El primer paso de los metazoos

Imagen: Flickr - Autor: amparopons

Los organismos más básicos dentro del Reino Animal son las esponjas y los pólipos (medusas y corales). Luego podemos añadir a los segmentados, y mal llamados “gusanos”. Pero lo básico para la mayoría en la ESO se vuelve complejo para los bachilleres, y es que el concepto de animal, tan usual en la secundaria, resulta algo de uso más coloquial que científico.

 

David Rabadà | Catalunya Vanguardista @DAVIDRABADA

En la enseñanza básica, y como rasgo fundamental, se nos dice que los animales se alimentan de materia orgánica u otros seres. Un tigre come carne y no ensaladas, mientras que una planta se nutre de sales minerales, dióxido de carbono y agua. Pero en el tema de los animales la naturaleza va y nos complica las cosas.

Una clasificación sólo es una aproximación de la realidad aunque esta devenga mucho más compleja. Por ejemplo, ciertos “gusanos” que habitan los fondos oceánicos se alimentan de materia inorgánica emanada por las fumarolas volcánicas. Bajo este hecho no serían propiamente animales sino más próximos a organismos autótrofos como las plantas.

Hoy en día, y mal les pese a los simplistas, los mal llamados animales han sido más una categoría de organización biológica que una entidad evolutiva

Hoy en día, y mal les pese a los simplistas, los mal llamados animales han sido más una categoría de organización biológica que una entidad evolutiva. Es decir, su origen no se halla en un antepasado común sino en múltiples experimentos biológicos. En lenguaje técnico se dice que su origen fue polifilético y no monofilético. Tras muchas pruebas y errores la vida alcanzó distintas estructuras bajo un mismo sistema de organización, el animal. Parientes de los coanoflagelados o de las opalinas pudieron ser antecesores de aquellos organismos pero la realidad se halla muy lejos de todo atisbo de conclusión demostrada.

Para resolver el tema animal, y en términos generales, se habla de metazoos sin más. Sus diversos orígenes se hallan bajo muchas discusiones aunque el eminente paleontólogo Adolf Seilacher publicó en 1998 un hallazgo sorprendente.

En el centro de la India hallaron pistas de paseo y excrementos de algún tipo de anélidos o similares, los coloquialmente mal llamados gusanos. La fecha de la formación en donde se encontraron lanzaba la friolera de unos 1.100 millones de años. Pero muchos autores consideraron tal hallazgo fuera de los metazoos argumentando que no había más fósiles de estos hasta cerca de los 680 millones de años. Incluso algunos expertos vieron errónea y exagerada la fecha de Seilacher. Lo cierto es que este paleontólogo acertó en muchas otras de sus teorías que algunos creyeron exageradas. El tiempo nos dirá si Seilacher acertó o no con sus primeros metazoos.

Otros celulares con tejidos diferenciados ya evolucionaban por la Tierra, aunque estos no eran metazoos sino musgos y hongos / Imagen de adege en Pixabay

De todas formas otros celulares con tejidos diferenciados ya evolucionaban por la Tierra, aunque estos no eran metazoos sino musgos y hongos. Cerca de los 1.000 millones de años distintos autores dieron testimonio de estos organismos en distintos puntos del planeta. Cabe mencionar los trabajos de Horodisky & Knaught en 1994, y de Heckman y otros autores en 2001. Quizás Seilacher, y como en otras ocasiones, dio en la diana paleontológica a pesar de sus detractores. De hecho, y por aquel entonces los estromatolitos comenzaron su declive.

Fueran metazoos o unicelulares, los actuales estromatolitos se hallan en ecosistemas muy salinos en donde la proliferación de rascadores y mordedores de estos tapices no logran imponerse

Algunos autores relacionan aquel proceso con la evolución de metazoos que se alimentaban de ellos. Para otros autores fueron culpables organismos unicelulares como los foraminíferos que deterioraban estos tapices microbianos a partir de los 1.000 millones de años. Resultados en este sentido fueron publicados en mayo de 2013 por científicos de Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI), Massachusetts Institute of Technology, la Universidad de Connecticut, Escuela de Medicina de Harvard, y el Centro Médico Beth Israel Deaconess, en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias en Boston.

Fueran metazoos o unicelulares, los actuales estromatolitos se hallan en ecosistemas muy salinos en donde la proliferación de rascadores y mordedores de estos tapices no logran imponerse. Ejemplos de ello son Shark Bay en Australia, la Laguna Chichankanab, en Quintana Roo, México, la Laguna Alchichica Puebla (México), la Lagoa Salgada de Río de Janeiro (Brasil), en Cuatrociénegas en Coahuila de Zaragoza, México y en salares de la zona norte de Chile, como el Salar de Llamara. En fin, que nuevos contextos parecieron condenar al ostracismo a los antiguos estromatolitos.

Pero mientras la evolución de los celulares se maceraba, otro gran continente ocupaba la superficie terrestre

Pero mientras la evolución de los celulares se maceraba, otro gran continente ocupaba la superficie terrestre. Hace unos 1.100 millones de años una antigua Rodinia se situaba en el hemisferio sur dando una gran cordillera desde el norte hacia el sur llamada orogenia de Grenville. Sus restos, totalmente erosionados, se han hallado en México, Suecia y otras partes del mundo. Pero unos 50 millones de años más tarde este gran continente comenzó a partirse.

Cerca de los 1050 millones de años grandes diques basálticos parecen indicar que la antigua Rodinia se estaba rompiendo bajo una nueva dorsal oceánica / Wikimedia

Cerca de los 1050 millones de años grandes diques basálticos parecen indicar que la antigua Rodinia se estaba rompiendo bajo una nueva dorsal oceánica. Tras ello muchas de las placas continentales subsecuentes se fueron distribuyendo cerca del Ecuador. Este hecho, y dado que las masas continentales no poseían vegetación alguna, aumentaron el albedo de la insolación entrante. Es decir las grandes masas continentales reflejaban directamente, y desde el ecuador, ingentes cantidades de luz hacia el espacio exterior sin poder calentar la atmósfera terrestre.

Aquello pudo facilitar la entrada de una nueva etapa glacial cerca de los 950 millones de años que ayudó al declive de los estromatolitos. Cabe añadir que la radiación solar de por aquel entonces era un 6 por ciento inferior a la actual. En todo su conjunto la Tierra parecía abocada a una gran etapa glacial. Aquel cambio pudo condicionar la evolución posterior de todo el planeta. Una Tierra bajo el hielo será asunto para el próximo capítulo.

Este artículo es la continuación de una serie titulada “Evolución en la Tierra“, a cargo de nuestro colaborador científico, David Rabadà.

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