El primer pesebre de la historia

Pesebre del poblado medieval de "Fuenteungrillo", en Villalba de los Alcores (Valladolid, España). / Wikimedia - Autor: Lourdes Cardenal

Se conoce como pesebre, belén, portal, nacimiento… Es en todas sus modalidades una representación del nacimiento de Cristo y una de las tradiciones más arraigadas en el mundo cristiano, especialmente el católico. El primero oficialmente constatado lo organizó San Francisco de Asís el 25 de diciembre de 1223 en una cueva cercana a la ermita de Greccio, en la región italiana del Lazio, en la cual vivía por entonces retirado el futuro santo.

 

CV / La representación tuvo lugar después una misa nocturna, sin figurantes humanos ni estatuas, pero sí en el «mobiliario» -la cuna y el pesebre- y un par de animales, un buey y una mula, en lo que fue en la práctica la representación de un drama litúrgico. Aunque haya pasado a la historia como el primer pesebre oficial, lo cierto es que Francisco de Asís se basó en una tradición que se remontaba al cristianismo primitivo y que quizás no estaba muy bien vista por la Iglesia de entonces, por lo que tenía de iconografía humana de lo divino, un tema desde siempre delicado, cuando no escabroso.

La representación tuvo lugar después una misa nocturna, sin figurantes humanos ni estatuas, pero sí en el «mobiliario» -la cuna y el pesebre-

La del pesebre parece más bien una tradición construida a base de retazos. Por un lado, en un pasaje del libro de Isaías se dice “Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo. Israel no conoce, mi pueblo no discierne” (Is, 1.3). Isaías, que vivió en el siglo VIII a.C., se refería sin duda al olvido de su propia tradición por parte del pueblo judío, que por entonces estaba entrando en franca decadencia, pero sin ninguna mención profética a las circunstancias de la futura venida del Mesías. Más bien al contrario, lo último que hubieran imaginado los judíos mesiánicos del Antiguo Testamento es que el rey de reyes fuera a venir al mundo naciendo pobre y en una cueva, un portal o un pesebre.

Pero los Evangelios llamados apócrifos, ya en tiempos históricos correspondientes a los del Nuevo Testamento, es decir, a nuestra era, utilizaron el pasaje de Isaías como un símil de lo que había ocurrido con el nacimiento del Hijo de Dios. Si en tiempos del profeta el pueblo de Israel no sabía discernir sobre sí mismo ni rendía la debida pleitesía a su dios, Yahvé, mientras que sí sabían hacerlo el buey o el asno, tampoco en su momento los hombres supieron ver en Jesucristo a su dios verdadero, sino a un simple hijo de carpintero descendiente de una rama menor del linaje del rey David. Y lo del buey y el asno pasó de metáfora a hecho material, dando ambos calor con su aliento junto al pesebre al niño recién nacido.

La referencia al buey y al asno aparece documentalmente por primera vez en un pesebre del siglo IV descubierto en 1870 en las catacumbas de San Sebastián, en las afueras de Roma

La referencia al buey y al asno aparece documentalmente por primera vez en un pesebre del siglo IV descubierto en 1870 en las catacumbas de San Sebastián, en las afueras de Roma. Parece ser que la representación plástica del nacimiento de Jesús fue algo relativamente usual en el cristianismo primitivo, pero no remitido al día de Navidad -que no se formalizó oficialmente hasta el siglo IV-, sino más bien relacionado con las figuras paganas de los lares, dioses protectores del hogar que se colocaban en el larario, una suerte de hornacina que hacía las veces de altar.

Es también muy posible que esta tradición del pesebre asociada al cristianismo primitivo hubiera decaído durante la Edad Media y que la representación de Francisco de Asís resultara en su momento novedosa, en la línea de la concepción del cristianismo que sostuvo este santo, ferviente partidario de la humildad y la pobreza, cuyas posiciones en este y otros aspectos molestaron a la opulenta Iglesia oficial, hasta que el papa Inocencio III decidió que el bueno de Francisco de Asís no era ningún hereje peligroso, sino solo un infeliz susceptible de ser utilizado por la Iglesia en beneficio propio, haciendo bueno aquello de “a Dios rogando y con el mazo dando”.

