás preservó lo ancestral. Los bosques en mosaico configuraron grandes extensiones entre claros y masas arbóreas. Este ecosistema resultó más frecuente en el este africano, el actual Rift. Este tipo de ambiente propiciaba una dispersión mayor de los alimentos y por lo tanto una menor necesidad trepadora pero mayor marchadora. Por tanto aquí pudo preservarse mejor el bipedismo arbóreo y con el tiempo devenir de en el de campo abierto, en el nuestro.

Posteriormente, y alrededor de los 4 millones de años, un nuevo retroceso de los bosques ante la expansión de los claros dispersó todavía más los alimentos impulsando de nuevo el bipedismo marchador como una estrategia óptima para la búsqueda y el transporte de alimentos, al menos así se publicó en un Nature de 2015. Es decir, la bipedia permitió aumentar la obtención de recursos, la tasa de cooperación y por lo tanto la reproducción.

Cuando el chimpancé ocupa selvas y bosques con recursos abundantes, sus individuos se organizan poco, comen básicamente frutas y no cazan en grupo

Algo semenjante nos lo muestran los chimpancés actuales. Cuando este simio ocupa selvas y bosques con recursos abundantes, sus individuos se organizan poco, comen básicamente frutas y no cazan en grupo. En cambio cuando se establecen en la sabana y bosques abiertos los alimentos devienen muy dispersos y los individuos se coordinan a la búsqueda de una gran variedad gastronómica entre insectos, frutas y semillas.

Bajo este contexto, y cuando lo necesitan, organizan incursiones de caza para comer carne. Su cohesión social resulta fundamental para plantar cara a competidores y depredadores. Incluso usan ciertos utensilios como palillos para comer termitas, algo que se enseña de padres a hijos. En fin, que nuestros antepasados bípedos tuvieron que organizarse mejor para poder sobrevivir fuera de los densos bosques en retroceso.

 

La evolución del dedo gordo del pie

Cerca de los 2,9 millones de años el bipedismo de campo abierto ya estaba plenamente extendido entre varias especies. En ello el pulgar del pie jugaría un importante papel en un futuro venidero.

El dedo gordo del pie evolucionó con las primeras especies del género Homo

En septiembre de 2018 Peter Fernandez y otros autores publicaron en la revista PNAS que el dedo gordo del pie evolucionó con las primeras especies del género Homo. Ello sugiere que hasta hace unos 2.2 millones de años nuestros ancestros aún preservaban cierta capacidad prensil en los pies sin poseer un cerebro claramente mayor que sus parientes no bípedos. Es decir, el bipedismo llegó mucho antes que la encefalización, algo que rompió con los prejuicios de hacía tiempo.

Todo lo anterior corta con un origen del bipedismo desde simios que andaban sobre sus nudillos, es más, resulta todo lo contrario. El andar erguido fue un rasgo heredado ancestral y antiguo mientras que la locomoción con nudillos resultó novedosa y especializada, algo que ya en 2007 se publicó extensamente en la revista Science. Bajo todo lo anterior cabe resumir que el bipedismo marchador provino de un bipedismo arborícola primitivo.

 

Las ventajas del bipedismo, una herencia casual

Bajo este nuevo marco no hay que buscar una adaptación clara de nuestra bipedestación ya que fue algo heredado por casualidad y no por alguna causalidad, una simple herencia primitiva que luego se tornó en ventaja. Por ejemplo andar bípedo reduce la tensión por cizalla sobre las vértebras cervicales, de hecho el momento de fuerza se reduce a cero. Ello permitió millones de años más tarde la expansión cerebral. El peso de un cráneo grande en un animal cuadrúpedo implica un elevado riesgo de desnucamiento, mientras que en posición vertical ese riesgo se minimiza.

Por ejemplo andar bípedo reduce la tensión por cizalla sobre las vértebras cervicales, de hecho el momento de fuerza se reduce a cero

Otra futura mejoría del bipedismo fue que dejaba las manos libres para llevar, usar o hasta fabricar objetos. En fin que la bipedestación abrió un sinfín de nuevas vías para nuestros ancestros aunque éstos no lo supieran. Desde un bipedismo arborícola, que fue fruto de suspenderse en los árboles, hasta un bipedismo de campo abierto, que permitió colonizar los llanos, pasaron millones de años sin tendencia ni dirección evolutivas, simplemente lo que ocurrió fue que lo previo condicionó lo venidero.

Como vemos con todo lo anterior, cuando hacemos el esfuerzo de transmitir más claros ciertos asuntos científicos, nos damos cuenta de lo oscuros que los teníamos. La evolución del bipedismo en los simios ha sido algo muy complejo que todavía no se halla resuelto. En ello no hubo ni homínidos ni homininos solamente, sino que fluyó entre una red compleja de simios con distintas estrategias y caminos evolutivos. Cada antepasado nuestro fue sólo una respuesta, adaptativa o no, a su entorno y no un escalón hacia la actual bipedestación.

El andar derecho no define a ningún grupo evolutivo en exclusiva ya que se ha dado en varias familias y géneros desde las aves hasta en los marsupiales o simios

El andar derecho no define a ningún grupo evolutivo en exclusiva ya que se ha dado en varias familias y géneros desde las aves hasta en los marsupiales pasando por algunos simios. Por eso, y por otras razones ya detalladas, la categoría de homínido resulta falaz, y más si uno de los rasgos más enunciados para los homínidos, y que jamás se dio entre estos primeros bípedos, fue el de un cerebro grande (Véase: El concepto de homínido, ¿realidad o prejuicio?).

El salto a lo que llamaremos encefalización, se dio en otro momento de nuestra evolución, no durante el bipedismo. Como veremos esta nueva etapa nos deparará nuevas quimeras en este relato de prejuicios y evolución humana. Una de ellas fue la fabricación de herramientas, algo que se pensó asociado a la expansión cerebral pero que hay que discutir detalladamente. La evolución humana discurrió por un mosaico de adquisiciones separadas en el tiempo. Veremos pronto una de ellas, las primeras herramientas.

Este artículo es la continuación de una serie titulada “Prejuicios y Evolución Humana“, a cargo de nuestro colaborador científico, David Rabadà.

Entregas anteriores:

Prejuicios y evolución humana (1)

Parientes fósiles humanos ¿pocos o demasiados? (2)

El concepto de homínido, ¿realidad o prejuicio? (3)

La falsedad de los árboles evolutivos (4)

La evolución, mitos y prejuicios (5)

El Darwinismo, lucha y prejuicios (6)

El bipedismo humano ¿ancestral o novedad evolutiva? (7)

El bipedismo humano ¿causas o quimeras? (8)

Dejar comentario

Deja tu comentario
Pon tu nombre aquí