El riesgo de los somníferos

El consumo de estas pastillas podría también acortar la vida, aumentar la depresión e interferir en las capacidades motoras y cognitivas.

Un estudio halla una relación entre los somníferos y un mayor riesgo de muerte

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Un nuevo estudio realizado en Estados Unidos ha descubierto una relación entre el empleo de varios medicamentos despachados con receta médica y un aumento del riesgo de muerte.

Los descubrimientos, publicados en British Medical Journal (BMJ) Open, muestran la importancia de no caer en una dependencia de los somníferos para combatir el insomnio.

Imagen: Flickr

Investigadores del Scripps Clinic Viterbi Family Sleep Center de California y del Jackson Hole Center for Preventive Medicine de Wyoming (ambos en Estados Unidos) estiman que en 2010 entre un 6 % y un 10 % de los adultos residentes en los Estados Unidos utilizaron fármacos con agentes como la eszopiclona, el temazepam, el zolpidem y otros barbitúricos.

Según los investigadores, las pastillas para dormir podrían haber guardado relación con entre 320 000 y 507 000 muertes sucedidas en dicho año en los Estados Unidos. Sus datos también indican que los porcentajes podrían ser incluso mayores en algunas zonas de Europa.

Las cifras del estudio muestran que los pacientes a los que se recetó algún tipo de somnífero presentaron un riesgo considerablemente mayor de muerte en comparación con los pacientes a los que no se recetó este tipo de compuestos. Los pacientes que consumieron dichos fármacos mostraron un riesgo de muerte más de tres veces superior cuando consumen menos de 18 pastillas al año.

Los pacientes con una dosis más frecuente, entre 18 y 132 al año, presentaron un riesgo de muerte cuatro veces superior. El riesgo se multiplicaba por cinco en los pacientes que consumieron más de 132 dosis al año.

El equipo comparó la mortalidad de más de 10 500 personas que consumieron fármacos somníferos con la de aquellos de más de 23 600 que no recibieron dicha medicación. Los sujetos se agruparon en función de su edad, estado de salud y otros factores.

Los datos también muestran que los pacientes que consumieron más pastillas presentaron una probabilidad 35 % superior de sufrir cáncer. Cabe reseñar que dicho riesgo no era mayor al del grupo de control antes de comenzar el estudio.

«Probablemente el descubrimiento más sorprendente fue la presencia de un riesgo de muerte superior incluso en el tercil de menor uso de somníferos, de tal manera que el empleo de fármacos somníferos quedó asociado a una multiplicación del riesgo de muerte por 3,6 en pacientes que consumieron menos de 18 somníferos al año», indican los autores del estudio.

«Se realizaron varias comprobaciones para dar con sesgos que influyesen en estos resultados, incluso en el caso de menor consumo, pero no se encontró ninguno. No obstante, es inevitable que exista cierta distorsión marginal en nuestros resultados debido a factores evaluados de modo inadecuado. Aún así, si se considera el impacto mínimo de los principales factores de distorsión que sí se tuvieron en cuenta en las cifras de riesgo, podemos considerar poco probable que alguna distorsión sea la razón de la elevada mortalidad que asociamos a los somníferos.»

Gran cantidad de médicos estadounidenses consideran necesario realizar un ensayo controlado y aleatorio para determinar la certidumbre del riesgo de muerte generado por los somníferos. Los autores escriben: «Nunca se ha preparado un ensayo de este tipo, quizá por razones similares a la ausencia de ensayos aleatorios sobre el consumo de tabaco o el paracaidismo sin paracaídas.»

En el estudio también se descubrió que algunos pacientes que consumen somníferos sufren sonambulismo y consumen alimentos durante la noche. Esto último genera un desequilibrio en la dieta y obesidad, según los investigadores. El consumo de estas pastillas podría también acortar la vida, aumentar la depresión e interferir en las capacidades motoras y cognitivas.

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