Francisco de Asís / Wikimedia

Volviendo al pesebre de Francisco de Asís, nos cuenta San Buenaventura en sus Legende de Santi Francisci que, tras celebrar misa en la cueva aquella noche de Navidad, utilizando el pesebre como altar, el santo predicó el nacimiento del Hijo de Dios en unas circunstancias tan humildes como las de la propia situación que estaban viviendo los concelebrantes, lo cual causó una profunda y fervorosa emoción entre los fieles. El señor feudal del lugar, Juan de Greccio, debió pensar que era preferible contemporizar y optó por la zanahoria en lugar del palo, llegando a asegurar que había tenido la visión del Niño Dios recostado en el pesebre. Y fue incluso más lejos: afirmó haber visto a Francisco coger al niño en sus brazos y ayudarle a dormirse.

La amplia difusión del franciscanismo por Europa debió incorporar también la rememoración de este hecho, y empezó a extenderse la costumbre de adornar las iglesias durante las Navidades con una representación del nacimiento con figuras de cera, y de ahí a los hogares particulares.

La reforma luterana consideró, desde sus postulados iconoclastas, que los belenes eran un acto sacrílego. Montar un belén en los tolerantes países luteranos estaba castigado con la hoguera

Como era de esperar, la reforma luterana consideró, desde sus postulados iconoclastas, que los belenes eran un acto sacrílego. Fueron prohibidos, las figuras quemadas públicamente, y montar un belén en los tolerantes países luteranos estaba castigado con la hoguera.

En la actualidad, el pesebre sigue siendo una tradición ampliamente arraigada, sobre todo en los países de tradición católica, aunque los ecosistemas que en ellos se representan arquetípicamente sean más bien de tipo escandinavo o alpino, con una frondosa vegetación, renos, ríos, nieve y, en cualquier caso, nada que ver con los áridos paisajes de la Judea histórica donde supuestamente se produjeron los hechos que rememoran.

 

TAMBIÉN ESTA SEMANA:

Lunes, 21 de diciembre de 1968

En la base de Cabo Cañaveral (Florida, EEUU), era lanzado al espacio el Apolo 8. Fue la primera vez que una misión tripulada circunvaló la Luna.

Martes, 22 de diciembre de 1894

Era detenido en Francia el capitán Alfred Dreyfus, acusado de espionaje a favor de Alemania. Su condición de judío desató en Francia una ola de antisemitismo que provocó la famosa carta de Émile Zola, J’accuse. Dreyfus fue condenado sin pruebas y no fue liberado hasta unos años después, cuando se demostró su inocencia.

Miércoles, 23 de diciembre de 1808

José Bonaparte, hermano de Napoleón, era coronado en Madrid como rey de España.

Jueves, 24 de diciembre de 1734

Un incendio destruía por completo el Real Alcázar de Madrid, con la pérdida añadida de importantísimas obras de arte, más de 500. Una de las que pudo salvarse fue Las Meninas de Velázquez. Se ha especulado mucho sobre los orígenes del fuego, que algunos atribuyen al propio monarca Felipe V, cuyos gustos versallescos no encajaban con la austeridad del Alcázar de los Austrias. En su lugar se construyó treinta años después el actual Palacio Real, que estrenó Carlos III.

Viernes, 25 de diciembre de 1223

Según la tradición, San Francisco de Asís instalaba el primer pesebre de la historia en conmemoración del nacimiento de Jesucristo. La costumbre fue arraigando con los años y acabó convertida en una costumbre en todo el orbe cristiano.

Sábado, 26 de diciembre de 1653

Oliver Cromwell se autoproclamaba Lord Protector de Inglaterra, tras haber ordenado la ejecución del rey Carlos I Estuardo. Convirtió Inglaterra en una república, la Commonwealth of England, gobernando durante cinco años como dictador, hasta su muerte en 1658. Es el único periodo de la historia en que Inglaterra adoptó una forma de estado republicana.

Domingo, 27 de diciembre de 1870

Tras haber salido de las Cortes y a su paso por la Calle del Turco, actual calle Marqués de Cubas, el general Prim, presidente del Consejo de Ministros, era víctima de un atentado que le costó la vida tres días después.

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